Especialistas concluyen que la violencia de género es machista

Las estructuras patriarcales de la sociedad han contribuido a legitimar ciertas agresiones ejercidas desde el poder masculino.

Para los participantes del Foro masculinidades y violencia, los problemas relacionados con la violencia de género no atañen solo a las mujeres.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 27 nov.- La violencia de género en Cuba es una agresión machista que se ejerce en función de la dominación masculina con el fin de mantener su hegemonía y que además cuenta con cierta legitimación social, coincidieron especialistas de diversas disciplinas.

Según trascendió en un foro realizado la víspera como parte de las acciones previstas durante la jornada nacional por la no violencia hacia la  mujer, el género es una construcción social y no una propiedad de los cuerpos.

Por eso, en una sociedad esencialmente patriarcal como la cubana, la violencia de género está signada por el poder masculino, no solo en lo referido al sexo sino también al género y a los conceptos que alrededor de masculinidad se construyen y legitiman, señaló la socióloga Clotilde Proveyer.

Este tipo de agresiones se ejerce a todo lo que represente la feminidad como construcción simbólica pues trata de excluir a esas “otras” identidades diferentes a lo “establecido”, apuntó.

Asimismo, agregó, la violencia de género se asienta sobre roles construidos en una sociedad regulada por la norma heterosexual y es ejercida contra aquellos grupos o poblaciones que trasgreden el patrón hegemónico de dominación masculina, como los homosexuales.

La llamada violencia machista, sexista o patriarcal está profundamente “naturalizada” en el tejido social y está presente en diversos ámbitos: en el doméstico, en las relaciones de pareja, e incluso en espacios institucionales, explicó la profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana.

Ante tal escenario, es necesario trascender las identidades de género existentes por otras basadas en valores de igualdad.

La especialista también destacó lo mucho que queda por hacer para cambiar los prejuicios en torno al tema del género. Además, consideró, la construcción social de la masculinidad es muy violenta y convierte a los hombres en depredadores de sí mismos.

En su intervención, el doctor Alberto Roque, habló de feminidades “no hegemónicas”, expresión que utiliza para referirse a patrones de conducta que no respondan a la mentalidad machista predominante y legitimada socialmente.

A veces, se suelen reproducir esquemas patriarcales en uniones homosexuales y esa resulta otra forma de violencia de género y puede apreciarse dentro de poblaciones históricamente discriminadas como las mujeres bisexuales, lesbianas y transexuales.

Explicó que “las mujeres transexuales (aquellas que nacieron con un sexo masculino pero su identidad de género es femenina) resultan un sector bastante discriminado incluso entre otros grupos de orientación homosexual”

“En Cuba, es bastante común que ellas sufran violencia psicológica y física. Entonces aprehenden esos patrones y luego los reproducen dando cuerpo a una cadena difícil de cortar”, alertó.

A su entender, otro tipo de violencia de género es la ejercida desde las instituciones del Estado, por ejemplo cuando no garantizan amparo legal para uniones de personas del mismo sexo.

Del mismo modo, persiste en las limitaciones de los derechos reproductivos pues a mujeres como las transexuales no se les garantiza acceso a la reproducción asistida, ejemplificó Roque.

Tampoco hay un reconocimiento jurídico a la violencia de género – lo cual deja espacio para la discriminación por orientación sexual o de género-, ni tampoco un reconocimiento de la identidad de género en asuntos legales e institucionales.

De hecho, dijo, la identidad no puede ser construida desde categorías rígidas o paradigmas patriarcales.

Por su parte, el coordinador de proyecto de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM) Enmanuel George, se refirió a cómo la televisión cubana reproduce hechos violentos en programas de diversos tipos.

La violencia de género se ha legitimado en espacios como el deporte, donde además se suele discriminar a las personas con una orientación homosexual. Por tal motivo, la RIAM ha realizado jornadas de estudios de masculinidades con deportistas y los trata de sumar en este tipo de activismo.

Para el público asistente al Foro Masculinidades y violencia,  constituye una prioridad llevar al debate público las diversas problemáticas expuestas y visibilizar más la situación en los medios: esto permitiría ejercer presión sobre quienes toman las decisiones.

También insistieron en la necesidad de llenar ausencias carencias y vacíos de las regulaciones cubanas en cuanto al tema de la violencia de género (2015).

 

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