IPS Inter Press Service en Cuba

Domingo, 21 de Diciembre de 2014
Rostros
Una sesión con el percusionista de Afrocuban all star.

Hace catorce años que Rolando Salgado es integrante de Afrocuban all star, una agrupación que hizo una marca profunda en la música popular cubana y por extensión, latinoamericana. Con el éxito internacional de Buena Vista Social Club, en 1996, comenzó una leyenda cuyo artífice fue y es el músico cubano Juan de Marcos González. Dieciocho años después, la historia continúa y a ella nos acerca su percusionista, a quien vale la pena conocer.

A LA BAHÍA DE MANZANILLO

No por gusto Benny Moré le cantó a Manzanillo, la ciudad del oriente cubano donde nació Rolando Salgado en 1962: “En mi infancia, Manzanillo tenía diez orquestas profesionales, una banda de conciertos, dos jazz band, dos charangas, más de quince grupos aficionados, muchísimos trovadores, cuatro comparsas y cuatro órganos. Nosotros tuvimos el primer órgano que vino a Cuba, traído por la familia Borbolla, desde Francia. Yo provengo de ese ambiente musical”.

–¿Y de dónde te viene la vocación?

–Mi padre, que se ganaba la vida como zapatero, era barítono, como aficionado, del coro de Manzanillo; a mi mamá, en cambio, le gustaba mucho el baile. Yo también bailé bastante, pero en etapa de carnaval me dedicaba más a observar cómo tocaban los músicos.
–¿Te entusiasmaban los carnavales?

–Muchísimo. Había una gran competencia entre los carnavales de Manzanillo, Santiago y Guantánamo. Nuestras comparsas eran muy diferentes a las santiagueras, se parecían más al Candomblé de Uruguay. Ya desde los siete años yo comencé a tocar en las comparsas: quinto, campanas, bombos, sartenes, salidores.

–¿Te formaste de manera autodidacta?

–Así es. No pude ir a la escuela de música en Manzanillo porque era muy restringida. Por esa razón se perdieron muchos talentos, gente que iba, pero no tenía el contacto adecuado y no los matriculaban. Yo me formé solo, mirando y preguntándole a cuanto percusionista andaba por mi pueblo, aprendiendo todo cuanto podía de tumbadora, bongó y timbal. Y escuchando música de una gran diversidad de géneros, música de todo tipo.

–¿Qué te llamó más la atención de las orquestas que viste en Manzanillo en aquellos años de formación, cuando eras muy joven?

–Pude ver a muchísimas buenas orquestas y ninguna se parecía, cada cual tenía un timbre. Las identificábamos por el cantante, por la manera de tocar, por la percusión. “Los Bocucos” no se parecían a “Los Latinos” y estos eran diferentes al conjunto de Chapottín, o a la orquesta “Saratoga”, o a “Son 14”. Eso no existe actualmente. Ahora, salvo excepciones, cuesta trabajo reconocer a quién escuchamos, hay orquestas cubanas con treinta años de fundadas que no tienen un número que las represente.

    –¿Qué percusionistas te inspiraron, a quiénes recuerdas con especial admiración?

–Recuerdo a Jorge Alfonso, fundador de “Irakere”, que tocaba con cinco tumbadoras; a Tito Lino, de “Los Reyes 73”;a Chicuelo, de Roberto Faz; a Baudilio, de “La Riverside; a Dominguito Cruz, a Jabuco, y por supuesto, a Tata Güines.

–¿Cuándo y con quién comienzas como músico profesional?

–A los diecisiete años, en Manzanillo, entré a la jazz band de Lino Borbolla y después pasé por el Conjunto Sonero, por la Orquesta América; luego vine a La Habana, sobre el 87, por intermedio del hijo de Félix Chapottín, para trabajar en su conjunto; también estuve con el Niño Rivera y con Los Bocucos, cuando aún Ibrahím Ferrer cantaba allí.

–¿Y cómo entras a Afrocuban all star?

–Bueno, porque yo participé en la grabación de un disco con Félix Baloy que Juan de Marcos produjo y cuando él me vio tocar le gustó mi trabajo, mi conocimiento de los diferentes géneros y la forma como tocaba la percusión. Me dijo que me necesitaba en su agrupación, pero debía esperar hasta la salida de Miguel Angá. Así fue, en 1998 ingresé en Afrocuban all star  y eso cambió mi vida. Allí encontré lo que buscaba.

CON AFROCUBAN ALL STAR POR EL MUNDO

–Háblame de tu última gira¹ con la agrupación.

–Hicimos cuarenta conciertos en Estados Unidos entre enero y julio de 2013. Comenzamos en Alaska, en un teatro abarrotado, donde nos aplaudieron muchísimo. Tocamos contradanza, danzón, son montuno para esos públicos que desconocen –muchos de ellos– el origen de esa música, su procedencia, al punto que algunos preguntan si es de Cuba o de Puerto Rico, aunque notan la diferencia porque te dicen: “pero los puertorriqueños no tocan igual que ustedes”. Acuérdate que antes del Buena Vista en muchas partes creían que esa música  era de Puerto Rico, porque, excepto Tito Puente, ninguno decía que la aprendió de los cubanos.

–¿Cómo explicas el éxito de Afrocuban all star en tantos sitios diferentes?

–Respetando a esos públicos, atendiendo su diversidad en los diferentes espacios donde se presenta la agrupación. Estamos acostumbrados a tocar para israelíes, alemanes, norteamericanos, asiáticos, pero hay que entender que esos públicos no responden igual que el cubano que es muy conocedor y bailador.

–¿Cuál ha sido la razón del éxito de Juan de Marcos durante tantos años?

–Su visión del camino que emprendió hace dieciocho años. En su experiencia anterior con “Sierra Maestra” comprendió lo que se debía hacer. Él encontró ese camino y no lo ha variado. El músico que toca con él tiene que entenderlo y hacer lo que le pide; aunque él acepta tu opinión, pero te dice siempre: “no perdamos lo que queremos”. Mucho lo ha ayudado también su preparación cultural y su dominio, no solo de la música, sino también del mercado musical en sentido amplio.

–¿Y cuál es el método de dirección de Juan de Marcos?

–Su método consiste en ser director, amigo, hermano; es tu familia, pero es exigente. Un director que te respeta como músico, porque te respeta como ser humano; si él te dice que te va a pagar una cantidad por una gira, cumple con lo prometido, siempre cumple y por eso nunca se le ha caído un concierto en tantos años.

ENSEÑAR LA MÚSICA CUBANA

El trabajo con Afrocuban all star  no llena todo el tiempo de Rolando Salgado, quien ha investigado a fondo la música cubana, especialmente la percusión; fruto de ese conocimiento son las clínicas y talleres que ha desarrollado en universidades de Estados Unidos, Canadá y Ecuador y el documental donde muestra cómo ejecutaban la percusión grupos como Irakere y Rumbavana, por ejemplo. En ese audiovisual, filmado en Cuba, tocan cincuenta y dos percusionistas a los que Salgado acompaña en una suerte de historia de la percusión cubana.

Como apasionado de la música y cubano de ley a Rolando Salgado lo entristecen algunas cuestiones socioculturales, como la fuga de talentos musicales: “Perdemos los talentos que emigran y a todos no les va bien”. Algo que resulta paradójico porque, “la música podría generar mucho dinero aquí, pero por falta de una política musical con conocimiento dejamos de ganar millones de pesos”.

    También le molesta el panorama de nuestra música popular: “Algunas orquestas cubanas han aceptado la chabacanería que hay ahora en la música popular, los mensajes humillantes y ofensivos hacia la mujer”. Igualmente menciona cómo los jóvenes actuales desconocen la riqueza de la música cubana y su historia, pero refiere que “Las nuevas generaciones no tienen la culpa de desconocer el valor de las grandes agrupaciones musicales que hemos tenido”.

¹ Después de la entrevista tuvo lugar otra gira.

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