Embarazo adolescente contrasta con baja tasa de fecundidad en Cuba

Así afirma un colectivo de autores, que además alerta que la iniciación precoz de las relaciones sexuales también eleva los riesgos de infecciones de transmisión sexual.

Estudios mundiales demuestran que el embarazo en la adolescencia es un problema social que contribuye a la perpetuación del ciclo de la pobreza.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 1 oct.- El continuo incremento de la fecundidad en adolescentes cubanas llamó la atención de investigadores que recomendaron multiplicar las acciones de promoción y prevención hacia este grupo de edad, para mejorar su salud sexual y reproductiva.

Desde 1978, en este país caribeño de 11,2 millones de habitantes se constata un descenso de la fecundidad, mientras las tasas de reemplazo de niñas por cada mujer fértil se ubican por debajo de lo necesario.

En 2010, la tasa global de fecundidad se estimó en 1,6 hijos por mujer, mientras que un año después, ese indicador cayó a 0,86 hijos por mujer y continúa oscilando por debajo del reemplazo, una tendencia que continuará disminuyendo hasta el 25 por ciento en el próximo decenio.

“Es, por tanto, contradictorio y alarmante el continuo incremento de la fecundidad en adolescentes en los últimos años, de 44,9 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años en 2005, hasta 54,8 en 2013, siendo esta la única tasa que ha aumentado su peso relativo”, alertó el artículo Factores de riesgo asociados a embarazadas adolescentes en un área de salud.

“Pero lo más preocupante y llamativo es que también se ha incrementado la tasa de aborto, la cual llegó a ser superior a la de todas las mujeres en edad reproductiva”, añadió el texto publicado en el No. 3/2018 de la Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río.

Sus autores, los doctores Meiglin González y Amado Antonio García, efectuaron un estudio descriptivo de enero de 2015 a diciembre de 2017 en el policlínico Juan Manuel Páez, del barrio de Nueva Gerona, en el municipio especial de Isla de la Juventud, que es el segundo islote en importancia del archipiélago.

Utilizaron una muestra de 23 embarazadas adolescentes para caracterizar los factores de riesgo (individuales, familiares, socio-económicos, culturales y psicológicos) asociados a la gestación en esta etapa de la vida.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo individuales, González y García encontraron que 78,2 por ciento de las gestantes confrontaban dificultades para planear proyectos futuros.

A su vez, en 82,6 por ciento de los casos se evidenció la poca comunicación entre la familia y la adolescente.

Casi 74 por ciento de ellas pertenecían a hogares con pocos ingresos, al tiempo que más de 78 por ciento poseía un bajo nivel educacional.

Al valorar los factores de riesgo de tipo psicológicos que motivaron el embarazo en edades tempranas, alrededor de 74 por ciento demostró incapacidad para entender las consecuencias de la iniciación precoz de las relaciones sexuales.

De acuerdo con los especialistas, el embarazo en la adolescencia constituye un problema de salud a nivel mundial, por las complicaciones y riesgos para la madre, el niño, así como por su repercusión social.

Se considera que más de 80 por ciento de las gestaciones precoces resultan no deseadas ni planificadas, derivadas de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos y de una relación débil de pareja, que en muchos casos es fortuita y ocasional, donde la mayoría de las veces el padre del embrión es también un adolescente.

Los autores explicaron que la inmadurez psicológica propia de esta etapa de la vida y la práctica de sexo desprotegido, conlleva a que las adolescentes se enfrenten a un embarazo, que provoca una alteración notable de sus proyectos de vida y las pone, en diversas ocasiones, en una situación de desamparo ante el suceso.

Insistieron además en “la fuerte correlación entre la pobreza y los altos índices de fecundidad en adolescentes. En Cuba no hay pobreza, pero existen familias donde el per cápita familiar es bajo”.

Precisaron también que las mujeres cuya vida sexual inicia antes de los 15 años tienen mayor riesgo de quedar embarazadas, que quienes comienzan a una edad superior.

Por ello, los autores del estudio insistieron en potenciar la salud sexual y reproductiva mediante la educación, “pues se ha comprobado que cuando se hace de forma correcta y bien orientada es capaz de retardar hasta por dos años el inicio de las relaciones sexuales en los adolescentes”. (2018)

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