Sol-Luna, una consejería sobre violencia de género en Matanzas

Las integrantes del proyecto, que ya cuenta con un espacio físico, se capacitan en temas de derecho relacionados con la violencia de género.

El proyecto Sol-Luna surgió en febrero de 2019 y radica en la occidental ciudad de Matanzas.

Foto: Print sreen del perfil de Facebook de Sol-Luna

La Habana, 22 sep.- Con servicio de consejería dos veces por semana, el proyecto Sol-Luna acompaña a mujeres que han sufrido violencia, visibiliza el maltrato en todas sus facetas, estudia los perfiles de los victimarios para poder identificarlos de antemano, sin obviar la sensibilización de la sociedad.

Ubicado en la occidental ciudad de Matanzas, la iniciativa inauguró a inicios de este mes su oficina de atención a personas en situación de violencia, donde prestan servicios seis psicólogas, una psicopedagoga y una psiquiatra, pertenecientes a la Universidad de Matanzas, a la Universidad de Ciencias Médicas y al Hospital Psiquiátrico Provincial Antonio Guiteras.

Una de sus fundadoras, la psicóloga Ismary Lastra, explicó a la Redacción IPS Cuba que el servicio de Consejería y Orientación se realiza todos los miércoles y viernes, desde las 8:00 am hasta las 3:30 pm, en un céntrico y accesible local de la Oficina del Conservador de la Ciudad, con una asistencia dirigida a víctimas, victimarios y familiares.

Desde octubre de 2019, “en este servicio hemos atendido 15 personas, con seguimiento semanal, interrumpido con el comienzo de la pandemia en el país y reanudado cuando las condiciones lo permitieron, todas son víctimas o victimarios”, precisó Lastra.

Según dijo, predomina la violencia psicológica, de género, verbal y sólo han atendido un caso de violación sexual.

“Cuando acuden mujeres, expresan la violencia que han presenciado sus hijas e hijos, quienes también reciben tratamiento”, destacó.

A partir de marzo, en Cuba la vida cambió y también el modo de actuación de Sol-Luna: “en los tiempos de aislamiento por el coronavirus, hemos mantenido la comunicación por vía telefónica con las personas que atendíamos en el servicio de consejería”, dijo Lastra.

“No tenemos una investigación que nos permita aseverar que con el aislamiento se haya agudizado la violencia; no obstante, es de esperarse que la incertidumbre con relación al contagio, la escasez de productos, las dificultades para su acceso y la reunión en un mismo espacio físico de manera permanente de los miembros del núcleo familiar, deben empeorar los conflictos fundamentalmente en las familias disfuncionales”, indicó.

La consejería fue equipada y reabierta en una nueva sede gracias al apoyo de la Plataforma Participación y Equidad-Cuba,  AfroAtenAs, Medico International Schweiz y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación.

Una de las principales líneas de Sol-Luna es la investigación.

Foto: Perfil de Facebook de Sol-Luna

El nacimiento

El proyecto Sol-Luna surgió en febrero de 2019, cuando algunas de sus integrantes fueron invitadas por la oenegé Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) a participar en una capacitación nacional con especialistas que atendían a personas afectadas por la violencia.

“Fue un intercambio productivo y necesario, porque, aunque en el gabinete psicopedagógico de la Universidad de Matanzas se atendían personas en situación de violencia, este intercambio propició nuestra organización como equipo”, recordó la especialista.

Aunque realizaban diversas intervenciones educativas y tenían un grupo de ideas que querían materializar, a partir de ese momento decidieron unirse y convertirse en un proyecto, cuyo “objetivo fundamental es visibilizar, prevenir y disminuir o eliminar la violencia, en cualquiera de sus expresiones”.

Abarcadora es la labor del equipo, que conjuga su actividad docente con la atención y la investigación: consejería y orientación a personas en situación de violencia; actividades educativas con estudiantes de diferentes niveles educativos; e investigaciones sobre temas relacionados con la violencia.

En colaboración con otros proyectos del territorio, Sol-Luna ha realizado talleres, encuentros de reflexión en plazas, comunidades, en horario nocturno (el promedio de duración de estas actividades es de tres horas).

Previo a la apertura de la consejería y orientación, realizaron intercambios con autoridades del gobierno local, el Ministerio de Salud Pública  y la Federación de Mujeres Cubanas, que consideraron viable la iniciativa.

“Hemos contado con el apoyo de las universidades, desarrollamos alianzas con los proyectos AfroAtenAs, el de educadoras y educadores populares y la Iglesia Metropolitana de Cuba en Matanzas, a la vez que colaboramos con la Sociedad Cubana Multidisciplinaria de Estudios sobre Sexualidad, OAR y el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, lo que permite perfeccionar el trabajo metodológico”, destacó.

No escapa a su accionar la orientación a la familia y a la comunidad desde los medios de comunicación masiva.

Casi todo el equipo de trabajo del Proyecto Sol-Luna, compuesto por psicólogas, psicopedagoga y psiquiatra.

Foto: Perfil de Facebook de Sol-Luna

Investigar, línea de prioridad

Una de las principales líneas de Sol-Luna es la investigación. De acuerdo con Ana Flavia Bennnett, integrante del proyecto, entre los temas de interés se encuentran la visibilización del conocimiento de la violencia en la población, promoción de la cultura de paz y de contactos saludables que propicien la autoestima y la seguridad desde los primeros años de vida que permitan en el futuro desarrollar modelos de relaciones saludables.

“Pensamos trabajar también con los resultados de la consejería: características y procedimientos de identificación de agresores”, dijo Bennett, en febrero pasado.

Por su parte, Lastra destacó que pretenden hacer estudios comunitarios y precisar las cifras de personas y hogares que se encuentran en situación de violencia, lo que posibilitará su caracterización; el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones: abuso físico, negligencia, abuso sexual y psicológico.

“Una línea de investigación es sobre las personas ancianas y los vínculos intergeneracionales; sobre las relaciones de apego en la infancia y la prevención de la violencia escolar”, puntualizó.

En el caso de la prevención, sostuvo, “pretendemos realizar talleres educativos sobre la violencia en escuelas, instituciones, centros laborales y comunidades”, continuó.

De acuerdo con la psicóloga Amy García,  profesora de la Universidad de Matanzas e integrante de Sol-Luna, otras de las líneas de acción es el trabajo con instituciones y organizaciones relacionadas con la atención penal entre otras, para sensibilizarlos y forjar articulaciones.

También, dijo, hacia las escuelas primarias, por ejemplo, para los propios actos de acoso escolar, y también en el sector de la salud, que es el que primero recibe a las víctimas. (2020)

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