Cineasta gana premio por la no violencia de género

La película fue en diciembre último Premio del Público en el 36 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Myrta Kaulard, coordinadora residente del SNU en Cuba, entrega el premio a Marilyn Solaya junto a una obra donada por el pintor Juan Carlos García, integrante de la Red de Artistas Únete.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 28 jun.- La realizadora cubana Marilyn Solaya y su película “Vestido de Novia” (2014) recibieron el premio Únete, “al compromiso con la igualdad y la No violencia de género”, que por vez primera entrega el Sistema de Naciones Unidas (SNU) en Cuba.

Este reconocimiento se otorgará durante 2015 como una nueva modalidad del Premio Únete para premiar a aquellas instituciones, organizaciones, redes, personalidades nacionales o iniciativas específicas que tributan de manera significativa a la promoción de la igualdad entre todas las personas y a la no violencia por motivos de género.

En la ceremonia, el 26 de junio, que incluyó un conversatorio con parte del equipo de realización del audiovisual, Myrta Kaulard, coordinadora residente del SNU en Cuba, consideró que este filme es “una historia sobre el deseo de libertad y la violencia que pone a las personas a pensar”.

El filme aborda la relación amorosa y los desencuentros entre un hombre, ingeniero y jefe de una obra, y su esposa, que es transexual con operación de reasignación genital, en el contexto de la Cuba de los años noventa del pasado siglo.

Otros personajes que representan la envidia, la traición, la violencia y la doble moral, rodean a la pareja protagónica, encarnada por Laura de la Uz y Luis Alberto García.

La obra trasciende el universo de la diversidad, homofobia y transfobia para profundizar en la violencia por motivos de género en la sociedad contemporánea, en un duro cuestionamiento de la cultura patriarcal y de sus mecanismos para afianzar el poder de la masculinidad hegemónica, heteronormativa y machista, argumenta la declaratoria.

A través de este premio, agrega, el SNU reconoce también el intenso trabajo, la persistencia y la fuerza que, durante más de 10 años, desplegó Solaya “para entregarnos esta obra que la convierte en la tercera directora mujer de un largometraje de ficción en la historia del cine cubano, una industria que a nivel mundial y en Cuba, sigue protagonizada por hombres”.

El premio reconoce el esfuerzo de Solaya y su asesor en temas de género Julio Cesar González Pagés, para que la película salga de las salas de cine y sirva para propiciar el debate necesario sobre los derechos de todas las personas en diversos espacios socializadores.

Solaya explicó que la idea de la película surgió cuando conoció a Mavi Susel, la primera transexual beneficiada en Cuba con una operación de reasignación sexual, que derivó en dos documentales y tras un largo proceso de diez años de  investigación, escritura del guion y filmación hizo que “Vestido de novia” viera la luz.

“Descubro que Mavi había solucionado un problema importantísimo, la reasignación, pero tratando de encajar socialmente en esa mujer que ella sentía, se había metido en otra cárcel: la del cuerpo social-sexual de la nación cubana, que está construido desde los estereotipos”, reveló Solaya.

La realizadora recordó también aspectos del proceso de creación y producción del filme, la preparación de las actrices y actores para asumir sus roles, el intercambio con personas transexuales para conocer vivencias y sufrimientos motivados por la discriminación, sin olvidar el contexto y también de la favorable acogida de la mayoría de los espectadores.

A juicio de la directora, no podía tampoco obviar el contexto.

“Esta historia en Suiza, o en Italia o cualquier otro sitio, imagino que tuviera muchos puntos en común, pero también particularidades del espacio. Vivimos en una sociedad machista, hegemónica y patriarcal que repercute en todos y todas y en el sueño de la mujer y el hombre nuevos”, consideró.

“Esto no es una película turística, es comprometida, necesaria, con mucha pasión, con mucho respeto”, insistió.

Apuntó que fue un reto muy grande tener toda la visión sobre la violencia estructural que genera las demás violencias y hacer una película que no fuera un “panfleto didáctico”.

Desde el auditorio se valoró altamente el filme por su profundidad, su capacidad de hacer reflexionar, sensibilizar a las personas, así como por  abordar un tema que pone en evidencia las discriminaciones que persisten hacia lo diverso de todo tipo.

Para la profesora española Isabel Furio, entre los mensajes que trae el filme están el de la esperanza y la importancia de la identidad, que pasa, incluso, por encima del amor.

El activista por los derechos sexuales Raúl Regueiro consideró que “Vestido de novia” llegó en un momento muy oportuno como “una película para crecer”, por su educación en género.

El premio a Solaya y su película es el primero de los que se otorgarán durante 2015 a instituciones, redes y proyectos que mantienen un activismo en estos tópicos. (2015)

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