Vuelve la amenaza de sequía

Varias provincias de Cuba reportan un déficit de lluvias y de agua embalsada que preocupa a la población, a los campesinos y a las autoridades.

Jorge Luis Baños - IPS

La segunda ciudad en importancia adopta medidas de urgencia para aliviar el castigo de la sequía.

La temporada de seca comenzó en Cuba con un anticipo preocupante: el agua almacenada en los embalses del país contenían alrededor de la mitad de su capacidad al concluir la primavera y el verano, la época lluviosa. Aunque programas noticiosos de la televisión descartan que la sequía se haya generalizado, otros reportes de prensa admiten que ya está presente en varias provincias. Las principales señales de alarma llegan desde Pinar del Río, en el extremo occidental, y desde la región oriental, tradicionalmente la más castigada por la carencia de agua: Santiago de Cuba, Granma y Las Tunas, registran un déficit severo.

De acuerdo con informes del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), al cierre de agosto las más de 900 presas del país solo almacenaban 4.947 millones de metros cúbicos, el 54 por ciento de su capacidad total. A juzgar por reportes más recientes, la situación tiende a agravarse.

El agua represada al término del octavo mes implica una disminución leve, 126 millones de metros cúbicos, en comparación con la cantidad acumulada en julio. Pero el descenso resulta más sensible, unos 400 millones de metros cúbicos, en relación con el promedio histórico de esa fecha.

Este año ha llovido menos. El promedio nacional de 143.9 milímetros de precipitaciones durante el octavo mes del año significó el 89 por ciento de la media histórica mensual, de acuerdo con datos de la dirección de Uso Racional del Agua del INRH.

El informe señala al occidente de la isla como la zona donde menos llueve en lo que va del 2014, al reportar el 74 por ciento de los volúmenes de agua que normalmente caen en agosto, mientras que en el centro y oriente del país se produjo un incremento del promedio histórico de las precipitaciones.

Sin embargo, en estos momentos, las principales voces de alarma provienen de la región oriental. Santiago de Cuba, la segunda ciudad más habitada del país, implementa medidas para enfrentar las contingencias derivadas de la escasez de agua, con rango ya de sequía. Los cinco embalses que suministran el grueso del agua a la población santiaguera, Gilbert, Parada, Gota Blanca, Charco Mono y Chalons, se hallaban al comenzar octubre en torno al 32 por ciento de su capacidad.Cuando apenas comienza la temporada de seca, la baja disponibilidad de agua es un punto que preocupa a los productores agropecuarios.

En los meses habitualmente más lluviosos, de mayo a julio, esa provincia acumuló precipitaciones de 387,7 milímetros, equivalentes al 40 por ciento de la media histórica (962 milímetros), informó la dirección provincial del INRH en Santiago.

Como medida para aliviar el déficit de agua, la ciudad alargó los ciclos de suministro del líquido a cuatro o cinco días, de acuerdo con informaciones ofrecidas a la prensa por la Dirección de Acueducto y Alcantarillado de la ciudad. A mediados de noviembre, el gobierno territorial anunció además la colocación de hidrómetros en casi la totalidad de los hogares, a fin de medir y controlar con más eficiencia el consumo de agua y alentar su ahorro. También avanza esa opción en las provincias de Holguín y Las Turnas, igualmente en el oriente.

El representante comercial del Grupo Empresarial de Acueducto y Alcantarillado, Obdulio Casanova, informó que ya se han instalado esos equipos de medición en 34. 748 empresas estatales del país, cifra que representa alrededor del 55 por ciento del total de tales entidades.

Otras provincias aceleran la perforación de pozos destinados a aliviar necesidades de la población, la ganadería y el riego agrícola. A la par, las autoridades y los medios de prensa reiteran, sobre todo en las provincias afectadas, llamados al ahorro de agua, tanto en los hogares, como en los mayores consumidores, que son la agricultura y la industria, además de los grandes hospitales y escuelas. (2014)

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