Propuesta de matrimonio igualitario en Cuba suma voces pro y contra

De aprobarse este ansiado reclamo, la isla caribeña se colocaría entre la veintena de naciones que reconocen la unión legal entre personas del mismo sexo.

El artículo 68 del proyecto de nueva Constitución de la República, que abre el camino a la legalización del matrimonio igualitario, es uno de los más polémicos.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 10 sep.- Iniciativas ciudadanas que trabajan por ampliar los derechos sexuales y reproductivos respaldan el artículo 68 del proyecto de nueva Constitución de la República, que busca allanar el camino al matrimonio igualitario, mientras otros actores sociales rechazan tal posibilidad.

La Red de Activismo Humanidad por la Diversidad (HXD) figura entre los defensores y por ello publicó, el 3 de septiembre, una declaración de respaldo a la consulta popular que hasta el 15 de noviembre permitirá a la ciudadanía de este país caribeño de 11,2 millones de habitantes analizar y sugerir cambios al documento.

El grupo resaltó la importancia de los artículos 40, 67 y 68 del proyecto, “por reflejar la voluntad del estado y el gobierno cubano de garantizar los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o cualquier otra lesiva a la dignidad humana”.

Asimismo, “el reconocimiento de las familias en su pluralidad de modalidades y combinaciones, “concebidas como células básicas de la sociedad” y de “el matrimonio como la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello” muestran una sociedad cubana sensible y decidida a reorientarse hacia más justicia, respeto y equidad”, valoró.

En este escenario, “la Red HXD asume una vez más el deber de dialogar y educar compulsando el cambio de conductas y subjetividades de la sociedad respecto a las sexualidades, erosionando la ignorancia que sustenta el estigma, la discriminación y la exclusión de las personas por tales motivos”, agregó.

Por su parte, la red de hombres transgénero de Cuba, Alma Azul, recordó que la cubana, como otras sociedades, se caracteriza por la hegemonía de conductas y prácticas asentadas en una cultura patriarcal, machista, homo y transfóbica.

“Quienes nos salimos constantemente de los esquemas impuestos, en muchas ocasiones somos vistos como fenómenos, golpeados, violados y abandonados. La depresión, el desempleo, la exclusión social, el maltrato psicológico y físico, forman parte de los males que no nos dejan integrarnos ni disfrutar de nuestros derechos”, subrayó.

Alma Azul consideró necesario “hacer un llamado de conciencia a quienes hacen resistencia al cambio; con el fin de que comprendan que lo único que se está intentando hacer es mejorar el nivel de vida de aquellos que están vulnerables a sufrir rechazo por causa de su identidad u orientación sexual”.

Antes, el 27 de agosto, la Red de activistas y profesionales de la comunicación para la Educación Integral de la Sexualidad (ComunicarSex), también vinculada al estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) (www.cenesex.org), fijó su postura ante el proceso de reforma constitucional.

En una declaración, el colectivo recordó que la primera conferencia del gobernante y único Partido Comunista de Cuba (2012) aprobó como uno de sus objetivos de trabajo “reflejar a través de los medios audiovisuales, la prensa escrita y digital con profesionalidad y apego a las características de cada uno, la realidad cubana en toda su diversidad en cuanto a la situación económica, laboral y social, género, color de la piel, creencias religiosas, orientación sexual y origen territorial”.

“Nos corresponde a activistas y profesionales de la comunicación y el periodismo (…) la responsabilidad histórica de visibilizar y facilitar esta lucha contra los prejuicios y a favor de la equidad y la justicia social (para) construir y validar un consenso sólido y definitivo alrededor de la política inclusiva y no discriminatoria que debe caracterizar a una Revolución socialista”, defendió ComunicarSex.

Opiniones contrarias

Sin embargo, en el artículo “Consideraciones oportunas acerca del matrimonio”, fechado el 29 de agosto, monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), criticó la posible aprobación de la unión legal entre personas del mismo sexo.

En el texto, García Ibáñez manifestó que la Constitución es una norma que establece valores y principios mínimos que derivan luego en leyes complementarias.

Y mostró preocupación de que luego se “legalicen el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, se les permita adoptar niños o niñas privándoles a éstos desde el nacimiento de tener un padre o una madre, o se modifique el contenido educativo en la escuela, medios de comunicación, ámbitos culturales, para adaptarlos a esa nueva propuesta”.

El presidente de la COCC convino en que “se deben buscar los medios legales que protejan” a parejas del mismo sexo, pero afirmó que “esto no debe tomarse como argumento para cambiar la definición de una institución de orden natural como es el matrimonio que ha resguardado la continuidad de la humanidad, a lo largo de los siglos”.

Según su criterio, el matrimonio igualitario es una idea “ajena a nuestra cultura”, un “nuevo colonialismo ideológico”, proveniente de “países en los que existen grupos poderosos con gran capacidad económica y de influencias (…) y tratan de influir para crear una cultura uniforme que acepte y adopte sus criterios descalificando a los de los otros”.

Se trató de la primera postura oficial de la Iglesia Católica en Cuba sobre el tema, pues el 28 de junio diferentes denominaciones protestantes en el país divulgaron una carta abierta en la cual defendieron mantener inalterable el artículo de la actual Carta Magna (1976) donde se establece que el matrimonio es “la unión voluntaria de un hombre y una mujer”.

Posturas igual de contrastantes han sido vertidas en redes sociales, donde cibernautas como René Maceira defendieron en Facebook que “el matrimonio es para que lo consumen dos personas de sexo diferente, para que puedan dar continuidad a la especie”.

Mas para otros foristas como Carlos Rafael Olivera, “la preocupación sobre el futuro de un niño tiene que ir mas allá de si los padres o la pareja que lo está criando son gays o lesbianas, lo importante es que sean familias funcionales, donde prevalezca un ambiente afectivo que propicie el desarrollo pleno de esos menores”.

Mientras Yarlenis Mestre razonó que la reproducción no es el único fin del matrimonio. “Inclusive en parejas heterosexuales, puede que esa no sea la elección, o puede que incluso no puedan concebirlos por las vías más tradicionales y tengan que acudir a la reproducción asistida (…) Y sí, que vivan todas las formas de diversidad que impliquen respeto y dignidad, vidas más vivibles y felices”, resumió. (2018)

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