Teleserie sobre violencia de género suscita opiniones diversas en Cuba

Es Rompiendo el silencio, un dramatizado de nueve capítulos que devela diversas aristas de las agresiones contras las mujeres en la sociedad cubana.

La teleserie Rompiendo el silencio, estrenada el pasado mes de diciembre en el canal estatal Cubavisión, ha trasmitido cinco de los nueve capítulos programados.

Foto: Sitio web de la TV Cubana

La Habana, 16 ene.- Un mosaico de opiniones diversas ha suscitado el estreno de la teleserie Rompiendo el silencio, cuyo tema central es la violencia contra las mujeres y las niñas en Cuba.

Dirigida por Legna Pérez y Rolando Chiong, la propuesta televisiva consta de nueve capítulos que se trasmiten por el canal estatal Cubavisión, cada martes en horario nocturno.

El artículo Aplausos para Rompiendo el Silencio, pero queremos más, publicado en el Portal de la Televisión Cubana y replicado luego en sitio de noticias Cubadebate, realizó un primer acercamiento crítico al dramatizado, luego de que se trasmitieran los primeros tres episodios.

El texto salió a luz el pasado 31 de diciembre, bajo la rúbrica de la periodista Paquita de Armas, para quien el tema de la serie “merece la aprobación de todos los que estamos contra la violencia”.

Para la reportera especializada en temas culturales, “uno de los aciertos de la propuesta televisiva es su canción tema (compuesta por Amaury Ramírez y Telmary Díaz), porque sitúa al televidente en lo que verá en cada capítulo, concebidos de forma independiente”.

Voz especializada 

En el artículo Aplausos para Rompiendo el Silencio, pero queremos más, la periodista Paquita de Armas aludió los criterios de la experta costarricense Alda Facio, quien desde las leyes y el activismo social ha abordado el tema de la violencia por razones de género.A juicio de la investigadora centroamericana, “a la gente se le olvida que la violencia contra las mujeres no era considerada una violación a los Derechos Humanos, era una cuestión privada y lo privado no entra en la esfera de los Derechos Humanos, sólo para las cuestiones que pasaban en lo público”.

Los criterios citados enfatizaron, además, que “donde se ha hecho relativamente poco es en lo que se refiere a la obligación más general de prevención de la violencia contra las mujeres, en particular la obligación de transformar las estructuras y los valores patriarcales que perpetúan y consolidan esta violencia sexista”.

Para Facio, las sanciones penales si bien son útiles, no resuelven el problema, pues están centradas “en el castigo de los perpetradores, no en la restitución, rehabilitación o el resarcimiento de las víctimas”.

Al respecto señaló que se debe promover “el cambio de las estructuras sociales y mentales que mantienen y hasta promueven esta violencia”.

 

De igual modo, resaltó que la propuesta audiovisual cuenta con “un buen y variado elenco tanto generacional como racial, que muestra el mosaico ese, que es Cuba”.

Sin embargo, la comunicadora también analizó algunos aspectos que afectan la calidad del producto comunicativo.

“Pero ¿por qué tantos tipos de violencia en un solo programa, por ejemplo, cuando un hombre vivía y oprimía a dos mujeres a la vez, y que también usó violencia contra la hija de una de ellas?”, reflexionó acerca del segundo capítulo, titulado Oscuridad.

Asimismo, refirió que “la solución en los tres, es decir, que las violentadas dejarán de serlo, no fueron creíbles, no existieron los parlamentos o imágenes precisas”.

De Armas sostuvo que “vivimos en una sociedad patriarcal, incluso en Cuba donde ha existido una revolución en las mujeres”.

A su juicio, “la vida demuestra que no bastan leyes y acciones frente a los ofensores si no existe una sanación para las sobrevivientes. Incluso sanación también para los violadores del derecho humano de la mujer a vivir en armonía y con equidad dentro de la sociedad”.

Internautas opinan

Tanto en el Portal de la Televisión Cubana, como en el sitio digital Cubadebate, cibernautas esgrimieron opiniones diversas sobre la teleserie.

Con el nombre de Henry, un lector manifestó que “es una serie de excelentísima factura” y “aborda temáticas importantes, aunque en algunos casos no tiene el final que amerita”.

Con ello coincidió Wendy, quien consideró que “los finales deben ser más específicos”.

No obstante, resaltó “la importancia de que se lleven estas problemáticas sociales a la pantalla”.

En su opinión, “a pesar de que en la actualidad las mujeres tienen igualdad de derechos, no dejan de existir aquellas que por conservar la unión familiar o no sentirse solas terminan aceptando la actitud machista de algunos”.

Por su parte, Vivoli expresó su incomodidad con “la naturalidad con la que se trata la violación, donde la persona violada en la historia da dos gritos y ya”.

“¿Hasta cuándo los tratamientos superficiales? ¿Existe un equipo de artistas, teóricos de la estética, psicólogos, etcétera, para realizar programas de este tipo?”, interpeló en su comentario.

La serie contó con la asesoría de especialistas del área de Equidad Social, Género y Desarrollo, del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero.

La serie contó con la asesoría de especialistas del área de Equidad Social, Género y Desarrollo, del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Al respecto, agregó que “se olvida que el objetivo final es rescatar o fomentar la sensibilidad y se hace todo lo contrario”.

Ramón Luis, entretanto, expresó que dejó de ver el programa porque “se va un solo lado y llega a ser agobiante en determinados momentos viendo cada vez más de lo mismo”.

“Lo único que vi fue violencia y no la otra cara de la moneda, ni en las violentadas, ni tampoco en otras familias que sí viven en paz emocional…”, explicó.

Algunas personas consideraron necesaria la divulgación de las sanciones a los perpetradores de los actos violentos.

“Divulguemos las sanciones penales a que pueden ser sometidos los abusadores, extendamos su desenmascaramiento a sus lugares de trabajo y residencia, hagamos una campaña total para acorralar y eliminar ese vergonzoso mal”, dijo alguien que se identificó con el seudónimo MCS.

Otro ciberlector lamentó que la serie “termina siempre con un final semiabierto” y “no se dice qué sucedió con el abusador, con el acosador…”

Mientras tanto, Mara llamó a repensar algunos programas de la televisión cubana donde “se perpetúa la cultura patriarcal y machista”.

Para ella, se necesitan más series “donde la lucha contra la violencia de género se trate sin tapujos y sin rodeos, series donde se muestren que en la sociedad cubana actual persisten los prejuicios y los estereotipos, series que dejen atrás los paternalismos y la violencia de género invisibilizada”. (2017)

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