El censo mostrará una realidad muy diversa

Dalia Acosta entrevista a Juan Carlos Alfonso, director del censo cubano 2012.

Archivo IPS Cuba

El censo arrojará información valiosa sobre el impacto de la política socioeconómica en la población

LA HABANA, mar (IPS) – Trece ciclones tropicales, tres de ellos de gran intensidad y con un alto impacto en la vivienda, la ampliación del acceso a bienes y servicios y el inicio de un proceso de “actualización” del modelo económico-social, son algunos pocos matices que diferencian a la Cuba actual de la de hace una década.

En plena organización de la investigación más importante para cualquier país, el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), Juan Carlos Alfonso, conversó con IPS sobre las expectativas y polémicas que rodean el Censo de Población y Viviendas de 2012, a realizarse en septiembre.

Con una experiencia profesional de más de 35 años, el especialista cubano se enfrenta cada día a opiniones y anécdotas que intentan generalizar “lo nacional” desde la vivencia local o personal. “Lo que sucede en mi casa, mi edificio, no es lo que sucede en todo el país. La realidad es muy diversa no se puede extrapolar”, insistió.

IPS: ¿Qué novedades podría revelarnos el censo 2012?

JUAN CARLOS ALFONSO: Todas las informaciones que brinda el censo son novedosas. Además de ver la evolución de una serie de indicadores generales –sexo, edad, nivel educacional, estado civil o conyugal y otros–, profundizará en temas como la migración interna, el acceso a la enseñanza de posgrado, el agua –la forma y la frecuencia en que llega, cómo se consume– y el equipamiento de la vivienda y sus habitantes.

También se perfeccionó la captación de información sobre las características económicas de la población: si trabajas o no, a qué te dedicas, si estás empleada por el Estado o eres trabajadora por cuenta propia, los movimientos pendulares para ir y regresar del trabajo, entre otros.

Este censo se hace tras la aprobación por el VI Congreso de Partido Comunista de Cuba, en abril de 2011, de los lineamientos de la política económica y social del país y ayudará a la evaluación de este proceso.

En algunos casos no tendrá nada que aportar, pero sí arrojará información valiosa sobre el impacto de la política socioeconómica en la población, las características de esta, de las viviendas donde residen y otras informaciones.

El censo en contexto

La investigación estadística fundamental que hace cualquier país en el campo social será realizada en Cuba del 15 al 24 de septiembre, a 10 años del censo de 2002. Esa distancia ideal en el tiempo se cumplió pocas veces durante el pasado siglo, con censos realizados en 1907,1919, 1931, 1943, 1953, 1970 y 1981.

Coordinado por una comisión nacional encabezada por el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, y ejecutado por la ONEI, el Censo de Población y Viviendas de Cuba considera las recomendaciones de las entidades competentes de las Naciones Unidas, adaptándolas a las condiciones específicas del país.

Salvo en algunas zonas de difícil acceso, el levantamiento se realizará por personal voluntario, integrado por estudiantes y profesores de la enseñanza técnica profesional y superior. Toda la información será procesada en computadoras y los resultados definitivos deben estar listos a mediados de 2013.

En América Latina y el Caribe, realizarán censos este año Chile, Guatemala, Honduras y Guyana, además de Cuba. Haití lo hará en 2013.

IPS: ¿Servirá para evaluar el estado real de la vivienda, tras el impacto de los huracanes de 2008?

JCA: Cuba recibió un impacto realmente severo. Desde el anterior censo, en septiembre de 2002, han pasado 13 huracanes por la isla, entre ellos tres devastadores en 2008. Al mismo tiempo, en estos años se ha construido mucho, no solo por el gobierno sino por la población.

Sin embargo, todo el mundo extrapola su realidad a partir de lo que está viviendo: en una zona de La Habana pueden vivir 20 personas en una vivienda, pero la situación no es la misma en otros municipios del país.

En el caso de la vivienda, sobre todo en las ciudades y las zonas rurales cercanas a las mismas, se nota una expansión. De hecho, entre 2002 y 2012 el crecimiento de la vivienda podría ser mayor al de la población, en un país como Cuba con muy bajos niveles de fecundidad desde 1978. No estoy hablando de distribución ni de la calidad en términos urbanísticos, como acceso al servicio de agua y alcantarillado o al asfalto de la calle.

IPS: Actores de la sociedad civil criticaron los resultados del pasado censo, asegurando que la proporción de personas negras, mulatas y mestizas es mayor a la registrada. ¿Podría haber una gran diferencia entre la realidad y los resultados censales?

JCA: En Cuba no medimos ni etnia, ni raza, sino color de la piel. El primer padrón poblacional conocido data de 1774. Desde entonces hasta el último de 2012, los 18 censos realizados han contado el color de la piel.

Alguna vez se manejó como raza o estructuras raciales –en censos del siglo XIX o de la etapa republicana–, pero siempre se ha realizado a partir del color de la piel, porque el concepto de raza es muy complejo desde el punto de vista de su medición antropológica y genética.

Hay un entrenamiento para marcar en la casilla si la persona que está en frente es blanca, mestiza-mulata o negra. Obviamente, esto puede tener sesgo, igual que las respuestas que se obtienen por declaración: hay quienes se quitan la edad y otros se la aumentan. En los censos toda la información se obtiene por declaración.

Pero la realidad es que en los últimos 40 años se han realizado más de 35 mediciones del color de la piel en diferentes encuestas e investigaciones. Todos los resultados coinciden: 64-65 por ciento de la población de color de piel blanca, 25, 26, 24 por ciento mulata o mestiza y 10 por ciento negra. La tendencia apunta al aumento de la población mulata o mestiza y la disminución de la blanca y negra.

Ahora, su distribución en el país es diferencial y la idea que tienen las personas de su entorno también lo es.

Basta ver el público que llena el estadio de béisbol en Santa Clara (ciudad central con una población mayoritariamente blanca) y en Santiago de Cuba (provincia oriental con alta presencia de población negra). Los municipios periféricos de la capital también tienen concentraciones importantes de población negra, mulata o mestiza.

Todo eso se mide con transparencia y rigor pues el color de la piel es un indicador importante que tiene diferenciales sociales, económicos y laborales.

IPS: Algunos sectores también han planteado la posibilidad de que el censo recoja datos sobre la diversidad sexual en la isla. ¿Habría alguna posibilidad de incluir esta dimensión?

Juan Carlos Alfonso, director del Centro de Estudios de Población y DesarrolloJCA: Se trata de un pedido que recibimos del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), cuando ya se había hecho el ensayo del censo. Es un tema de alta importancia social, pero estamos ante una pregunta no preparada, ni ensayada.

No olvidemos que el censo se realiza por personal voluntario, en su mayoría jóvenes estudiantes, que no se han adiestrado para un tema tan sensible. Por otro lado, muchas personas no heterosexuales guardan reserva sobre su orientación sexual en el seno de la familia.

En fin, pensamos que estos son datos que deben obtenerse en un estudio de otro tipo, con entrevistas individuales, que garanticen la privacidad, la ética y el respeto. El censo no es para eso; es para caracterizar grandes temas. Si se quiere profundizar en uno, se puede hacer a través de encuestas e investigaciones y esa fue nuestra respuesta al Cenesex.

IPS: Ante cada investigación de este tipo surgen dudas sobre el destino de la información que puede traspasar determinados marcos legales. ¿Garantiza Cuba el carácter anónimo de los datos?

JCA: La información obtenida en el censo es para contar, producir resúmenes estadísticos e información, así está establecido por decreto. El censo no da ni quita legalidad, ni tiene incidencia negativa para las personas. Es por declaración y totalmente anónimo. Una vez que se procesa el cuestionario, la persona encuestada se convierte en un número.(FIN/2012)

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