Sequía más intensa inquieta a Cuba

El cambio climático en el Caribe provoca ciclos más cortos de retorno de la sequía, con una permanencia más larga.

El cambio climático ha provocado en el Caribe un retorno más frecuente de las sequías.

Foto: Archivo_IPS-Cuba

Con una sensible reducción de las precipitaciones, la sequía se confirma como uno de los conflictos que más tensa hoy la economía del país y la vida de muchas personas. La expansión de los territorios afectados por este desastre del clima, menos publicitado pero igual de dañino que un ciclón, ha forzado un programa de medidas urgentes en el país.Más del 80 por ciento de los municipios ya experimenta daños por el déficit de lluvias, en momentos en que los estudios anticipan un comportamiento cada vez más inclemente en el corto y mediano plazos. El castigo ha sido más intenso de lo habitual en temporada de seca. Reportes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) indican que en enero, el acumulado de precipitaciones en Cuba fue de 30,7 mm, el 65 por ciento de la media histórica.

Como consecuencia, 139 de los 168 municipios con que cuenta el país, se hallaban al cierre de ese mes en categorías de sequía hidrológica: 53, extrema y 52, severa. En 34 la carencia de agua era moderada.

El promedio de precipitaciones en el país durante 2015 y 2016 ha sido de los cinco menores en los últimos 30 años, informó José Antonio Hernández Álvarez, director de Uso Racional del Agua en este Instituto. El experto dijo que todos los modelos de pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología y del INRH muestran que “la tendencia en lo adelante será a caer menos agua”.

“El cambio climático está provocando que, principalmente en la región del Caribe, llueva cada vez menos”, agregó Hernández.

La Presidenta del INRH, Inés María Chapman, alertó a la prensa que las sequías tienden a volver a Cuba por esa razón con mayor prontitud y se mantienen con una duración mayor. Los ciclos de retorno han disminuido de cinco a tres años, mientras que la permanencia es más larga, explicó Chapman.

El cierre de fuentes de abasto de agua ha obligado a emplear recursos de emergencia como los camiones cisternas o pipas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Los daños por reducción del bombeo de agua se sienten en la agricultura, donde se han contraído cosechas como la de arroz en 2016. También castiga a casi todos los demás sectores de la economía y fuerza medidas costosas para compensar el déficit. En sus hogares, los perciben ya numerosas familias, que han dejado de recibir el agua desde las fuentes habituales.

Hernández informó recientemente que de 244 estaciones de bombeo, 192 se encontraban afectadas (se reduce el horario de bombeo o se alargan los ciclos de distribución de agua) y 52 cerraron totalmente, por lo que la población recibe el agua mediante carros cisternas o pipas.

Las afectaciones marcan la vida de 783. 000 personas de manera parcial y de forma total las padecen 53.000.

La disminución de precipitaciones ha provocado una fuerte contracción de las reservas de agua: Cuba disponía de un 45 por ciento de su capacidad total de embalse a mediados de febrero, tras cerrar enero con un 47 por ciento, informó el INRH.

Aunque durante 2016 llovió, la mayor parte del agua cayó en periodos muy cortos y en zonas llanas y costeras, donde no influye para la recuperación de los embalses, comentó el director de Uso Racional del Agua del INRH. Si a ello se le suma –insistió Hernández– el déficit acumulado de precipitaciones en los últimos dos años y medio, es lógico el descenso de los niveles en las fuentes de abasto superficiales y subterráneas.

La situación más tensa las registran las provincias de Ciego de Ávila, en el centro geográfico, y en el oriente, Santiago de Cuba y Guantánamo, con territorios en que la sequía sobrepasa ya los 30 meses. En otras provincias, la escasez de lluvias genera inquietud: Cienfuegos y Camagüey, y en el occidente: Pinar del Río y la Isla de la Juventud.

El INRH lidera un programa de inversiones millonarias para construir y reparar acueductos y el resto de la infraestructura hidráulica, cuyo mal estado ha sido identificado como una de las principales causas de derroche de agua. Mediante la supresión de salideros, las pérdidas han disminuido desde un 58 por ciento hasta un 45 por ciento en los últimos años, pero continúa en niveles altos. Casi la mitad del agua que se bombea, se pierde.

Las inversiones las prioriza el país hacia la rehabilitación de redes y conductoras que llevan el agua desde las fuentes principales de abasto (embalses, pozos y otras) hasta la ciudad y en el sistema de tuberías soterradas que dentro de las zonas urbanas trasladan el agua hasta los hogares.

También avanza un programa para la producción y compra de herrajes, a fin de abastecer a instituciones sociales y hogares en la supresión de salideros. Y se instalan metrocontadores para medir y cobrar el consumo real de agua, en lugar de la facturación estimada, que ha favorecido muy poco la conciencia de ahorro y el consumo racional.

Entre las alternativas para compensar el déficit de lluvias, el país estudia hasta las variantes más costosas, como el agua de mar. Ya se están montando plantas desalinizadoras en Santiago de Cuba, con capacidad de 50 litros por segundo, y en los cayos del norte de Ciego de Ávila, donde se halla un importante polo del turismo. Se estudia la factibilidad de otras. “Aunque es el agua más cara, la desalinización no se puede despreciar como alternativa”, comentó Hernández. (2017).

 

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