Nueva realidad de la vivienda en Cuba

Censo de 2012 deberá mostrar el impacto real de los huracanes de 2008 en el sector habitacional y el resultado de la recuperación por diferentes vías.

Abel Padrón Padilla - AIN

Las cubiertas de las viviendas fueron una prioridad en las estrategias de recuperación tras el impacto de los huracanes en 2008.

La Habana, 26 sept.-. Quizás uno de los temas más esperados por especialistas de diversas ramas, entre los que serán actualizados por los datos del venidero Censo Nacional de Población y Viviendas 2012 en Cuba, es el del estado técnico del fondo habitacional de la isla.

La expectativa de especialistas, funcionarios y de la propia población está bien justificada. Se estima que desde 2002, año del anterior levantamiento censal, más de un millón de los 3,9 millones de hogares cubanos han tenido algún tipo de afectación por desastres como los provocados por los vientos de los huracanes, las inundaciones o penetraciones del mar.

Pero, además, las diversas fórmulas puestas lentamente en práctica para fomentar la iniciativa particular para la reparación de viviendas e inmuebles puede haber dado -o estar dando- frutos que, según especialistas, es necesario contabilizar y sistematizar, al igual que otras iniciativas apoyadas por proyectos de cooperación internacional dirigidos al desarrollo local.

Hace casi diez años, cuando el anterior levantamiento censal, la población de la isla vivía repartida en 3.534.327 unidades de alojamiento, de las cuales 99,8 por ciento eran viviendas particulares construidas especialmente para ese fin. De ellas, 92,3 eran casas y apartamentos y más del 75 por ciento –entre las que se declaró el período de construcción- fueron edificadas después de 1959.

En total, entre los censos de 1981 y 2002, la población se incrementó en 1. 454.138 habitantes y las unidades de alojamiento (viviendas particulares, locales de trabajo donde viven personas de manera permanente, y colectividades como hogares de ancianos) en 1.165.854.

O sea, nacieron 1,25 personas por cada vivienda o alojamiento construido y cada unidad era habitada por un promedio de 3,16 personas., según precisó Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Censo de 2002 y del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), al presentar los resultados de aquella investigación.

Otros datos precisaron que el 95,5 por ciento de las viviendas estaban electrificadas (en las zonas urbanas la cobertura llegaba al 99,6 por ciento); el 96,4 por ciento contaba con local para cocinar; y el 91,3 por ciento de ellas tenía servicios sanitarios, dentro o en áreas externas.

A nivel nacional no se reportaron cifras de hacinamiento, pues el promedio de personas por total de piezas de la vivienda fue de 0,8. No obstante, sí se registraron casos de altas concentraciones de personas por inmueble, fundamentalmente en Ciudad de La Habana.(2011)

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