A propósito del Día de la Fotografía en Cuba

Al estadounidense George Washington Halsey se debe la aparición en la Isla del primer estudio de retratos al daguerrotipo.

El 3 de enero de 1841 se abrió en La Habana el primer estudio fotográfico comercial.

Foto: Tomada de quinquecuba

Para cualquier cubano resulta habitual desandar, con agitado paso, por Obispo, una de las más concurridas calles de La Habana. Sin embargo, pocos conocen que fue precisamente allí, en la casa marcada con el Nº 26, hoy el 257, donde funcionó el primer estudio fotográfico en la Isla, abierto un 3 de enero del ya lejano año de 1841.

Por fortuna y asombro fue Cuba, el segundo país del mundo y el primero en  Hispanoamérica, donde se tomó una imagen del rostro humano por medio de la fotografía en un estudio público o comercial.

Pero a quién se debió este acontecimiento, por qué justamente La Habana ocupó titulares entre las primeras ciudades de América Latina que usaron el daguerrotipo, un método inventado por Louis Daguerre y presentado, el 19 de agosto de 1839 en la Academia de Artes y Ciencias de Francia, y luego en España, Alemania y Estados Unidos, para un año después llegar a las tierras del “Nuevo Mundo”.

Más sobre el daguerrotipo

“El inventor neoyorquino, Alexander S. Wolcott, estaba muy al tanto del nuevo arte de dibujar con luz y también de la mejora que había hecho Draper e ideó una cámara totalmente distinta a las usadas hasta entonces que permitía que las placas recibieran más luz y por lo tanto se reducía el tiempo necesario para estampar la imagen sobre la placa.
Este artefacto no tenía lente. La luz penetraba por un gran boquete hasta chocar contra un espejo cóncavo situado en el fondo de la caja donde era reflejada a una pequeña placa de 2 x 2.5 pulgadas situada casi en el boquete y al centro de la caja, formando una imagen del exterior”.
Fuente: www.facebook.com/RecuerdosDeLaCubaDeNuestraNinez/

Tal vez por su cercanía a los Estados Unidos, y el constante trasvase humano y comercial, La Habana resultó ser para el calígrafo estadounidense George Washington Halsey el sitio ideal donde acometer su nueva empresa. Idea que acarició desde que en noviembre de 1840 pisó puerto habanero.

Venía atraído por el florecimiento del retrato daguerriano que ya había conocido en Nueva York —gracias a las novedades introducidas por su coterráneo, el inventor neoyorquino Alexander S. Wolcott, quien había conseguido fabricar una cámara totalmente distinta a las usadas hasta entonces que permitía que las placas recibieran más luz y, por lo tanto, se reducía el tiempo necesario para estampar la imagen sobre ellas—, y estaba dispuesto a poner su empeño, experiencia y habilidad para los negocios en esta nueva empresa de hacer retratos pintados con luz.

El 18 de diciembre de ese mismo año recibió la autorización del Gobernador general de la Isla. A partir de ese momento, se dedicó a preparar una habitación en la azotea aledaña del edificio del Real Colegio Cubano de Conocimientos Útiles, situada en la calle del Obispo no. 26 entre Cuba y Aguiar. Fue ese el primer estudio fotográfico creado en una de las arterias comerciales más importante de la capital y, por consiguiente, de la Mayor de las Antillas, abierto el 3 de enero de 1841.255586_504273292918046_301010628_n

Para que se tenga una idea, en las cercanías de la calle Obispo funcionaban entre otros, “El buen gusto de París”, primer comercio que vendió los daguerrotipos, especie de cámara oscura inventada por el francés Daguerre; así como casas de modas francesas, confiterías, cafés, dulcerías y distintas tiendas que complacían los más exigentes gustos de la sociedad habanera.

No pudo ser más acertado el sitio donde Halsey ubicó su estudio pues en esa misma cuadra, en el número 119, estaba la imprenta litográfica de la “Real Sociedad Patriótica” en la que el artista Federico Mialhe dibujaba y grababa sus paisajes para el álbum Isla de Cuba Pintoresca.

Es interesante cómo el propio Halsey anunciaba lo que, en poco tiempo, llegaría a convertirse en la primera galería de retratos en miniatura al daguerrotipo de La Habana. “Esta máquina —explicaba— es una recién mejora del daguerrotipo hecho en los Estados Unidos y trabaja con tal poder que toma un retrato perfecto entre 30 segundos a 3 minutos, según la claridad del día”.

Por espacio de seis meses, Hasley, estuvo al frente del estudio-galería y retrató a la “crema y nata” de la aristocracia habanera. A su espíritu emprendedor y olfato para los negocios se deben aquellas primigenias imágenes de la ciudad y de sus habitantes y también la audacia de haber situado a Cuba en el mapa de la fotografía latinoamericana y mundial.

A propósito de los 175 años de ese acontecimiento cultural, las nuevas generaciones de artistas del lente, graduados de la Academia-Museo de Arte y Fotografía Cabrales del Valle rinden homenaje con la muestra colectiva “Entre líneas, luces y sombras”, abierta hasta el próximo 20 de enero, en Sala de la Diversidad de la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, en La Habana Vieja. (2017)

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