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Miércoles, 26 de Noviembre de 2014
Cultura y sociedad
Las personas en Cuba no se reconocen como racistas, pero suelen tener criterios discriminadores hacia la población negra y mestiza, señalan investigadores. Las personas en Cuba no se reconocen como racistas, pero suelen tener criterios discriminadores hacia la población negra y mestiza, señalan investigadores. Archivos IPS Cuba
La Fundación Fernando Ortiz publica un libro que analiza los matices del racismo y la situación actual de la población negra y mestiza en la isla.

La Habana, 8 sep.- Los resultados de las investigaciones desarrolladas en Cuba sobre relaciones raciales desde 1991 hasta el 2003 se resumen en un libro, editado este año por la Fundación cubana Fernando Ortiz y presentado en el espacio de promoción literaria y científica Letra con Vida, del capitalino Centro Cultural Dulce María Loynaz.

“Las relaciones raciales en Cuba. Estudios contemporáneos” se presentó en la tarde del 7 de septiembre en este encuentro que reúne un panel de especialistas y donde el público puede debatir sobre diversas temáticas, en especial sobre salud y la literatura.

El volumen hace un recorrido por el surgimiento del término raza y su arribo al campo de las ciencias sociales, sobre todo en Cuba, explicó Rodrigo Espina, uno de los autores del texto y participante en el panel de Letra con Vida.

Saca a la luz resultados de investigaciones del Instituto cubano de Antropología, pioneras en este campo, cuando no se hablaba del tema en el país y que estuvieron sin publicar durante años, remarcó. El gobierno cubano declaró resuelto este problema en Cuba en la década del 60 del siglo XX, aunque años más tarde reconoció la permanencia en el plano social y cultural de este fenómeno.

Asimismo, aborda la persistencia y los matices en la isla caribeña de la discriminación por el color de la piel. “En Cuba hay un racismo de pero”, definió el investigador. Según su conocimiento científico, las personas cubanas no se reconocen como racistas, pero suelen tener criterios discriminadores sobre todo hacia la población negra y mestiza.

Esta es una de las particularidades de las relaciones raciales en el país, que debe tenerse en cuenta a la hora de emprender estudios, políticas o activismo social contra estos prejuicios, reconoció Espina.

“El principal aporte de este libro son las cifras. Aparece lo que todo el mundo sabe pero en números, luego de haber encuestado a 122 familias. Esto en antropología no es una labor fácil”, declaró el especialista.

Por su parte, Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro e integrante del panel, destacó el papel de las bromas, chistes y las sentencias populares en la reproducción de los prejuicios raciales que de alguna manera evalúan, a través de estereotipos, a las personas de acuerdo con el color de su piel.

“La discriminación racial tiene una historia muy antigua que se reescribe todos los días”, expresó Romay al explicar cuánto se tiene en cuenta la raza en las relaciones interpersonales en Cuba. Para ello, se debe estimular este debate de manera natural, entre otras acciones, para lograr la equidad racial en la nación caribeña.

A su vez, el editor y activista Roberto Zurbano, desde el público, opinó que la solución del problema racial podría estar en tres instancias: ser debatido en el gobierno, el estado, la comunidad y la familia; desarrollar políticas para garantizar el acceso equitativo de grupos tradicionalmente discriminados; y revisar las leyes e instituciones para proteger a quienes sufran manifestaciones del racismo. (2011)

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