Ciudades cubanas: el envejecimiento de sus viviendas

Desde el censo anterior, Cuba ha sufrido huracanes que provocaron daños importantes a la infraestructura habitacional del país.

Jorge Luis Baños - IPS

Estimados de otras fuentes indican que 60 por ciento del fondo habitacional cubano se encuentra en regular y mal estado.

La Habana, 24 sep.- ¿Hay menos viviendas en Cuba debido a los ciclones de los últimos diez años? ¿Cuáles son las ciudades con el fondo habitacional más envejecido? Estas y otras interrogantes podrían encontrar respuestas a partir del Censo de Población y Viviendas, desarrollado hasta el 24 de este mes.

En su estudio “La ciudad y sus retos. Una aproximación al tema en Cuba”, el geógrafo

Orestes Fidel Sardiñas Gómez, del Instituto de Geografía Tropical, indica: “sin dudas, el mayor conflicto que hoy enfrentan las ciudades cubanas se refiere al mal estado constructivo de la vivienda, que ha venido sufriendo la sistemática falta de mantenimiento, unida a una todavía muy escasa nueva construcción”.

A mediados de 2005, el gobierno se propuso construir 100.000 inmuebles anuales. Sin embargo, esta aspiración debió reducirse a la mitad para ajustarse a las posibilidades económicas del país.

Estimados de otras fuentes indican que 60 por ciento del fondo habitacional se encuentra en regular y mal estado. Por provincias, en Matanzas, Cienfuegos y

Sancti Spíritus predominan las viviendas en buen estado; mientras que en las orientales, llegan a representar 50 por ciento las viviendas en estado regular y malo.

Datos no oficiales indican que en la capital cubana, donde se contabilizan más de 600.000 viviendas, una quinta parte del total nacional, se producen diariamente entre dos y tres derrumbes, cifra que se incrementa en temporada de lluvias.

La mitad de las viviendas de la capital de Cuba están en regular o mal estado y un buen número de aquellas clasificadas como “buenas”, que por años han carecido de mantenimiento constructivo, demanda a gritos reparaciones parciales y totales.

Los limitados planes no alcanzan a cubrir las necesidades y prevén que, de cumplirse los niveles actuales de suministro de materiales, para 2030 debería repararse el 60 por ciento del fondo habitacional de la urbe. Pero, en ese lapso, por su deplorable estado, muchas de las viviendas podrían haberse derrumbado para la fecha.

“Cada vez que llueve con intensidad y luego sale nuevamente el sol, pienso en las personas cuyas casas podrían caerse porque están muy deterioradas”, comenta Moraima González, quien recientemente dejó su casa de tablas en el Cerro para vivir con una tía de su esposo, cuya vivienda, sin ser óptima, está en mejores condiciones.

La ciudad de Santiago de Cuba, 861 kilómetros al este de La Habana, es la segunda en importancia del país. Fuentes territoriales indican que 43 por ciento de las viviendas en la provincia están consideradas entre mal y regular estado.

En tanto, en la oriental provincia de Camagüey, el 32 por ciento del fondo habitacional se encuentra en regular y mal estado, lo cual representa un total de 86.000 viviendas, indican medios locales.

Leonel Del Risco Franco, director del Sistema de la Vivienda en esa provincia, explicó a la prensa que en la actualidad trabajan con el principio de edificar domicilios resistentes a los tradicionales fenómenos naturales que dañan al país. Ese territorio se ubica entre los cinco más perjudicados por los ciclones Ike y Paloma, en 2008.

Para Santiago Peña, quien nació hace 60 años en la ciudad de Camagüey, “terminar una casa resulta complicado, tengo la licencia de construcción desde 1979 y pudimos adelantar algo porque mi esposa cumplió misión en el exterior y ahorramos lo necesario para poner pisos y hacer baño y cocina nuevos. Todavía está pendiente la otra mitad”.

Pasado reciente

El anterior conteo nacional, realizado en 2002, registró la existencia de 3.534.327 unidades de alojamiento, con un promedio de 3,16 personas por cada una de ellas. Según esa investigación, en relación con el Censo de 1981 las unidades de alojamiento se incrementaron en 1.165.874.

El estudio censal de hace una década reveló también que las casas en mal estado llegaban a 15 por ciento del total en las ciudades y a casi 38 por ciento en zonas rurales. En lo referido a las unidades de alojamiento, el censo de 2012 podría poner al descubierto una realidad más cruda. Especialistas consideran que la situación podría ser más grave, por eventos naturales adversos, la contracción progresiva en la terminación de viviendas desde 2007, las destruidas por los huracanes, las inhabilitadas por derrumbe y las declaradas inhabitables por su deplorable estado.

Solo entre 2001 y 2004, varios huracanes ocasionaron daños a unas 402.155 viviendas, mayoritariamente en mal estado o ubicadas en zonas de riesgo por penetraciones del mar en zonas costeras, de ellas 45.198 quedaron destruidas totalmente, indicó el Segundo Informe de Cuba de los Objetivos del Milenio.

Los ciclones que afectaron la isla en 2008, produjeron afectaciones a más de 647.110 viviendas en todo el país, de las cuales 84.737 se derrumbaron.

La venta de materiales de construcción a la población, aprobada hace alrededor de dos años, le ha permitido a las personas acceder a recursos que antes eran destinados casi en su totalidad a las construcciones estatales. Esto impedía reparaciones pequeñas, medianas y grandes.

Sin embargo, no son pocas las quejas por los relativamente altos precios y las dificultades para la adquisición de productos como bloques, cemento, recebo y arena, que darían a las personas la posibilidad de atajar a tiempo las roturas en techos y paredes, antes de que sean irreparables. (2012)

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