Tres lideresas cristianas atestiguan el sexismo religioso

A través de estos testimonios es posible contar una parte de la evolución social y eclesial de la mujer y su pensamiento.

Se estima que las mujeres son más del 80 por ciento en las comunidades protestantes en la nación caribeña.

La Habana, 11 sep.- Un documental sobre las historias de vida de tres mujeres cristianas, que integran la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (Fibac), revela el difícil camino que han transitado para ocupar un merecido lugar dentro de la iglesia y la sociedad.

El audiovisual “Las hijas de Eva en tierra cubana” (2015), de la joven periodista Daína Caballero, nació de una investigación sobre la participación de las cristianas y sus roles de liderazgo dentro de la denominación bautista, para obtener la licenciatura en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de la Habana.

“Seleccionar las historias de Xiomara Díaz, Raquel Suárez y Mayra Pardo no fue tarea fácil”, confesó Caballero, “pues quería lograr que la fuerza de sus vivencias personales, eclesiales y sociales tuvieran, al mismo tiempo, una relación coherente con momentos históricos importantes para la denominación bautista en Cuba”.

La obra se concentra en el ámbito bautista, una de las 27 iglesias de creyentes protestantes, evangélicos y pentecostales, que integran el no gubernamental Consejo de Iglesias de Cuba.

Fibac surgió en 1989 a partir de inquietudes específicas de los sacerdotes de sus tres templos fundadores: la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, la Iglesia El Jordán de Guanabacoa y la Primera Iglesia Bautista de Matanzas, provincia que colinda al este con la capital.

La rama bautista también es considerada por teólogos e investigadores como pionera en la ordenación de mujeres al pastorado, porque en 1992 recibieron ese título en sus predios las lideresas religiosas Clara Rodés, Ena García y Xiomara Díaz.

“De un lado, las historias (de las protagonistas) tienen una poderosa carga simbólica pues al ‘descubrirse’ frente a la cámara, estas mujeres no solo ponen en primer plano su rostro sino el rostro anónimo de otras muchas que desempeñan un rol decisivo en la construcción de un discurso feminista desde sus prácticas de fe”, amplió la periodista.

“Xiomara, Raquel y Mayra llegaron para abrir fronteras e iluminar el camino”, valoró. “Cada una, de generaciones diferentes, hace posible el contraste entre algunos modos de pensar y concepciones, encontradas a veces; pero con trayectos paralelos, otras muchas”, opinó.

Xiomara Diaz, segunda a la izquierda, junto a un grupo de mujeres bautistas.

Xiomara Díaz, segunda a la izquierda, es una de las primeras mujeres ordenadas al pastorado por la Fibac, pero mucho antes de su ordenación ya era una líder de su comunidad religiosa. Es una mujer marcada por la vida, los prejuicios, presa de sus propias decisiones y, al mismo tiempo, una persona que lucha por ser soberana de su propia existencia.
En las iglesias, se reflejan las tensiones y avances que se viven en cada escenario social, incluidas las sexistas y las sexuales.
Raquel Suárez representa la vitalidad, fuerza de espíritu, ímpetu, sinceridad… Hija de los pastores Clara Rodés y Raúl Suárez, pareciera que su pastorado es cosa de herencia pero ella no permite menospreciar su vocación al ministerio pastoral. Ha enfrentado grandes murallas, para algunos imposibles de quebrar en la vida religiosa como lo fue reconocer su orientación homosexual. Defiende su identidad de mujer, su derecho a amar y a ser feliz.​
Mayra
Mayra Pardo, segunda a la izquierda, es una de las más jóvenes pastoras que integran la Fibac. Es una mujer de estos tiempos, con sus contradicciones, a veces disfrazadas pero imposibles de ocultar. Ella dice menos de lo que piensa, pero dice con la mirada más de lo que cree. Víctima de los que hacen de la fe un dogma, defiende sus principios, su amor, su capacidad de decidir, de ser y existir, lucha por despojarse de prejuicios, que aún residen, incluso en ella.

A través de estos testimonios es posible contar la evolución social y eclesial de la mujer y su pensamiento, marcada por períodos cambiantes y difíciles. En las diferentes etapas, se observan avances y retrocesos, una muestra del largo camino por recorrer para que a la mujer cristiana se le reconozca su gran papel dentro de la iglesia protestante en Cuba.

A su juicio, “ellas han hecho posible un proceso de reinterpretación de la presencia y la acción de Dios en su propia historia personal y dentro de sus comunidades eclesiales”.

En las iglesias, se reflejan las tensiones y avances que se viven en cada escenario social, incluidas las sexistas y las sexuales, las raciales, así como las transformaciones por las que está pasando el núcleo tradicionalmente conocido como familia.

“La conceptualización de las mujeres como ‘complementarias, costillas y ayuda idónea’ de los hombres ha obstaculizado su reconocimiento como personas con intereses, derechos y potencialidades, y ha dificultado su acceso a espacios y desempeños en lo social y eclesial”, argumentó Caballero en su investigación.

Se estima que las mujeres son más del 80 por ciento de las comunidades protestantes en la nación caribeña.

Muchas veces su condición de género, en un mundo dominado por principios patriarcales y un liderazgo esencialmente masculino, es un duro desafío.

“Vivimos en un país, donde la membresía eclesial es mayoritariamente femenina. Mucho de lo que se hace dentro de una comunidad de fe está en manos de ellas, aunque no sea reconocido”, aseguró Javier Pérez, presidente de esta federación.

Aunque parezca un contrasentido, en estos momentos no todas las denominaciones protestantes admiten el pastorado femenino.

“Si bien existen denominaciones que sí permiten que las mujeres ocupen roles de liderazgo o sean nombradas obispas o presidentas de obra, todavía en otras prevalecen criterios, apoyados en la Biblia, de que la mujer está subordinada al hombre”, explicó Alicia Sevila, coordinadora de la Pastoral de Género y Familia de la Fibac.

 

“Siento que existe la posibilidad real en la Fibac de que las mujeres ocupen cualquier tipo de responsabilidad”, acotó Sevila.

Un cambio importante en este sentido es el trabajo realizado desde la Pastoral de Género y Familia no solo con las mujeres, sino también con las familias, los hombres y las nuevas masculinidades.

Contribuir a desmitificar estereotipos de género asociados al ejercicio del poder desde una visión inclusiva es uno de los objetivos de “Las hijas de Eva en tierra cubana”, que desde los códigos propios del audiovisual apela a una comunicación directa y reflexiva con los públicos.

“Conjugar imagen, sonido y texto es una tarea desafiante, exige superación, inconformidad y mucha insistencia pero regala satisfacción, emoción y sentimiento”, dijo la joven periodista.

“En la medida en que el impacto social-transformador de la revolución cubana se fue haciendo presente a lo largo de más de cinco décadas”, aseveró Caballero, “muchas mujeres cristianas comenzaron a conquistar espacios de participación y reivindicación de sus derechos como pastoras y laicas dentro de sus comunidades de fe”.

La recién graduada de Periodismo aspira a que “el documental pueda servir para que los problemas de la mujer en la iglesia cubana, sean más y mejor tratados en los medios de comunicación del país”, subrayó. (2015)

Un comentario

  1. aime

    Qué bien que también se toque este tema en el ámbito de la religión, algo que parece tabú para muchas iglesias y qué bueno que las mujeres cristianas sigan empoderandose

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