Terapias de urgencia ante escasez de lluvias

Cuba adopta soluciones de emergencia como las precipitaciones artificiales y la reubicación de ganado y cultivos, ante la peor sequía que ha padecido desde hace más de un siglo.

Los agricultores incorporan tecnologías que contribuyan a un empleo más eficiente de las escasas reservas de agua.

Foto: Tomado del periódico 5 de septiembre

El calor tiene literalmente sobre ascuas a los cubanos. La Habana registró un récord absoluto de 38,2 grados Celsius el sábado 12 de septiembre, 1,2 grados por encima del máximo anterior, anotado en abril de este mismo año. El resto del archipiélago también arde. Los entendidos estiman que el 2015 es el año más cálido vivido en Cuba desde 1951. El clima niega las lluvias sin misericordia. La mayor presa del país, Zaza, almacena apenas un 16 por ciento de su capacidad de mil millones de metros cúbicos y al resto de los embalses no les va mejor. Al comenzar septiembre el agua represada en todo el país no sobrepasaba el 38 por ciento del volumen posible. Los expertos califican ya la actual sequía como la peor padecida en Cuba en 115 años.

Ante el desastre en ciernes, el organismo gubernamental que controla y administra el tesoro hidráulico –el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH)- ha acelerado la reparación o sustitución de acueductos para eliminar grandes salideros; las inversiones las emprendió oportunamente hace varios años.

Después de la aprobación parlamentaria de la Política Nacional del Agua en 2012, el Instituto encaminó un programa para restaurar la red de 22.500 kilómetros de acueductos. En el actual año se ha propuesto ejecutar unos 300 millones de dólares en ciudades como La Habana, Manzanillo, Bayamo, Camagüey y Cárdenas, entre otras.

Aún así, el gobierno se ha visto obligado a incrementar la distribución de agua en carros cisternas para la población y para el ganado. De acuerdo con informes oficiales, cerca del 10 por ciento de los 11,2 millones de habitantes de la nación caribeña depende de esta alternativa.

Ante la falta de nubarrones, el INRH anunció un programa para el incremento artificial de precipitaciones en los territorios más afectados, a partir del 15 de septiembre. Desde aviones dotados con el equipamiento especial, se propone bombardear las nubes con cartuchos de yoduro de plata para forzar las lluvias. La ingeniera Yosmary Gil, directora de infraestructura hidráulica de ese organismo, informó a la prensa que la cuenca del Cauto, el río más largo del país, es el objetivo principal de la campaña de siembra de nubes. Esa zona se encuentra entre las más castigadas por la sequía. Estudian la posibilidad de extender el procedimiento hasta la vecina provincia de Camagüey.

Otro especialista del INRH, Argelio Fernández, declaró que el período de enero a agosto ha sido el más seco desde 1901. Las precipitaciones, con poco más de 613 milímetros acumulados a nivel nacional, se mantienen por debajo del registro de similar etapa de 2004, fecha de la sequía intensa más reciente que recuerdan los cubanos.

La agricultura, entretanto, adopta medidas urgentes para paliar un suplicio que alcanza a todas las provincias.

Los productores de Artemisa y Mayabeque, al sur de La Habana, incorporan o extienden el riego por goteo en los sembrados de plátano, mientras reubican cultivos de viandas y hortalizas hacia territorios con mejor posibilidad de acceso a las reservas de agua. La alternativa de trasladarse hacia tierras menos áridas la adoptan también los ganaderos, sobre todo en provincias del oriente como Holguín y Granma.

Salidas similares buscan los agricultores de Ciego de Ávila, otro emporio en la producción de alimentos. Ensayan también la siembra de variedades más resistentes a la escasez de agua y recurren a los cultivos de ciclo corto, asistidos por la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF). Los especialistas de esta institución encuentran una coyuntura propicia para alentar el conocimiento de la agroecología y el policultivo.

Ciego de Ávila, en el centro de la Isla de Cuba, dispone de uno de los mayores acuíferos subterráneos del país, pero actualmente guarda el 29 por ciento de su capacidad total, mientras los embalses están con el 11 por ciento del agua posible.

El programa de renovación de los acueductos se propone reducir los grandes salideros de agua.

El programa de renovación de los acueductos se propone reducir los grandes salideros de agua.

Los líderes tradicionales en la producción de tabaco, los pinareños, también se apuran. Ante la demora de las precipitaciones los agricultores han adelantado la etapa de los semilleros en las vegas.

A pesar de las terapias, los agricultores no han podido evitar daños severos en cultivos fundamentales como el arroz. La cosecha arrocera ha bajado fuertemente en las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Granma, las tres principales productoras.

Por más medidas que toman, los cubanos vigilan ansiosos en televisión los partes meteorológicos de cada tormenta tropical o huracán que asoma en el Atlántico. Acunan la esperanza de que los vientos se extravíen en el camino y lleguen solo las lluvias que desde hace más de un año asoman tímidamente en el horizonte. Hasta ahora, sin embargo, la naturaleza les ha defraudado. (2015).

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