IPS Inter Press Service en Cuba

Jueves, 24 de Julio de 2014
Miradas cubanas
Mo Yan, otra asignatura pendiente para el lector cubano
Mo Yan [1], nacido en 1955 en la provincia de Shandong, se hizo notar en Occidente, sobre todo a partir de la versión fílmica de dos de sus libros Mo Yan [1], nacido en 1955 en la provincia de Shandong, se hizo notar en Occidente, sobre todo a partir de la versión fílmica de dos de sus libros Tomado de China Daily
Un Nobel de literatura y otros ilustres desconocidos.

Nuestro desconocimiento de la figura y la obra del escritor chino Mo Yan, reciente ganador del Premio Nobel de Literatura, nos llevó a una reflexión acerca de la desactualización de los lectores cubanos sobre las literaturas extranjeras y a una acelerada búsqueda informativa.

Así nos enteramos que Mo Yan [1], nacido en 1955 en la provincia de Shandong, se hizo notar en Occidente, sobre todo a partir de la versión fílmica de dos de sus libros (en inglés, Red Sorghum y SorghumWine) llevada a cabo por Zhang Yimou en 1987 bajo el título de Sorgo Rojo. Pero gran repercusión han tenido también novelas suyas posteriores como Grandes pechos, amplias caderas (Kailas, 2007), Las baladas del ajo (Kailas, 2008) y La vida y la muerte me están desgastando (Kailas, 2009). Red Sorghum fue traducida al español y publicada en 2002 por El Aleph.

Mo Yan es apenas el segundo escritor chino distinguido con el Nobel. El otro fue el nacionalizado francés Gao Wingjian en 2000. Sobran los comentarios. El hecho de que la Academia Sueca haya comenzado a premiar a los autores chinos es, obviamente, una consecuencia del empuje que ha cobrado, en los últimos años, la nación más poblada del mundo en campos diversos, comenzando por la economía.

Mi vergüenza por el desconocimiento de la obra de Mo Yan disminuyó mucho después de preguntarle por él a un grupo de escritores cubanos y comprobar que la ignorancia es compartida. Uno de ellos, que goza de un gran sentido del humor, me dijo que si le hubieran dicho que esa persona era un contrincante del atleta Dayron Robles lo hubiera aceptado igual.

Mo Yan se suma ahora, de manera más acusada, a una larga lista de deudas de los lectores cubanos con la literatura universal. Sobre esas carencias va, sobre todo, este artículo.

El lector cubano y las literaturas extranjeras

En la década de 1980, con el sistema editorial cubano en pleno esplendor, la editorial Arte y Literatura, perteneciente al Instituto Cubano del Libro (ICL), era la encargada de publicar a los autores extranjeros y exhibía un nutrido catálogo, pero con notables ausencias, debido, por una parte, a la imposibilidad de costear contratos en divisas y, por otra, a criterios de política editorial.

No obstante, a fines de la década referida, esa casa editora puso en circulación El nombre de la rosa, El tambor de hojalata, El mundo de Sofía y otros títulos importantes, porque la institución contaba con editores que eran capaces de lidiar con las limitaciones apuntadas y aún con otras como el entonces muy difícil acceso a la información.

En esos años nació (y murió casi al nacer) la revista Opción, también de la referida editora, con el objetivo de informar sobre autores foráneos, incluyendo fragmentos de obras, valoraciones, reseñas y notas al respecto.

La profunda crisis económica de los años 1990 sepultó a la revista Opción junto a otras, y la editorial Arte y Literatura nunca ha vuelto a ser la misma. Ahora su menguado catálogo sigue dependiendo de la generosidad de los autores y los criterios de política editorial parecen más estrechos que antes.

Ante un sistema editorial muy limitado y un consumidor que no puede acceder al mercado de los libros que se venden en divisa, las consecuencias para el lector son nefastas. Entonces, ¿cuáles son las opciones?

Cualquiera diría que las bibliotecas serían un recurso. Sí, pero muy limitado. Ellas también tienen grandes océanos por cubrir en literatura universal. Aquí vale recordar la valiosa colección que tuvo en los años 1980 la biblioteca de autores contemporáneos del Centro (ahora Fundación) Alejo Carpentier, hoy un pálido reflejo de aquel pasado. Allí, por ejemplo, conocí el grueso de la obra de Milán Kundera. ¿Quedará algún ejemplar de La insoportable levedad del ser, de La broma, o de El libro de los amores ridículos?

Otra alternativa puede ser el libro en formato digital, pero ¿puede mencionarse esta opción sin entrecomillar o poner entre paréntesis, cuando una PC vale el salario de un año? De todas formas, para acceder a los libros digitales hay que acudir a internet, otra asignatura pendiente.

Paradójicamente, en la www me enteré del premio a Mo Yan, qué ironía, allí también están sus libros traducidos al inglés y al español, pero, como las manzanas del paraíso, nos están prohibidos.

Quedan entonces los amigos. El préstamo de libros entre amigos es una institución social que nos ayuda para que nuestra ignorancia en literaturas extranjeras no se asemeje tanto al Océano Pacífico, que sea al menos como el Mar Caribe que nos acompaña.

Otro es el asunto de la información sobre esas literaturas. En las publicaciones periódicas cubanas raramente aparecen artículos sobre obras y autores extranjeros contemporáneos y nunca reseñas y comentarios de libros. La crítica literaria cubana no mira hacia allí porque eso no figura en el perfil editorial de las revistas. Al parecer, no se quieren crear expectativas al respecto.

En resumen, en pleno siglo XXI, en medio de la explosión tecnológica que ha movido el suelo de la información, en materia de literatura los cubanos solo nos miramos el ombligo.

[1] Mo Yan es un seudónimo que significa, en chino, “no hables”. El verdadero nombre del escritor es Guan Moye.

(Mi agradecimiento a Gustavo Arcos, Ulises Rodríguez Febles, Virgilio López Lemus, Edelmis Anoceto, Lorenzo Lunar, Lázaro Zamora y Daniel Díaz Mantilla por su colaboración.)

Añadir comentario

Normas para comentar
  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.



2 comentarios

  • Enlace comentario Miércoles, 14 de Noviembre de 2012 13:08 Publicado por Macondo

    Gracias por este artículo, Miche. Muy valiente de tu parte al señalar las ausencias y los remilgos editoriales.

    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
  • Enlace comentario Domingo, 11 de Noviembre de 2012 20:11 Publicado por Javier Gomez

    Maestro, de la literatura china solo recuerdo que se haya publicado en Cuba , en los 80 por Arte y Literatura, Diario de un Loco de Lu Sin, y Cuentos Chinos. Hasta ahí. Los nobel casi siempre son autores desconocidos y rebuscados, pero por supuesto excelentes, no hay nada de malo en no conocernos antes del premio, excepto Vargas Llosa claro, que casi se lo echan en la caja. Tanto o mas me preocupa el desconocimiento de la literatura cubana de los últimos 20 años, recuerdo que a mediados de los 80 aparecio una recopilación de entrevistas que se titulaba Quienes escriben en Cuba, se deberia hacer algo así hoy. En Cuba se aprecia la literatura tremendamente, pero al no existir el concepto de bestseller (por suerte y por desgracia) tampoco lo hay del autor como figura publicitada. Saludos desde República Dominicana.

    Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla