Nuevos datos avalan lucha contra violencia sexista en Cuba

El Centro de Estudios de la Mujer (CEM) y el Centro de Estudios sobre Población y Desarrollo de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información, aplicaron en 2016 la Encuesta Nacional de Igualdad de Géneros.

Activistas de la campaña Únete posan para la foto con prendas u objetos anaranjados, una iniciativa para promover la No violencia de género, los derechos humanos y la eliminación de la violencia contra las mujeres, en el parque Antonio Maceo, en La Habana, Cuba, el 10 de noviembre de 2017.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

19 ene 2018 (IPS) – Las primeras cifras nacionales de Cuba en casi 30 años sobre igualdad entre los géneros, y en especial sobre el complejo problema de la violencia hacia la mujer en la pareja, se publicarán en marzo y servirán de base a futuras políticas públicas.

Durante décadas, la ausencia de estadísticas sobre la violencia machista dio pie a que se minimizara el problema y no tuviera bases sólidas el activismo, que desde 2007 organiza una creciente campaña nacional.

“Por primera vez se obtienen datos acerca de la violencia contra la mujer mediante un estudio nacional, ya que en Cuba existen investigaciones al respecto que han brindado importante información durante muchos años, pero nunca con este alcance”, explicó Mayda Álvarez, directora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), en diálogo con IPS.

El CEM, que pertenece a la única organización femenina del país, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y el Centro de Estudios sobre Población y Desarrollo de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información, aplicaron en 2016 la Encuesta Nacional de Igualdad de Géneros, que amplió la edición anterior de 1989.

Para ello contaron con el apoyo de los fondos para la población, la infancia y el desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas.

Toda esa información “será útil para el diseño de políticas públicas específicas y medidas concretas que contribuyan a seguir avanzando en relaciones de género más justas y equitativas”, apuntó Álvarez, sobre el estudio que abarcó en cinco capítulos y 57 preguntas desde cuestiones sociodemográficas hasta construcciones sociales de género.

Una pareja de recién casados pasea en un automóvil por la céntrica avenida Malecón, en La Habana, Cuba, en diciembre de 2017. Este país caribeño pronto tendrá resultados sobre violencia hacia la mujer en la pareja, un aporte muy significativo para luchar contra este flagelo.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

El cuestionario fue respondido por una muestra representativa de 19.189 personas de 15 a 74 años, de las cuales 10.698 fueron mujeres, en las diferentes regiones del archipiélago de 11,2 millones de habitantes, donde se lograron grandes avances en equidad como salarios igualitarios y aborto legal, pero persisten deudas.

Para Álvarez, los resultados sobre violencia hacia la mujer en la pareja constituyen los aportes más significativos por no tener antecedentes nacionales.

Otros asuntos recabados fueron “los avances en los estereotipos y prejuicios acerca de las relaciones de género y los que aún subsisten”, “características de las relaciones de pareja”, “la distribución de tareas domésticas en el hogar y el tiempo que dedican hombres y mujeres cubanas al trabajo remunerado y no remunerado”.

Más sobre los resultados de la encuesta

-La mayor parte de la muestra no considera la violencia hacia las mujeres en la pareja como un asunto privado, pero 39,6 por ciento de las mujeres y 43 por ciento de los hombres lo siguen valorando como algo a resolver entre dos.

-Se superan estereotipos y prejuicios como la igualdad de mujeres y hombres para tomar decisiones, que una mujer puede sentirse bien aunque no haya tenido hijos y que ellas no siempre tienen que complacer sexualmente a su pareja, aunque en este último caso 40 por ciento de la muestra opinó lo contrario.

-Entre los mitos y opiniones más arraigados están: considerar como causa del problema de la violencia de género el consumo de alcohol (67 por ciento), creer que la mujer soporta el maltrato porque le gusta (60,6 por ciento) o que los hombres también son víctimas de violencia en las relaciones de pareja (73,7 por ciento).

-Otros mitos que persisten son que las mujeres no deben hacer esfuerzo físico, los bebés necesitan más la cercanía de la mamá que del papá, un hombre no puede cuidar a un niño como lo hace una mujer y que ellas son más cariñosas que los varones.

En diciembre último, Álvarez y otras investigadoras del equipo adelantaron en espacios públicos, como debates académicos y programas televisivos algunos resultados. Todos los datos que trascendieron entonces fueron sistematizados por IPS y luego verificados para este reportaje por el CEM, que ahora trabaja en el informe final.

Se recabó que 81,4 por ciento de las mujeres entrevistadas admitieron que existe violencia hacia las mujeres y niñas en el país, lo que representa un mayor reconocimiento con respecto a épocas pasadas. De ese grupo, 51,8 por ciento dijeron que creen que es poca; 29,7 por ciento, que es mucha; 9,6 por ciento dijeron que no existe y 7,9 por ciento, no sabe.

Además, 26,7 por ciento de las mujeres encuestadas que tienen actualmente o tuvieron pareja, un total de 9.971, dijeron haber vivido alguna manifestación de violencia en los últimos 12 meses previos al momento de la entrevista, con predominio de la psicológica, pero también la física, sexual y económica.

Mientras, 39,6 por ciento de las entrevistadas aseguró haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja en “algún momento de su vida”, un dato que incluye a las que declararon haber vivido maltratos en el último año.

“No caben dudas de que tener estas cifras preliminares permite mostrar lo que algunas personas insisten en minimizar: la violencia es un problema social al que hay que dar prioridad en nuestro país”, sostuvo la socióloga Magela Romero, quien defiende que hasta un solo caso de maltrato debe ser atendido.

“Estos datos pueden constituir un valioso instrumento para sensibilizar a decisores, pues las cifras de Cuba, en algunos casos, pueden ser comparables con las de otras latitudes”, valoró la coordinadora de un proyecto de atención comunitaria a mujeres víctimas en cinco barrios de La Habana, que en 2017 apoyó a más de 50 de ellas.

Y pueden ayudar “a explicar la importancia del activismo comunitario, ayudando no sólo a que las mujeres se atrevan más a denunciar, sino para que cuenten con redes de apoyo capacitadas para apoyarlas en la búsqueda de salidas como la denuncia u otras”.

Datos preliminares de la investigación muestran los bajos índices de búsqueda de ayuda por parte de las mujeres maltratadas por su pareja.

Solo 3,7 por ciento de las encuestadas declaradas víctimas buscó ayuda para sí misma y 0,8 por ciento lo hizo para otra mujer. Los lugares donde acuden para ello fueron la policía y la fiscalía en primer lugar; las casas de orientación, trabajadoras sociales y otras instancias de la FMC en segundo lugar; e instituciones religiosas por último.

Las 174 Casas de Orientación a la Mujer y la Familia de la FMC fueron durante años la única instancia que aportó algunas cifras sobre violencia de género a partir de los casos atendidos en sus consultas de orientación.

Hoy existe, además, la Consejería a Mujeres en Situaciones de Violencia del no gubernamental y de inspiración cristiana Centro Oscar Arnulfo Romero en La Habana, y el programa de atención psico-pastoral del no gubernamental Centro de Reflexión y Diálogo-Cuba, en la ciudad de Cárdenas, a 150 kilómetros al este de la capital.

Justo en la atención radican las principales críticas realizadas por el Comité sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer al país caribeño.

Este organismo internacional recomienda “elaborar y aprobar una ley integral sobre la violencia contra la mujer”, “desarrollar un plan de acción estratégico nacional para la prevención”, “asegurar un acceso efectivo a la justicia” y “establecer centros de acogida”, entre otros.

La creciente red de cientistas especializados en género, la mayoría mujeres, esperan a tener más detalles de la encuesta en el informe final, aunque ya realizan algunas críticas.

“Habría que saber qué entiende la muestra encuestada por violencia para que las estadísticas resulten más ilustrativas”, reveló la psicóloga Marybexy Calcerrada, que vive en Holguín, 689 kilómetros al este de La Habana. “Conocer las preguntas aportará mucha información y se sabrá lo que pudo quedar excluido”, analizó.

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