Encuesta sobre igualdad de géneros va tras las brechas

En la sociedad cubana todavía persisten obstáculos para el avance pleno de las mujeres.

Trascendió que la encuesta tiene un módulo dedicado al uso del tiempo por parte de mujeres y hombres.

Foto: Jorge Luis Baños

La Habana, 23 ago.- Sacar a la luz la percepción de cubanas y cubanos sobre las relaciones sociales entre hombres y mujeres, será el objetivo de una encuesta nacional sobre igualdad de género prevista para 2016, que arrancará  en septiembre venidero con una prueba piloto en la provincia central de Villa Clara.   

A cargo de los estatales Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), la pesquisa busca detectar brechas en los vínculos entre hombres y mujeres, y dentro de cada sexo, explicó a la prensa local la psicóloga Mayda Álvarez.

Según dijo la también directora del CEM, los resultados deben evidenciar las concepciones, valoraciones, estereotipos y prejuicios que tiene la población cubana, y ello será una guía para que el Estado siga instrumentando acciones en pos de una sociedad mucho más justa.

La encuesta  tiene un módulo dedicado al uso del tiempo, y responde a indicadores internacionales que permitirán hacer comparaciones en esa temática, añadió Álvarez.

En 1989, indicó la investigadora, la no gubernamental Federación de Mujeres Cubana (FMC) realizó un estudio similar sobre igualdad de género, que reveló una serie de tendencias, referencias o comportamientos presentes en el imaginario social, y fue un punto de partida para el proyecto actual.

Aunque en Cuba las mujeres han avanzado en el espacio público y representan la mayoría en diferentes sectores, a nivel de la subjetividad individual y social perdura la cultura patriarcal que se expresa en normas, costumbres, estereotipos, prejuicios, representaciones y categorizaciones sociales que reproducen la desigualdad.

Para no pocas personas afirmaciones de este tipo llegan a resultar cuando menos sospechosas y hasta subversivas pues se han establecido marcos jurídicos e institucionales para la protección de los derechos de mujeres y hombres.

Sin embargo, los estudios ponen de manifiesto brechas que requieren de una atención particularizada e intencionada hacia la población femenina.

De acuerdo con la académica Norma Vasallo, presidenta de la Cátedra de Genero de la Universidad de La Habana, aunque las mujeres representan 61 por ciento de quienes cursaban la educación superior en el período 2011-2012, ellas se concentraban en las carreras tradicionalmente femeninas.

Por su parte, los hombres eran mayoría en las especialidades universitarias más reconocidas y mejor remuneradas, entre ellas las técnicas.

En el caso de los niveles científicos, ejemplificó Vasallo, si bien son 57 por ciento del personal docente a tiempo completo en las universidades, solo representan 37 por ciento de quienes poseen doctorados.

Esto sucede, opinó, porque las políticas científicas no tienen perspectiva de género y deben cambiarse para contribuir a que las mujeres tengan condiciones en el plano laboral que propicien responder a exigencias docentes superiores.

En Cuba hombres y mujeres reciben remuneración similar por ocupar puestos y cargos similares, sin embargo, otra de las brechas está en los ingresos.

Ellas se mantienen como las máximas responsables del trabajo doméstico y, generalmente, son las más afectadas por ausencias en su empleo, debido a enfermedades de los hijos o las labores de cuidados de personas ancianas, dada la insuficiente infraestructura de servicios públicos para ese fin.

A juicio de Vasallo, “los cambios que se han producido al interior de la familia en términos de redistribución de roles domésticos, no se acercan a lo necesario, ni a la magnitud de los cambios en la participación de las cubanas y este es uno de los mayores obstáculos para continuar avanzando”.

Vasallo alertó que estas brechas deben tenerse en cuenta como parte del proceso de transformaciones económicas que vive Cuba, pues algunas medidas pueden impactar negativamente en la realidad femenina.

Por ejemplo, ellas son mayoría en los aparatos administrativos, que viven un proceso de reducción de plazas, lo que pondría a no pocas mujeres en una mayor situación  de desventaja.

Desde hace décadas, científicos sociales alertan sobre las inequidades entre hombres y mujeres y al interior de cada grupo existentes en el país, que se agudizan por motivos  de procedencia, color de la piel y nivel de ingresos, entre otras condiciones. (2015)

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