Imágenes de fe

La serie Devoción, de la fotógrafa Leysis Quesada, conquista miradas en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Sin título, una de las obras de la exposición

La fotógrafa cubana Leysis Quesada (Cienfuegos, 1973) preparó su serie Devoción en el año 2009. El conjunto, compuesto por 30 fotografías en blanco y negro, es exhibido, hasta el 27 de julio, en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Calle 17, esq. a H).

Hermanas de las congregaciones Las hijas de la Caridad y las Siervas de María fueron retratadas durante sus acciones cotidianas.

Quesada muestra en sus imágenes la intimidad de los momentos de oración, del cuidado de enfermos, adultos mayores y niños desvalidos. Concentra su mirada en la consagración de esas mujeres a las necesidades de otras personas.

Estos actos de las monjas lucen solo como la ventana elegida por la artista para mostrar algunos de los sentimientos que suponemos siempre implicados en estas carreras religiosas.
En este sentido, algunas de las percepciones más claras para las y los espectadores son la fe, el amor, la entrega desinteresada, la gratitud, la esperanza y la desesperanza.

Desde la presencia de las hermanas en sus congregaciones, la fotógrafa también nos muestra la realidad en Cuba de grupos de niñas, niños y adultos mayores con capacidades especiales, desplazados de sus hogares hacia centros de cuidado.

Paredes sin pintura, muebles antiguos y decoraciones naif contrastan de forma llamativa con la pulcritud de las vestimentas de las monjas, como figuras centrales de todas las imágenes.
La luz y el color —o la ausencia de este— son los elementos fundamentales en la conceptualización de esta serie. Entre ellas predomina el retrato en su sentido más tradicional, con enorme influencia de la fotografía documental.

Cierto performance media sin embargo en la atractiva plasticidad del conjunto. (Entiéndase aquí por performance la magnificación o detención de un hecho cotidiano a favor de su reconceptualización como hecho artístico).

¿Posan para la cámara o fueron sorprendidas las hermanas hincadas sobre sus rodillas, que rezan y miran al cielo, en medio de capillas solitarias o de cuartos de estudio?
Perfección en la posición de los hábitos, luces de relleno o naturales que dotan a las figuras de un halo de santidad, son algunos de los elementos que hacen pensar en una composición convenida hasta el detalle.

El blanco y negro elegido para toda la serie hace pensar en la perpetuación de las historias que muestra, y en su inicio temprano en la sociedad contemporánea.

“Este es un ensayo fotográfico en el cual busco revelar escenarios bien complejos, para demostrar la esencia de ese lugar a gran nivel”, declaró la fotógrafa en el statement de la serie incluida, bajo el nombre de Monjas, en la multimedia Fotógrafas del nuevo milenio en Cuba.

El producto hipermedia fue presentado en 2013 por la historiadora de arte Ana Gabriela Ballate. En él se muestran varios trabajos de Quesada y de otras diez artistas cubanas del lente, cuyas producciones comenzaron coincidentemente con el siglo XXI.

Sor Ileana, una de las fotografías expuestasEn las declaraciones recogidas en Fotógrafas del nuevo milenio en Cuba, a propósito de este conjunto, la artista dice: “Me interesó reflejar las actividades de estas personas y sus condiciones de vida, el trabajo humano que realizan, brindando a otros aquello de lo que carecen.”

Infancia

Leysis Quesada es licenciada en idioma inglés por la Universidad de Matanzas. En su currículo profesional aparecen los nombres de varios talleres de fotografía que tomó a partir del año 2000.
“Desde joven se interesó por el arte, en especial por la fotografía, influenciada por su primo, el fotógrafo cubano Lázaro Miranda. Bajo su adiestramiento Leysis realizó en el año 1999 sus primeras fotografías en la provincia de Guantánamo”, asegura Ana Gabriela Ballate en la mencionada multimedia.

Quesada concentra su creación en documentar la vida rural cubana, principalmente a través de las mujeres de su familia o de su entorno inmediato.

Su trabajo está fuertemente marcado por su historia de vida en un pueblo de la región occidental cubana. Ubica como otras de sus locaciones favoritas las provincias de Cienfuegos y Pinar del Río.

En sus creaciones abunda la combinación de diferentes recursos de las artes plásticas. Clasifican como comunes la intervención cromática de la fotografía, y el uso de tecnología analógica y digital. Aunque parte casi siempre del retrato como materia prima.

Ante esta inclinación, sorprende en su currículo el premio que Tablas, revista de las artes escénicas cubanas le otorgara en 2001.

En la página 25 del número 1 de 2002, un editorial de la publicación expresa: “los fotógrafos Cirenaica Moreira y Juan Carlos Alom, otorgaron el premio de fotografía al conjunto de Leysis Quesada a partir del montaje Edipo nuestro de Teatreros de Orilé”.

En esa oportunidad el jurado destacó que la de Quesada era “una obra de arte nueva, auténtica en sí misma, más allá del hecho teatral, muy audaz y de coherente y elevado sentido plástico”.

Devoción es otra prueba de la versatilidad sostenida por su trabajo.

 

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