El asombro de Alba

La joven fotógrafa se integra al ambiente de quienes se dedican a esta expresión visual en Cuba, con una perspectiva crítica y alentadora de lo cotidiano.

Desencuentro

Foto: Alba León Infante

Alba León Infante se reconoce como una persona “despistada”, de esas que dejan pasar lo obvio para luego redescubrirlo con el mayor asombro. Sin embargo, en materia de fotografía, vive como quien lleva la cámara a cuestas, sin obviar un detalle digno de una instantánea. Camina entre la gente componiendo, calculando, sumando o quitando elementos en una imagen de ensueño que concretará luego.

No es de esas personas que desde la infancia definió su inclinación por este arte. Fue la curiosidad, la investigación, la cultura la que la condujo al interés por la fotografía, que confiesa apareció y creció en ella, como el hambre.

Alba es una joven periodista que  —haciendo homenaje a su nombre— renace en la comunidad de noveles fotógrafos cubanos con una frescura diferente. Sus obras cargan el peso de la mirada femenina ya no como objeto, sino como sujeto. La perspectiva de sus piezas propone estéticas y discursos que no solo halagan y exaltan la belleza de la cotidianidad, sino que la cuestionan, en tanto la mezclan con discursos sociales, de género…

¿Cuánto aportó tu formación como periodista a esa inquietud por la fotografía?

¡Todo! En el preuniversitario valoré Periodismo como carrera, pero sin demasiado entusiasmo. Solo decidí presentarme a las pruebas de aptitud cuando supe que la fotografía estaba entre las asignaturas de la carrera. En la facultad pasé todas las optativas, así tuve mis primeras nociones técnicas sobre el funcionamiento de los equipos, composición, iluminación…Aunque considero estos saberes imprescindibles para la labor de cualquier fotógrafo, en mi experiencia fue más importante la formación profesional y ética.

Como ocurre con casi todas las personas vinculadas con la fotografía, la cámara asume una extensión más de tu cuerpo. ¿Cuáles son los temas que no dejas escapar en tu día a día?

Las expresiones de niñas y niños son más auténticas.

Foto: Alba León Infante

Cargo con la cámara (casi) siempre porque no sé lo que encontraré cuando salga a la calle y prefiero no excluir ningún tema, estar abierta a todo lo que pueda asombrarme. Al principio hacía muchos paisajes y naturalezas muertas, porque no me atrevía a enfrentar a las personas con una cámara, pero una vez que aprendí a lidiar con las diversas reacciones, me sorprendí haciendo cada vez más retratos, particularmente de niños. Me siento más cómoda haciendo fotos a los niños, quizás porque sus expresiones son las más genuinas. Rara vez posan.

¿Con cuál de estos motivos te sientes más libre, más cómoda?

Me resulta más fácil fotografiar elementos arquitectónicos y estatuas. Tengo más tiempo para estudiarlos y evaluar la incidencia de la luz en diferentes momentos del día o la noche. Puedo probar varios encuadres sin temor a perder de vista al sujeto.

¿Te identificas ya con alguna técnica o estilo que caracterice tu obra y la haga reconocible por el público?

Ninguno en particular. Todavía estoy descubriendo y experimentando con la fotografía y todo lo que puedo hacer con ella.

Un acercamiento muy personal a objetos arquitectonicos.

Foto: Alba León Infante

Posees un trabajo amplio, con unas cuantas series en conformación y otras en preparación, aun así no te sientes apta para exponer tu trabajo en un espacio formal como una galería. Mientras ese momento llega, ¿dónde se pueden ver tus obras?

Por mi formación periodística, la mayoría de mi trabajo como fotógrafa está vinculado con la prensa. Mis fotos han aparecido en varios medios nacionales y algunos extranjeros. También he contribuido con la memoria gráfica de organizaciones e instituciones como la Asociación Hermanos Saiz y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños.

La mayoría de las fotos que han nacido por una inquietud creativa aún son inéditas. A veces comparto determinadas fotos en las redes sociales; otras las regalo a colegas que me piden ilustrar algún texto; o solo las comparto con otros fotógrafos para conocer sus criterios.

¿Hasta qué punto consideras que los distintos cursos —brindados en algunas carreras de las universidades— y las iniciativas particulares, llenan el vacío que trae consigo que no exista aún, con carácter superior, una academia de fotografía reconocida por el sistema de educación cubano?

Actualmente existen bastantes opciones para que los interesados se acerquen y exploten sus inquietudes con respecto a la fotografía. Hay muy buenas iniciativas particulares como la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana y también otras opciones institucionales como los cursos que ofrece el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, a los que uno se puede vincular siempre y cuando disponga del tiempo y de los recursos necesarios.

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