Curso fortalece capacidades de Cuba contra el acoso escolar

Durante cinco días el estatal Centro Nacional de Educación Sexual abrió un espacio de formación sobre la problemática poco abordada en la isla caribeña.

La capacitación ofrece herramientas para investigar y enfrentar el fenómeno presente en las aulas cubanas.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 25 may.- Adentrarse en el mundo de la teoría de género para luego explorar las interioridades de la homofobia hasta llegar al acoso escolar, es la ruta propuesta por el curso “Diversidad sexual, familiar y de género. Prevención del acoso escolar por homofobia y transfobia”.

Convocada por el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), como parte de la 10ma Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia, la capacitación reúne hasta el 26 de mayo próximo a profesionales de la academia, la salud, psicología, sociología y otras especialidades con la conducción del antropólogo español José Ignacio Pichardo.

El profesor de la Universidad Complutense de Madrid explicó a la Redacción IPS Cuba que “se trata de un curso de master, vamos a hablar de familia, de masculinidad, estamos entrando en la parte teórica para luego pasar a lo más práctico para cuando se pase a las intervenciones tengan las herramientas teóricas necesarias”.

“La teoría da la posibilidad de conocer cómo funcionan los procesos de homofobia y transfobia dentro del marco del sistema sexo-género”, enfatizó, sobre la capacitación que ofrece herramientas para investigar y enfrentar el flagelo presente en las aulas cubanas.

“Uno de los principales problemas con la homofobia y transfobia es que están invisibilizados o que se ven situaciones de acoso pero no se les pone un nombre, por ejemplo, si al niño lo llaman `maricón´, `pájaro´ o lo que sea, detectar esos casos, ponerles nombre y ver cómo actuar ante casos concretos”, explicó.

“En el caso de los varones”, dijo, “tiene que ver con la masculinidad, y chicos que no son gay y no son masculinos van a sufrir también por la homofobia y el rechazo”.

Pichardo concedió particular importancia a la investigación en el ámbito escolar para poder conocer los elementos que lo rodean e intervenir de manera adecuada en los centros educacionales y la posibilidad que tienen los profesionales de la educación para cambiar el statu quo existente en estos temas.

Y explicó las diferencias conceptuales sobre sexo y género y el sistema sexo-género,  la naturalización como instrumento de legitimación de las desigualdades sociales que alcanzan otros aspectos de la vida como la raza y la clase social y cómo sigue dándosele explicaciones biológicas a algo que tiene una construcción cultural.

Aseguró que “el sistema sexo-género es la sede de la opresión de las mujeres” y consideró preciso conocerlo para saber “qué es necesario modificar con el fin de alcanzar una sociedad sin jerarquía de género, cambiando culturalmente ese sistema”.

“Se toman unos datos biológicos y se colocan las personas bajo la categoría de hombre y mujer, a partir de entonces se nos comienza a tratar de forma totalmente distinta según estemos bajo una categoría u otra: colores, expectativas, roles, privilegios y mandatos, entre otros, y se crea una situación de desigualdad de género a partir de la diferencia”, describió.

Pichardo se refirió también al coitocentrismo, referido al coito heterosexual como objetivo único, último o primario de la sexualidad, que convierte el resto de las prácticas sexuales o de copulación anal o interfemorial, entre otros, en excepcionales y secundarias.

La norma, enfatizó, otorga privilegios, mientras que salirse de ella implica estigma, discriminación y acoso.

El antropólogo destacó que el sexo se refiere a la característica biofisiológica de las personas que son marcadas culturalmente para definir lo que es hombre o mujer, en la cultura occidental, a partir de la genitalidad, la genética y los rasgos sexuales secundarios cuyo desarrollo tiene normalmente origen hormonal.

Pero la sexualidad ha evolucionado con el tiempo, apuntó.

Ejemplificó que “el sexo bueno era lo heterosexual, en matrimonio, monógamo, para procrear y en casa, y si bien antes se veían mal las parejas heterosexuales no casadas, las relaciones heterosexuales promiscuas y la masturbación ya son menos rechazadas”.

En un intercambio con el auditorio, se abordaron temas como la educación de la sexualidad en el ámbito escolar.

Las y los participantes insistieron en que no basta con que exista una supuesta voluntad política y un programa nacional en Cuba, pues este no está cumpliendo sus objetivos. Además, la asignatura ha sido excluida del currículo de quienes se forman como profesores, remarcaron.

También se refirieron a la necesidad de una actualización del marco legal vinculado con las familias y la sexualidad en el país, entre otros temas. (2017)

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