Sin alivio bloqueo de EEUU a Cuba

En el 2012, las autoridades de Estados Unidos intensificaron las sanciones a bancos que participaron en transacciones con La Habana.

Jorge Luis Baños - IPS

Especialistas descartan cambios importantes en la política hacia Cuba bajo el segundo mandato de Obama

La reelección presidencial de Barack Obama en noviembre del 2012 alentó expectativas, más bien especulaciones, acerca de un posible alivio en la política de bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba.

Pero lo cierto es que el año recién concluido acopió una lista de duras sanciones estadounidenses contra compañías y bancos de terceros países que mantuvieron relaciones con la mayor de las Antillas. Las esperanzas de mejoría, sin fundamento real en el horizonte, parecen haberse diluido en corto tiempo.

Ante la agresividad del candidato presidencial que fracasó, Mitt Romney, el sociólogo cubano Esteban Morales definió la victoria de Obama como “un mal menor para Cuba”. El experto en relaciones cubano-estadounidenses reconoció que “siempre es posible dialogar con una persona menos reaccionaria y más inteligente”, pero descartó “pensar que habrá cambios importantes en la política americana respecto a Cuba”.

Como para darle la razón, el 11 de diciembre, apenas un mes después del triunfo electoral de Obama, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro, anunció una multa de 375 millones de dólares contra la segunda mayor empresa mundial en acciones, el banco HSBC Holdings, con sede en Londres, por la presunta violación de las sanciones estadounidenses contra varios países, incluida Cuba.

Al día siguiente, la oficina encargada de controlar el bloqueo dio a conocer otra multa, por 8 millones 571 mil 634 dólares, al banco japonés Tokio-Mitsubichi UFJ, por procesar transferencias financieras de un grupo de países, entre los que se encontraba Cuba.

En una declaración oficial, el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores dijo que estas sanciones demuestran que la política estadounidense contra la isla “no solo no ha cambiado, sino que se ha endurecido”.

El 2012 resultó particularmente fértil en castigos a instituciones bancarias de terceros países. En junio, la OFAC penó al banco holandés ING por facilitar transacciones comerciales de varios países, incluida la nación caribeña. La multa, ascendente a 619 millones de dólares, es la más alta de la historia impuesta por el Gobierno de EEUU a un banco extranjero por mantener relaciones comerciales con Cuba.

De acuerdo con el Informe presentado por La Habana ante la Asamblea General de la ONU en octubre del 2012, “durante este último año, la persecución a las transacciones financieras internacionales de Cuba ha sido uno de los rasgos más significativos de la aplicación del bloqueo”. Estados Unidos mantenía fondos cubanos congelados por 245 millones de dólares, al cierre del año 2011.

Dicho reporte gubernamental estimó que el acoso estadounidense a lo largo de medio siglo ha provocado un daño económico a Cuba que, a precios corrientes, supera los 108.000 millones de dólares.

Tras conocer ese informe, el máximo órgano de Naciones Unidas adoptó por vigésimo primer año consecutivo una demanda de levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba. A favor de la resolución votaron 188 países. Solo tres votaron en contra (EEUU, Israel y Palau), mientras dos se abstuvieron (Islas Marshall y Micronesia).

Los sucesos más recientes han enfriado las expectativas creadas por los pasos discretos dados por la Administración Obama en 2011, para flexibilizar los viajes a la nación antillana. Ya en mayo del año pasado, las autoridades de EEUU redoblaron la supervisión de los viajes a Cuba y anunciaron multas de 65.000 dólares y hasta la suspensión de licencias, entre otras acciones, contra cualquier intento desde ese país por hacer turismo en territorio cubano.

En lugar de relajarse, las tensiones bilaterales se enconaron más en el 2012, después de ser condenado a prisión en La Habana el ciudadano estadounidense Alan Gross. Detenido mientras distribuía equipos de comunicación en Cuba, el gobierno acusó a este subcontratista de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID) por “actos contra la independencia o la integridad territorial”.

El caso de Gross se suma y contrapone al de cinco cubanos prisioneros en EEUU por espiar a grupos de Miami acusados de terrorismo por Cuba (2013).

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