Mujeres “invisibles”: desafío para Cuba

Especialistas de la isla identifican retos de cara a los 20 años de la conferencia de Población y Desarrollo del Cairo.

Archivo IPS Cuba

Olivia Lam cuenta la violencia que sufren a diario las mujeres transexuales cubanas para detrimento de su salud.

La Habana, 31 may.- La total invisibilidad de determinados grupos de mujeres y la ausencia de una mirada holística que permita acercarse a la salud femenina como un todo y no de forma fragmentada, aparecen entre los grandes retos de esta isla del Caribe con importantes avances en materia de salud sexual y reproductiva.

A esa conclusión llegaron especialistas y activistas por los derechos de la diversidad sexual que, el pasado día 28, se reunieron en la capital de Cuba para hacer un recuento de logros y retos, en ocasión del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y de cara a la celebración de los 20 años de la Cumbre del Cairo.

Convocada por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), el gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual y la oficina en Cuba del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), la cita respondió a un llamado de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe.

“Defendamos el consenso de El Cairo para seguir avanzando”, asegura la convocatoria en referencia a la necesidad de mantener vigente, pese a la presión de no pocos gobiernos conservadores, el Plan de Acción aprobado en 1994 por 179 de los 180 países que acudieron a la cumbre de las Naciones Unidas en la ciudad egipcia.

Desafíos

En 1994 “Cuba era el Cairo”, recordó durante el encuentro Marisol Alfonso de Armas, oficial nacional de programa del Unfpa, en referencia a los avances que mostraba la isla en el cumplimiento de buena parte de las metas que, en materia de salud sexual y reproductiva, se planteó el Plan de Acción para el año 2015.

Casi dos décadas después, los logros se mantienen pero también destacan no pocos desafíos como la necesidad de incorporar a los estudios de la mujer una concepción de ciclo y de curso de vida que permita evitar la visión de “mujer fragmentada” que impera en estudios, estadísticas y servicios.

Entre las consecuencias de esta fragmentación está la invisibilidad de algunos grupos etarios como el de las mujeres de 40 a 50 años. En esas edades se concentra el mayor número en la población cubana actual y es del que “menos se habla”, aseguró Alfonso de Armas.

Por otra parte, a pesar de las bajas tasas de fecundidad, el acceso a la planificación familiar y el seguimiento institucional de los embarazos, se acude al aborto para regular la fecundidad, las tasas de mortalidad materna no han bajado según la tendencia esperada y se mantiene el embarazo en la adolescencia con diferencias territoriales.

En el plano de la igualdad de género continúa la sobrecarga doméstica para la mayoría de la población femenina, con un crecimiento importante de las que asumen el papel de cuidadoras, a la vez que temas como la violencia de género y el respeto de los derechos sexuales, requieren más atención de todos los sectores de la sociedad.

Invisibles

“De qué servicios hablamos si no tenemos una cultura de los derechos sexuales”, se preguntó la psiquiatra Ada Alfonso al introducir el debate sobre “La salud de las mujeres invisibles. Una agenda inconclusa”.

Entre las voces escuchadas esa tarde estuvo la de Teresa Fernández, quien vive una relación con otra mujer desde hace más de 30 años: “si mi compañera y yo hubiéramos querido un hijo, una habría tenido que sacrificarse en una relación sexual con un hombre. Nuestra maternidad estaba penalizada por ser mujeres lesbianas”.

También se habló de la falta de información de infecciones de transmisión sexual en mujeres lesbianas o bisexuales, la violencia que significa someterse a una prueba citológica y la falta de preparación del personal médico para indagar sobre la orientación sexual y adecuar su atención a las especificidades de esta población.

Otro es el caso de las mujeres trans, totalmente invisibilizadas y violentadas por un sistema que en todo momento les exige presentar documentos que las suelen colocar en situaciones vulnerables por la no correspondencia entre su identidad de género e identidad legal.

“Me aterra sentirme mal y tener que acudir a un hospital. Si debo identificarme prefiero ni ir al médico”, confesó Olivia Lam, transexual cubana que denunció, además, cómo sus compañeras llegan a prostituirse para poder pagar implantes mamarios y otras cirugías feminizantes que el sistema de salud pública no garantiza.

A juicio de Alfonso, historias como la de Lam dirigen la mirada al universo de la salud mental. “¿Cómo tiene que sentirse una persona trans que tiene que pasar por estas cosas?”, cuestionó la experta.

Durante el encuentro, que intentó identificar los temas principales de la agenda de la sección de “Salud y derechos sexuales” de Socumes para 2012-2013, se debatió también sobre la posibilidad de que algunas instituciones de salud estén evitando la interrupción de embarazos para satisfacer la necesidad de elevar la fecundidad de la población.

Tras contar la historia de una joven de 15 años que demoró tres semanas para acceder a un servicio garantizado por la ley en Cuba desde 1965, la psicóloga Celia Sarduy alertó sobre “este tipo de conducta médica que te priva del derecho a decidir sobre tu cuerpo”. (2012)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.