Atención a la violencia de género se reduce a la comunidad

Ivet González conversó con Zulema Hidalgo, coordinadora del Programa de Género y Violencia del Centro de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”.

Jorge Luis Baños - IPS

Hidalgo (de amarillo) es una reconocida trabajadora comunitaria por la equidad de género y el respeto a los derechos de las mujeres y las niñas.

LA HABANA, 26 dic.- De paciencia, fe y perseverancia se armaron organizaciones de la sociedad civil cubana como el Centro de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero” (OAR), que llevan la ardua lucha de sensibilizar, prevenir y atender la violencia de género en Cuba.

El activismo logró que hoy se hable sobre este problema global, causado por el machismo, en los medios masivos de comunicación. Incluso pide a las autoridades cubanas más acciones para proteger a las mujeres, el cese de la impunidad de los agresores y transformar a hombres violentos.

Zulema Hidalgo, coordinadora del Programa de Género y Violencia de OAR, conversó con la Redacción IPS Cuba sobre algunas de las lecciones aprendidas por el grupo de inspiración cristiana en el trabajo comunitario y la coordinación, desde 2007, de la Jornada por la No violencia contra la mujer.

La iniciativa se realiza cada año en mayor número de provincias cubanas alrededor del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

REDACCIÓN IPS CUBA: ¿Cómo califica el sistema de prevención y atención a la violencia de género?

ZULEMA HIDALGO: En Cuba, existe un sistema de prevención y atención a la violencia de género pero está desarticulado. También hemos observado que falta responsabilidad gubernamental ante situaciones de este tipo.
Por otro lado, las acciones para enfrentar la violencia quedan en la comunidad. Y este tiene que ser un problema que trascienda la comunidad e implique a instituciones de otro nivel. Las instituciones y los decisores están en el municipio. La cuestión local tiene que conectarse con la nacional. La atención a la violencia de género se planteó hasta en la Primera Conferencia Nacional de Partido Comunista de Cuba (enero de 2012) y el país firmó la Plataforma de Acción de Beijing (compromisos para proteger los derechos de las mujeres y las niñas por parte de los gobiernos y la sociedad civil). Las asambleas (gobiernos) también tienen que tomar protagonismo en este proceso.  

Por ello, en las últimas jornadas se han creado espacios de integración de actores (a nivel barrial, municipal y provincial) y se han logrado compromisos institucionales. Por ejemplo, en (el municipio habanero de) Habana del Este, la policlínica se trazó la meta de capacitar en el tema a todo su personal médico. Ahora tenemos que seguir encaminando estas iniciativas y apoyarlas para que encuentren los proveedores de la capacitación que necesitan.

IPS CUBA: ¿Qué líneas de acción se fue trazando OAR para contribuir a cambiar esa realidad?

ZH: Estaba claro que teníamos que lanzar una campaña por todo el país y contribuir con el movimiento de ciudadanos y ciudadanas cubanas que hoy están sensibilizados con el problema. Ese fue el primer paso para reconocer y desnaturalizar la violencia. También capacitamos a actores comunitarios para que tengan los conocimientos necesarios para tratar el flagelo de manera adecuada y lo incluyeran entre los elementos a diagnosticar en sus comunidades. Este tipo de herramientas eran desconocidas en los Talleres de Transformación Integral de Barrio (TTIB, casas comunitarias en barrios desfavorecidos de La Habana), por ejemplo, entre otras estructuras del país con las que trabaja OAR.

IPS CUBA: ¿Cuál es el principal problema que arrojan los diagnósticos comunitarios?

ZH: De manera general, se encontró que los profesionales relacionados de alguna manera con la prevención y atención de la violencia de género no tienen todos los conocimientos necesarios. Por ello, organizaciones como OAR y la Unión Nacional de Juristas de Cuba e entidades como el (estatal) Centro Nacional de Educación Sexual centramos recursos para capacitar al personal de salud, juristas, trabajadores comunitarios, decisores, entre otros. Con los años, he visto la tendencia al trabajo integrado, es decir, a discutir cada caso de maltrato de manera integral, con especialistas de diversas ramas.

Todo este antecedente de trabajo nos ubicó frente a la víctima y a preguntarnos cuál sería el aporte que podía dar OAR. Apoyamos además de todo lo anterior, la preparación de grupos de mujeres para crear espacios de autoayuda y para las contenciones emocionales, imprescindibles en el proceso de atención a las víctimas. Esos ámbitos propician que las personas alrededor de ellas comprendan la situación que viven y surjan redes de apoyo. Ahí es donde nos enfocamos.

Casi siempre, aparte de ser dependientes emocionalmente, las mujeres maltratadas dependen económicamente de sus agresores. OAR identificó que se pueden abrir nuevas oportunidades para esas mujeres a través de proyectos sociales y comunitarios de emprendimientos.

IPS CUBA: ¿Qué caracteriza el trabajo comunitario de OAR en materia de violencia de género?

ZH: Nuestra visión prioriza el empoderamiento de las mujeres, no la victimización. Ellas tienen el derecho a encaminar sus vidas. Intentamos acompañarlas para que sean líderes barriales y tengan nuevos conocimientos para posicionarse en la sociedad. No damos asistencia a las necesidades sino intentamos revertir poder, elevar la autoestima y responsabilidad ciudadana para enfrentar los problemas.

Incorporamos el enfoque de derechos, que ayuda a orientar mejor a las personas a solucionar cada caso en específico. Aunque falta por conocer más las legislaciones que tenemos en Cuba y el mundo para enfrentar lagunas en la atención a los casos de violencia de género. Hay que revisar los convenios internacionales sobre el asunto que Cuba ha firmado y ratificado, cuáles son sus mecanismos e instrumentos y cómo se monitorea su seguimiento, como el caso de los acuerdos de Beijing.

IPS CUBA: ¿Qué aportes logró la última Jornada por la No Violencia contra la Mujer?

ZH: Entre otros avances, logramos inaugurar un sueño de hace cuatro años atrás con el Buró Informativo sobre Violencia de Género en el TTIB Atarés-El Pilar. Con esta iniciativa, la institución se encarga y responsabiliza de tener informada a la comunidad a través de bibliografía impresa y digital. También va a prestar una serie de servicios garantizados por la localidad, más allá de la información. Realizará actividades para apoyar a mujeres víctimas y trabajar con los agresores. Aspira a la sensibilización masculina en general y a la formación de pares para promover una cultura de paz. (2014)

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