Madres precoces: triplemente vulnerables

Un estudio especializado demostró cómo el embarazo en la adolescencia puede afectar bilógica, psicológica y socialmente a las mujeres.

Archivo IPS Cuba

Especialistas recomiendan profundizar en el estudio del papel de la familia en la socialización de un patrón de maternidad precoz que se reproduce en la población femenina.

La Habana, 2 ene.- A pesar de manifestarse cada vez más independientes para mantener relaciones sexuales con sus parejas, una buena parte de las adolescentes cubanas llega a la maternidad tras haber desarrollado conductas irresponsables.

Una investigación llevada a cabo por especialistas del Grupo de Estudios sobre la Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), determinó que muchas jóvenes, aún después de ser madres, no concientizan los riesgos que para su vida implica rechazar las prácticas anticonceptivas.

Durante más de un año fueron estudiados los casos de 31 adolescentes residentes en la comunidad de San Agustín del municipio habanero La Lisa, para determinar cuáles son los factores que median en la ocurrencia de embarazos a edades tan tempranas, así como la percepción sobre los roles de género que se manifiestan más frecuentemente.

El inicio precoz de las relaciones sexuales aparece, por lo general, asociado a prácticas irresponsables que las madres justifican como productos de la inexperiencia, el deseo de probar algo nuevo o el miedo de perder a sus parejas.

Una orientación sexual deficiente, el uso infrecuente de métodos de anticoncepción y la escasa comunicación con la familia, completan el cuadro de factores asociados al embarazo en estas adolescentes, las cuales, paradójicamente, manifestaron opiniones como: “Disfruto tener relaciones sexuales, me gusta mucho”.

Las jóvenes de esta comunidad tuvieron sus hijos con hombres mayores que ellas (18-41 años), quienes poseen mejores niveles de instrucción y puestos de trabajo, situación que contribuye a que las féminas se representen a sí mismas como “figuras de máxima responsabilidad” en la concepción y cuidado de los hijos.

Durante un taller de estudios sobre niñez, adolescencia y juventud en La Habana, la especialista Laritza Solares explicaba acerca de esta experiencia, que las adolescentes tienen “apreciaciones asimétricas sobre la distribución de las actividades dentro del hogar, realidad que es asumida de manera inherente al proceso de socialización y que le atribuye una sobrecarga de funciones, más aún si se asume precozmente el rol materno”.

Del mismo modo en que se arrogan el peso afectivo en el ámbito doméstico, las muchachas demostraron el alto grado de patriarcalización que atraviesa también el proceso de anticoncepción, aludiendo a su responsabilidad para exigir el uso del condón u otros métodos de protección a sus parejas.

“La maternidad adolescente atenta contra el proyecto de independencia e igualdad de posibilidades sociales de la mujer, elemento central para su bienestar psico-social; pues la enmarca desde muy joven en el ejercicio de prácticas y percepciones patriarcales, cuando aún no está preparada como sujeto para vivir en otros espacios posibles de realización”, resumió Solares. (2013)

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