Lecciones de un barrio periférico cubano

Se necesita erradicar las causas de los asentamientos ilegales conocidos como “llega y pon” sin políticas asistencialistas, advierte libro de Pablo Rodríguez.

Ángel Baldrich

Las ciencias sociales debe colocarse al lado de las personas pobres y marginadas, según el colectivo de autores del texto.

La Habana, 2 ene.- Al público lector de Cuba llega el libro “Los marginales de las Alturas del Mirador. Un estudio de caso”, donde su autor, el antropólogo Pablo Rodríguez, polemiza sobre conceptos como exclusión social, marginalidad y pobreza, basado en una investigación realizada en un barrio periférico habanero.

“La realidad social y antropológica era tan impactante que nos quedamos allí por más de siete meses”, dijo el especialista en una entrevista con la periodista Madeleine Sautié sobre la pesquisa de un equipo del Instituto Cubano de Antropología, la cual sirvió de pilar del texto, el número 36 de la colección La Fuente Viva, de la Fundación Fernando Ortiz.

De septiembre de 2003 a febrero de 2004, tuvo lugar el trabajo en el terreno que consistió en la aplicación de entrevistas grupales y la observación realizada durante la visita a 201 núcleos familiares, donde vivían 638 personas y 148 parejas de la mencionada localidad.

Este asentamiento califica entre los llamados popularmente “llega y pon”, caracterizados por ubicarse en los márgenes de las principales ciudades del país, tener viviendas improvisadas y sus habitantes, la mayoría inmigrantes internos, no cuentan con algunos -o todos- los servicios básicos de alcantarillado, abasto de agua y electricidad.

En el caso de Alturas del Mirador, los investigadores se encontraron frente a un contexto donde los conceptos clásicos de pobreza, marginalidad y exclusión social no resultaban del todo abarcadores y precisos para analizar la realidad de sus pobladores, especificaron en el epílogo del libro.

Carecían de recursos para alcanzar una adecuada calidad de vida, pero accedían a servicios básicos como la salud y la educación, abundaron. Se observó “una marginación que integra, un pobre que accede a bienes”, enfatizó el volumen, impreso en 2011 por la Fundación Fernando Ortiz, con el apoyo de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude).

Sin embargo, el equipo de investigación alertó sobre la necesidad de transformar estos barrios, que se instauraron con la crisis económica iniciada en los años 90 del siglo XX y donde aún se reproduce la pobreza.

Asimismo, especificó que en los “llega y pon” existe un bajo nivel de empleo formal, se emplea el reciclaje de basura como alternativa de ingresos, se practica la prostitución, predomina la población negra y mestiza y prevalece un clima de violencia, frente a la escasa influencia de los mecanismos institucionales de control y prevención social.

Por otra parte, detalló, los habitantes de estos asentamientos con más de 15 años de existencia reciben el rechazo y la discriminación del resto de las personas que habitan la ciudad de acogida, su situación precaria suele ser poco reconocida y se intenta ocultar.

Este trabajo “me ha dejado muchas preguntas, algunas de las cuales se tornan angustiantes”, expresó Rodríguez en la entrevista titulada “Mi libro es un libro de combate” y publicada en el sitio web de la Fundación Fernando Ortiz. En especial, el actual investigador del Ican resaltó el impacto en la vida de esas personas en una situación de precariedad, que no encuentran los medios para salir de ella. (2011)

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