Juventud requiere mirada a su diversidad

Las identidades suponen etiquetas que diferencian o aglutinan, según especialistas.

Cartel del taller organizado por el Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”.

La Habana, 21 nov.- Considerar la heterogeneidad y diversidad de las identidades juveniles dentro del proceso de transformaciones que vive Cuba es calificado de esencial por investigadores de las ciencias sociales de todo el país.

Sobre este y otros temas debatió el taller “Identidad, Cultura y Juventud. Perspectivas analíticas y retos a la transformación social”, organizado por el estatal Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) “Juan Marinello” y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Con la participación de personas dedicadas tanto al estudio como al trabajo directo con la juventud, en sus comunidades y territorios, el encuentro analizó tópicos como identidad y subjetividad, individualidad y grupos, acercamientos teóricos y metodológicos, territorio, racialidad y estratificación social en la juventud, y agentes culturales formadores y transformadores de la identidad en la juventud.

El objetivo de la cita, desarrollada los días 18 y 19 de noviembre en La Habana, fue “generar otro espacio de debate en torno a las problemáticas más importantes que tiene la población juvenil cubana”, dijo Elaine Morales, investigadora del ICIC.

Se trata, dijo, no solo de buscar resultados de estudios sino también conexiones en términos de investigaciones, que permitan un análisis profundo de cómo se encuentra el panorama de las identidades juveniles en Cuba y cuáles han sido los mecanismos formadores y transformadores de esa identidad.

Los paneles abordaron también aproximaciones al sistema de educación superior, relacionado con el asunto de la heterogeneidad y la desigualdad, así como las nuevas identidades en construcción desde el creciente sector privado.

El objetivo es justamente buscar, propiciar y compartir una plataforma teórica, pero también una plataforma que contribuya a la transformación social. Se aspira a que los problemas de la juventud se inserten de manera protagónica en el proceso de transformaciones que hoy vive el país.

A su juicio, para ello es preciso conocer “quiénes son los jóvenes de hoy -diferentes a los de hace 10 ó 20 años-, para contribuir desde las ciencias sociales a que puedan identificarse a sí mismos en su generación y espacios como jóvenes ciudadanos protagonistas de los cambios”.

Para Daybel Pañellas, de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, es importante reconocer que no existe algo como “la juventud cubana”.

“Hay juventudes que pueden tener elementos comunes, en dependencia de características biológicas y contexto social que aglutinan, pero hay que tener en cuenta también que ese contexto social es cada vez más heterogéneo. Atender esa heterogeneidad y diversidad, es un punto interesante”, valoró.

A juicio de la investigadora, un reto para las políticas hoy es que “no pueden ser homogéneas en ningún sentido, ni para todos los jóvenes, ni para los jóvenes de toda Cuba, ni de toda La Habana, cuando las diferencias están probadas científicamente por territorios, color de la piel y procedencia familiar”, entre otros factores.

“Sabemos que no somos un país igualitario y homogéneo. También las reformas que se están instrumentando en el país están generando más desigualdad”, alertó Pañellas.

“La percepción de los ciudadanos sobre las políticas es  `qué bueno que hay menos prohibiciones´. Pero al final, ven que se dan más posibilidades a quienes ya las tenían y llegan con una posición de ventaja. Hay que discutir también sobre aquellos que siempre han estado detrás de la línea”, apuntó la profesora.

El investigador Rogelio Marcial, del Colegio de Jalisco, México, indicó que algunas políticas dirigidas a los jóvenes en su país son implementadas sin tener en consideración sus necesidades y gustos.

“Hacen una cancha de baloncesto porque es más barata y nadie la usa porque les gusta el fútbol. Pero los políticos ya consideraron su trabajo hecho”, ejemplificó.

Marcial destacó que es necesario analizar cómo “viven” los jóvenes en dos o más espacios culturales: como jóvenes, varones y mujeres; indígenas o mestizos; integrantes de diversas religiones o sin creencia alguna; heterosexuales, lesbianas o gays; estudiantes o trabajadores, solteros o padres de familia; punk, pandilleros o grafiteros.

A su juicio, “necesitamos hacerlo lo antes posible, sin esperar a que su “juventud se cure con el tiempo” y dejen de ser eso: jóvenes. (2014)

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