Infancia rural crece bajo patrones sexistas

Especialistas proponen considerar al enfoque de género como un eje esencial en la educación infantil.

Archivo IPS Cuba

Patrones machistas se reproducen en las familias rurales.

La Habana, 12 mar.- Un grupo de investigadores alerta que buena parte de la infancia de la comunidad Vivero, de la provincia de Pinar del Río, a 157 kilómetros al oeste de esta capital, reproduce conductas sexistas y violentas aprendidas de las personas adultas en su entorno.

El equipo, liderado por el comunicador social y profesor de la Universidad de Pinar del Río Jorge Luis Salas, detectó que en ese asentamiento del municipio pinareño de San Juan y Martínez, “los niños al salir de la escuela y los fines de semana andan a caballo con los padres haciendo `cosas de hombres´”.
La brecha ficticia entre varones y mujeres, propia de las sociedades patriarcales, se inculca allí desde la infancia, un problema identificado también en otros contextos por estudios de género en la isla caribeña.
Según el texto, titulado “Crisis de valores en las familias de Vivero: acercamiento teórico antes de una intervención práctica”, los padres y madres exhortan a los niños a no compartir los mismos juegos con las niñas y viceversa.
Otro filón preocupante observado por este colectivo fue la violencia con que se trata a la niñez, manifestada tanto en agresiones físicas como verbales, junto a la tendencia a inculcarles patrones de conducta agresivos.
“Los hombres no lloran”, “pareces una niñita”, “el golpe enseña” y “la letra con sangre entra”, son algunas de las expresiones que utilizan las personas mayores para aleccionar o sancionar a los infantes.
Salas y su equipo agregaron que “los gritos a los niños, los golpes y las palizas (aunque estas últimas con menos frecuencia) forman parte de la cotidianidad de la mayoría de estas familias que a pesar de todo cuidan (a su manera) de sus niños y se preocupan por ellos”.
La Organización Panamericana de la Salud definió en 1992 que “toda conducta de un adulto con repercusiones desfavorables en el desarrollo físico, psicológico o sexual de una persona menor”, constituye una expresión de maltrato.
Los bajos niveles de instrucción entre quienes habitan la zona, así como el machismo que pervive en los entornos rurales cubanos, deben considerarse como elementos negativos que atentan contra el desarrollo sano de la infancia en Vivero, propuso el estudio.
Otras causas de este fenómeno encontradas por el grupo están asociadas a la calidad de vida de esa comunidad, donde se requieren más programas educativos e iniciativas que eleven el desarrollo económico y espiritual de su población.
“Los padres de familia no reciben instrucciones adecuadas de cómo dar el debido cuidado y orientación a sus hijos, por lo que urge una comunión más cercana escuela-comunidad”, recalcó la ponencia, también presentada en un taller sobre niñez, adolescencia y juventud celebrado en La Habana en noviembre de 2012.
Asimismo, sus autores consideraron como muy necesario que “los niños puedan contar con un lugar para su recreación y empleo de tiempo libre, ya sea una sala de video, parque o instalación deportiva”.
La investigación, además de analizar los factores que causan una crisis en los valores de la comunidad Vivero, se extenderá hasta la fase de intervención comunitaria y buscará establecer un diálogo con las instituciones locales para potenciar la formación en valores y elevar la calidad de vida de la infancia. (2013)

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