Fotografíe a Cuba primero

Mientras la Duodécima Bienal de La Habana acapara espacios en los medios de prensa nacionales, en el extranjero lentes foráneos exhiben la imagen que los enamoró de la Isla.

Son de La Habana

Son de La Habana

Foto: Berumen Mx

En su última visita a La Habana, el conocido arquitecto francés Jean Nouvel comentó que la magia de la capital de Cuba consiste en ser un espacio detenido en el tiempo.

“Uno sabe en qué ciudad se encuentra si toma una fotografía de La Habana, por su vegetación, por la arquitectura de los años 50, la forma de sus edificaciones, las características visuales fuertes”, expresó durante su intervención en la sede nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

“Al detenerse en el tiempo, debido a un contexto político, tiene una arquitectura sensible en el plano poético”, acotó el creador de símbolos arquitectónicos de la talla de la Torre Agbar, en Barcelona, España.

Aunque han transcurrido casi dos años desde la magistral conferencia de Nouvel, La Habana conserva la magia que provoca a muchos a identificarla como una cápsula de tiempo.

Ese aire de ciudad antigua, abandonada en muchos espacios a la fuerza de sus piedras, constituye para la mayoría de quienes la habitan una preocupación por el futuro de la urbe.

Pero es innegable, y de repentes contradictorios, que los mismos motivos se convierten en inspiración para otros.

Valle de los Ingenios

Valle de los Ingenios

Foto: Marius Jovaisa

Entre quienes más se acercan al encanto gráfico de La Habana se hallan sin dudas los fotógrafos y fotógrafas.

El sistemático recurrir a los símbolos arquitectónicos y geográficos de la capital cubana para conformar una fotografía atractiva es solo el cabo de una extensa madeja creativa que implica a la Isla.

Se sabe que, durante prácticamente todo el siglo XX, Cuba se fue convirtiendo en leit motiv artístico de más de una expresión cultural.

Letras, fotogramas, acción

“Mi último día completo en La Habana lo pasé acatarrado”, escribió el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia en su crónica “Revolución en el jardín”, dedicada a su visita a Cuba en 1964.

Más adelante, narra sus avatares para llegar a su destino en la ciudad: “Dejamos las grandes avenidas y entramos por calles estrechas, bordeadas de casas de piedra. Súbitamente, el automóvil giró a la izquierda, subió una pendiente, giró a la derecha y se detuvo frente a un edificio enorme y bien iluminado. Era el Hotel Habana Libre”.

Es La Habana la verdadera protagonista de la novela Tres tristes tigres (1968), que convirtió a su autor, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, en representante del llamado Boom latinoamericano.“Caminamos por entre las palmas y le mostré La Habana, —escribe Cabrera Infante—luminosa, promisoria en el horizonte urbano, con rascacielos de cal que eran torres de marfil”.

Se refiere a la misma ciudad que años después erigiría Pedro Juan Gutiérrez como protagonista espacial de su Trilogía sucia de La Habana y del resto de toda su amplísima obra.

Es la misma ciudad que ahora se exhibe en la Fototeca de Zacatecas, México, vista a través del lente de la periodista, editora y fotógrafa mexicana Amparo Berumen.

La muestra fue inaugurada el 8 de mayo de 2015, y ha atraído la atención de varios medios de prensa culturales del país, a pesar de la amplia programación cultural de una región tan extensa.

Originalmente la exhibición fue concebida como semblanza gráfica de la capital caribeña para acompañar las Jornadas Cubanas en Tampico, Tamaulipas, en 2012, dedicadas a la cultura caribeña.

Desde entonces han recorrido varias ciudades mexicanas las más de 30 piezas que conforman esta mirada de Berumen a La Habana como espacio geográfico y poblacional.

La exposición, titulada Son de La Habana, se mostrado ya en ciudades como Chapingo; Querétaro; Cd. de México y Jerez, Zacatecas, así como en la Embajada de Cuba en México, ubicada en el Distrito Federal.

Cotidianidad, convivencia, contrastes de la arquitectura ancestral y moderna, son algunas de las principales inspiraciones que Berumen asegura haber seguido para construir el conjunto.

Las miradas foráneas que se arriesgan a tomar a La Habana como motivo de sus imágenes siempre tendrán como principal reto alejarse de los estereotipos turísticos, incluso cuando aspiren a quedarse con las señales más simbólicas de la ciudad.

Es un reto escasamente sorteado por este conjunto que permanecerá hasta el 21 de junio próximo en la Fototeca de Zacatecas.
El blanco y negro vuelve a ser el color elegido para mirar a la ciudad. El recurso reafirma la visión plástica de ese lugar detenido en el tiempo que tanto impresionó a Nouvel, como antes ya lo había hecho con escritores, poetas, periodistas, cineastas.

Más allá

Más lejos —literalmente— llegó el fotógrafo lituano Marius Jovaiša que fotografió todo el archipiélago desde el espacio aéreo, para su libro titulado Unseen Cuba (La Cuba nunca vista).

Aunque el volumen aún permanece sin traducción al español, las imágenes del catálogo que ya han podido verse despiertan enorme curiosidad sobre las y los amantes de la fotografía artística, social y de naturaleza.

Ya lo hemos dicho: la ciudad capital no es, por mucho, el único espacio que atrae las miradas de artistas foráneos.

En el mes de marzo la Galería de Arte Universal de Santiago de Cuba, al oriente del país, exhibió la muestra fotográfica Conexiones. El conjunto de 34 fotografías del alemán Heinz Peter Schepp estaba dedicado a los paisajes de ese extremo cubano.

Ahora Jovaiša regala cinco años de trabajo, y una inversión de un millón de dólares, todo para acercarse a una Cuba nunca antes vista.

“Quería convertirme en el primer artista en fotografiar Cuba desde el aire”, ha declarado el europeo.
Los mogotes de Pinar del Río; las cruces romanas que conforman las calles del Cementerio Cristóbal Colón, en La Habana; los corales de Jardines del Rey, en la provincia central de Villa Clara, conforman solo alguna de las imágenes reinterpretadas por el lente de Jovaiša.

Como la primera e impactante visión espacial del planeta Tierra, éstas que conforman el libro Unseen Cuba muestran el universo de orden natural agazapado en las alturas.

El fotógrafo cuenta que tuvo que sostener varias conversaciones con las autoridades cubanas antes de que le permitieran sobrevolar el territorio nacional con fines artísticos.

Pero los primeros mapas de permiso se multiplicaron luego a otras regiones, con un resultado impresionante a nivel plástico y también documental.

Ahora que La Habana se viste con la 12 edición de la Bienal de artes plásticas, y que sus muros son tomados por grafitos y fotografías de artistas cubanos y extranjeros, es bueno reconocer que la magia de esa ciudad le pertenece en realidad a todo el archipiélago que la sostiene.

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