Censo: ¿cómo vive la población afrodescendiente de Cuba?

Activistas por la no discriminación racial piden visibilizar más el color de la piel en las estadísticas sobre Cuba.

Jorge Luis Baños - IPS

La relación entre color de la piel y nivel de vida constituye un dato de máximo interés para un país como Cuba, opinan expertos y activistas por la no discriminación racial.

La Habana, 17 sep.- El politólogo Esteban Morales instó a realizar otros estudios cuando se obtengan los resultados del Censo de Población y Viviendas, que abarca hasta el 24 de este mes, para “obtener la relación entre color de la piel y nivel de vida”, un dato considerado definitorio para un país multicolor como Cuba.

“Nuestro aparato censal insiste en continuar tratando al censo solo como una cuestión estadística que tributa a la dirección de la economía, dejando al margen muchos datos que en el orden cultural y social son de suma importancia también”, dijo a la Redacción de IPS en Cuba el profesor universitario.

El cuestionario del estudio nacional en curso incluye “el color de piel”, con tres indicadores: “blanco”, “negro” o “mestizo o mulato”. Según el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo, Juan Carlos Alfonso, no se medirá ni etnia, ni raza, sino color de la piel, “porque el concepto de raza es muy complejo desde el punto de vista de su medición antropológica y genética”.

Para Morales, medir solo la composición racial de Cuba “no tendrá impacto ninguno en otras variables socioeconómicas muy importantes como empleo, nivel de vida, estado de la vivienda, niveles de consumo, etc.”. A su juicio, la isla caribeña no ha superado “los estereotipos y prejuicios raciales, la discriminación por el color de la piel y el racismo”, factores que colocan a la población no blanca en desventaja social.

Asimismo, conminó a la Oficina Nacional del Censo a ofrecer la base estadística que obtenga del conteo, iniciado el pasado 15 de septiembre, para que otros especialistas profundicen en la situación de la población afrodescendiente. Visualizar más el color de la piel en las estadísticas de Cuba figura entre los reclamos de activistas y proyectos por la no discriminación racial como la Cofradía de la Negritud.

Polémica

La necesidad de profundizar en el estudio por color de la piel y revisar la forma tradicional de medir esta variable en investigaciones estadísticas, fueron algunas de las recomendaciones realizadas en ese sentido por el Suplemento Especial “Características sociodemográficas de la población cubana”.

El tabloide, publicado este año por la Editorial Academia, planteó qué aspectos deberán ser “objeto de precisiones” en futuros censos e insistió en utilizar metodologías con una perspectiva multidisciplinaria para complementar el conteo nacional.

Pero el actual Censo de Población y Viviendas sigue los mismos indicadores vigentes en 2002 –fecha del último estudio de ese tipo- y un modelo similar en la formulación de las preguntas relacionadas con el color de la piel. Desde entonces, el enumerador o enumeradora se rige por conceptos extendidos entre la población, que “no reflejan realmente razas”, según el Informe Nacional del registro precedente.

En los censos de 1953, 1970, 1981 y 2002, las orientaciones establecían no formular la pregunta sobre el color de la piel y apuntar este dato según apreciación, excepto cuando la persona estuviese ausente, precisó el Cuaderno de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas a Información (ONEI).

Para la publicación, el asunto constituye “objeto de debate” debido a que “el color de la piel trae consigo una carga cultural, económica e incluso de ética social, que no puede ser fácilmente superada y en ocasiones lo convierte en una cuestión de alta sensibilidad”.

Algunos especialistas consideran que los ciudadanos deben “clasificarse” a sí mismos con el fin de eliminar posibles “sesgos de apreciación” cometidos por terceros. Otros opinan que delegar esta tarea en el enumerador reduce la cantidad de implicados en el proceso y ofrece mayores garantías en la calidad del dato.

Según los informes de los censos de 1981 y 2002, la distribución por color de la piel no ha presentado grandes variaciones en su comportamiento. Las tendencias del anterior conteo reflejan un aumento de quienes se declararon mestizos, un significativo decrecimiento de la población negra y un ligero descenso de la blanca.

Si bien desde 1774, año del primer censo efectuado en la isla, el color de la piel aparece entre las variables sociodemográficas recogidas sistemáticamente, existen pocos estudios donde ocupe el centro del análisis, según el mencionado cuaderno. (2012)

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