Investigación confirma heterogeneidad juvenil

Datos del Centro de Estudios sobre la Juventud muestran comportamientos diversos por sexo, edad y región del país en que se vive.

Jorge Luis Baños - IPS

- La edad promedio de inserción laboral es a los 19 años, tanto en el sexo femenino como en el masculino y en todas las regiones del país

La Habana, 16 abr.- Las juventudes cubanas, como comienza a llamársele desde espacios académicos a la hasta hace poco “juventud” en singular, apuestan por “encauzar, con más o menos éxito, sus anhelos a tenor con el cambiante escenario del país”, según los resultados de una encuesta revelados este lunes.

Los datos, fruto de una investigación realizada a inicios de 2011 por el Centro de Estudios sobre la Juventud de la Unión de Jóvenes Comunistas, fueron publicados por el diario Juventud Rebelde en lo que aparece como la primera parte del reportaje titulado “Viaje al centro de la juventud cubana”.

La muestra incluyó personas entre 15 y 29 años, de todas las provincias del país, divididas en tres grupos: adolescentes (15 a 19 años), jóvenes (20 a 24 años) y adultos jóvenes (25 a 29 años). Del total, el 60 por ciento era de piel blanca, 27 por ciento mestiza y 12 por ciento, negra.

Estudios

Según la investigación se observa una elevación de los niveles educacionales vivida por la juventud cubana en el transcurso del último decenio. Entre los resultados referenciados por el periódico aparecen:

–          57,7 por ciento de jóvenes con el nivel medio superior vencido.

–          La proporción crece a 66,8 por ciento si se le añaden los universitarios (9,1 por ciento).

–          2,6 por ciento solo alcanzó la primaria o no llegó a terminarla, proporción que disminuyó en relación con mediciones del año 2004.

–          El sexo masculino predomina entre quienes no tienen ningún nivel de escolaridad vencido. Asimismo, ellos son mayoría entre las personas que solo terminaron el nivel primario, Secundaria Básica o técnico de nivel medio.

–          Las mujeres, en tanto, son mayoría entre quienes poseen nivel preuniversitario y universitario.

–          En La Habana y en la región oriental se encuentra el mayor número de personas con nivel primario.

–          El mayor por ciento de jóvenes con un nivel medio superior o superior se concentra en la región oriental.

–          Casi el 69 por ciento de la muestra declaró el deseo de alcanzar el nivel universitario u otros estudios superiores.

–          El interés de obtener el nivel superior disminuye con relación al 2004, tendencia que podría reflejar la disminución de las posibilidades actuales para acceder a las universidades.

–          Se incrementa la proporción de jóvenes que aspiran a obtener el grado 12, o a graduarse de la enseñanza politécnica, condiciones para acceder hoy a numerosos empleos.

–          Se reduce, en comparación con los estudios de 2004, la proporción de jóvenes que solo aspiran a lograr el nivel medio básico de enseñanza.

–          Como razones para superarse se mencionan ampliar conocimientos, prepararse para la vida, satisfacer necesidades económicas y complacer a los padres. Entre los que trabajan, aparece progresar en el trabajo y en la solución de sus problemas económicos.

Empleo

–          50,2 por ciento de jóvenes trabajadores —una parte de ellos está estudiando—; mientras que un 32,5 por ciento representa a estudiantes. En total, 82,7 por ciento de los jóvenes se encuentra vinculado al estudio, al trabajo o a ambas actividades a la vez (En 2004 era de 80,7 por ciento).

–          En relación con 2004, la población estudiantil decreció en un 3,8 por ciento; los trabajadores se incrementaron en un 5,8 y los que simultanean el estudio con el trabajo crecieron en la cifra del uno por ciento.

–          Entre quienes no trabajan ni estudian, disminuyó ligeramente el número de los que buscan trabajo por vez primera, al tiempo que se incrementan quienes lo hacen después de haber dejado o de haber perdido un puesto laboral.

–          La proporción de trabajadores es mayor entre los hombres (49,5 por ciento) que entre las mujeres (35,3 por ciento), mientras que la proporción de personas dedicadas a tareas del hogar es mayor en mujeres (13,7 por ciento) que en hombres (0,6 por ciento).

–          Los hombres predominan entre los trabajadores y desempleados y las mujeres, entre quienes estudian y trabajan y quienes se dedican a tareas del hogar.

–          El mayor número de adolescentes cursa estudios (77,4 por ciento); cerca del 70 por ciento de quienes tienen entre 20 y 24 años se encuentran trabajando (49,6 por ciento) o estudiando (18,7 por ciento). Y la mayoría de los jóvenes de 25 a 29 años están trabajando (67,1 por ciento).

–          En la región oriental se concentra la mayor cantidad de personas que trabajan, buscan trabajo por primera vez o por haberlo perdido, que estudian, que se ocupan de las tareas del hogar y que no estudian ni trabajan.

–          En La Habana se encuentra la mayor proporción de jóvenes que estudian y trabajan.

–          La edad promedio de inserción laboral es a los 19 años, tanto en el sexo femenino como en el masculino, y en todas las regiones del país.

–          Entre los jóvenes trabajadores predominan los técnicos, seguidos de obreros y trabajadores de servicio.

–          El 50,2 por ciento de las muchachas son técnicos, lo que supera en un 20,5 a los varones; ellas, además, duplican la proporción de trabajadores administrativos hombres. En las categorías de trabajador de servicio y dirigente existe bastante paridad, aunque se aprecia una ligera diferencia a favor de las mujeres en la primera categoría y de los hombres en la segunda.

–          Quienes trabajan lo hacen preferentemente en el sector estatal de la economía. Sin embargo, la proporción de jóvenes que desea trabajar por cuenta propia casi duplica el por ciento de 2004.

–          Las razones de preferencias más sentidas por los jóvenes son las condiciones de trabajo, el acceso a la divisa u otras formas de estimulación y poder hacer lo que les gusta, trabajar en lo que estudiaron y la posibilidad de garantías como vacaciones o jubilación. (2012)

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