Cuba: Los retos de la inclusión social

La crisis económica que arrastra desde los años 90 limita, entre otros aspectos, la incidencia de políticas que reconozcan las desventajas y diferencias en la sociedad.

Jorge Luis Baños - IPS

Mariela Castro estima que Cuba debería

LA HABANA, ene (IPS) – Sin derecho a tregua alguna, la búsqueda en Cuba de maneras más efectivas para integrar los distintos estamentos sociales reclama soluciones más a tono con el pulso actual de la población, según expertas. En un contexto de cambios políticos y económicos, este desafío adquiere una mayor importancia.

“No toda la población se siente convocada a incluirse en esos espacios disponibles. Quizás los mecanismos son excesivamente estandarizados o desconocen esa diversidad (social), y están concebidos para un sujeto medio”, dijo a IPS María Isabel Domínguez, directora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), ubicado en La Habana.

Domínguez participó en la jornada dedicada a este tema en la realidad cubana contemporánea, del XI Taller sobre Paradigmas Emancipatorios, que sesionó esta semana. Auspiciado por el cubano Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa), la cita bianual se realiza desde 1995 y reúne a los movimientos sociales de América Latina e invitados de otras regiones.

“En términos institucionales y formales, (la cubana) es una sociedad absolutamente estructurada para ser incluyente y que no hayan brechas por donde se queden fuera algunos sectores”, valoró la socióloga. Sin embargo, “entre ese funcionamiento estructural y formal y las prácticas reales de inclusión hay ciertas distancias”, puntualizó.

A pesar del acceso masivo y gratuito a la salud, la seguridad social y la educación que garantiza el Estado de este país de gobierno socialista, la crisis económica que arrastra desde los años 90 limita, entre otros aspectos, la incidencia de políticas que reconozcan las desventajas y diferencias en la sociedad.

“Cuando determinados individuos, grupos sociales, familias van quedando fuera de algunos de los escenarios de inclusión, eso se convierte en una potencialidad para que se multiplique el ir quedando fuera de otros”, alertó.

Actualmente, el CIPS encabeza estudios sobre participación, pobreza, infancia, juventud, religión, entre otros, con un sentido de integración.

Entre los grupos detectados por este centro que requieren de un tratamiento diferenciado, Domínguez señaló a la juventud, por color de la piel, mujeres y a nivel territorial, como el caso de la región oriental del país.

En especial, insistió en incorporar a la juventud y sus disímiles maneras para concebir la realidad.

“Nos hace falta una mayor conciencia y cambio de mentalidad”, aseguró Susana Acea Terry, presidenta del Poder Popular (gobierno local) del municipio capitalino Centro Habana. En conversación con IPS, remarcó que, “si quienes conducimos los procesos seguimos con la misma mentalidad, no hemos logrado nada”.

Cuando no se transforma una cultura de gobierno que aúne toda la diversidad de la población, “excluimos a personas y matamos los deseos de su creatividad, iniciativas, y sentirse parte del proceso”, recalcó.

Por otra parte, lograr una mayor inserción popular abarca todas las esferas de la vida. En el caso de los medios de comunicación masiva, grupos de ciudadanos reclaman una presencia y abordaje de sus luchas por la no discriminación, como la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bi y transexuales), mujeres y la afrodescendiente.

Según la periodista Isabel Moya, “es necesario que incluyamos en la agenda de los medios en Cuba más pluralidad y diversidad de temas”.

Moya, directora de la revista Mujeres, abogó, al ser consultada por IPS, por “una mayor pluralidad de enfoques que permitan establecer un diálogo más participativo con la sociedad cubana” a través del ámbito mediático.

Para eliminar fisuras en la integración social en Cuba, sobre todo de grupos cultural y tradicionalmente discriminados, se debe “institucionalizar” la participación, según Mariela Castro, directora del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), que acompaña a grupos LGBT, por el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género.

En varios momentos de la historia de la Revolución Cubana se han desarrollado iniciativas de participación ciudadana, que le aportan “vitalidad y autenticidad a este proceso”, expresó Castro a IPS.

No obstante, “no se ha sistematizado en un mecanismo que debe ser permanente”, puntualizó. La sexóloga espera que las consultas populares, activas ahora, se establezcan para siempre.

Desde diciembre de 2010 y hasta febrero, tienen lugar debates en todo el país en las secciones sindicales y comunidades sobre el “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”. Este documento centrará el VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, a celebrarse en abril, tras ser aplazado desde 2002.

En lo que va del gobierno de Raúl Castro iniciado en 2008, es la segunda convocatoria de participación a todo lo largo y ancho del país. Ese mismo año se llevó a debate popular el discurso del 26 de julio de 2007 pronunciado por el entonces mandatario en funciones. Los planteamientos del pueblo se registraron para uso de las autoridades de esta isla caribeña.

A su vez, la inclusión de la diversidad también suscita polémicas y barreras a sortear entre los movimientos sociales de América Latina, trasegada por una cultura machista. La activista guatemalteca Karen González recordó que muchas personas no heterosexuales “no se sienten incluidas” en proyectos de ánimo ciudadano debido a la prevalencia de prejuicios y tabúes.

Así, llamó a repensarse en lo individual y trabajar en la sensibilización hacia esta parte de la población de América Latina. “Espero que este sector se incorpore pronto” a las luchas ciudadanas en la región, anheló esta estudiante de medicina.

(FIN/2011)

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