IPS Inter Press Service en Cuba

Miércoles, 22 de Octubre de 2014
Yo blogueo
Isliada: conquistando el mundo desde la web
 Isliada pretende trascender la "crítica quejosa" del entorno de la literatura en la isla Isliada pretende trascender la "crítica quejosa" del entorno de la literatura en la isla Jorge Luis Baños - IPS
Entrevista exclusiva de IPS Cuba a Rafael Grillo, uno de los editores principales del portal digital Isliada.

En La isla en texto, una exquisita crónica publicada recientemente por la prestigiosa revista Gatopardo, se lee lo siguiente: “Isliada no pertenece a ninguna institución cubana, lo cual lo convierte en una excepción (…) una estupenda manera de conocer la literatura cubana contemporánea sin mover el trasero de casa”. No es mentira. En apenas un año y meses, este sitio web ha alcanzado tal grado de legitimidad. Rafael Grillo --uno de sus editores principales-- es un sujeto que rebosa ímpetu y naturalidad.

¿Cómo surge Isliada?

¿Cómo? Pues por las ganas, porque sin deseos de hacer algo no sale nada. Y por la buena suerte de que un par de amigos (Leopoldo Luis y yo) tuvieran ideas similares y decidieran ser partners de un proyecto alocado, y luego pudieran “resolver” un hosting, implicar a un administrador web y (este a su vez) a un diseñador, ambos de muchísimo talento y con ganas de participar de un hecho propio, con el cual identificarse a plenitud. Luego llegaron otros amigos, que se incorporaron como editores o colaboradores en la gestión de textos, y por fin y muy esencial: los escritores mismos, que han aceptado darnos sus textos literarios y que se los publiquemos sin pagarles un kilo.

¿Por qué surge Isliada?

Porque sentíamos que nos hacía falta para sentirnos bien con nosotros mismos, contribuyendo positivamente con la literatura cubana, en vez de caer en el lugar común de la crítica quejosa o la queja criticona, esa actitud de solo estar diciendo todo lo que nos parece mal del entorno de la literatura en la isla (la mala gestión promocional, el sinsentido editorial, la falta de crítica literaria), sin lanzarse a un “hacer correctivo”. Porque sentíamos que les hacía falta a los escritores cubanos una ventanita (o puertecita) hacia el vastísimo ciberespacio que fuera diferente (en cuanto al dominio mismo de lo que demanda la comunicación en el universo de Internet) y hasta mejor que los intentos institucionales que ya existían.

¿Contra qué muros surge Isliada?

Contra cualquiera, contra todos los muros surgidos desde la suspicacia o de la mala interpretación de nuestras intenciones, contra los muros de la ignorancia y de los resabios y actitudes dinosáuricas, contra los muros de los guetos y de los corralitos grupales, de los aferrados a sus intereses y sus estrecheces, a sus envidias y tonterías. Y muy importante: contra el muro mayúsculo de las limitaciones de la estrecha conectividad y el poco acceso a Internet, ya suficiente para empujar a cualquiera a la abulia.

Bien. Adentrémonos en materia. ¿Cuál el es perfil de la revista?

Primero aclarar algo: Isliada no es una revista, aunque algunos elementos de su diseño original y su manera de ir ofreciendo los textos literarios a partir de “actualizaciones” pudieran sugerirlo. Fíjense que las secciones de Isliada se titulan simplemente “Ciencia Ficción” o “Literatura policial” y no “Solaris” o “Cosecha Roja”, digamos, al estilo de las revistas. Además, la página web persigue otras intenciones más allá de la publicación de textos, expresadas en espacios como el Catálogo de Autores, la Librería Virtual, la Colección 21CUC-SXXI (libros que compilan Cuentos Cubanos del Siglo XXI publicados en la web), la presencia de un Blog agregado, junto a otros que surgirán ya próximamente, como una Editorial y un Canal Audiovisual. De modo que Isliada debe pensarse mejor como un “portal”, con un sistema de servicios y valores agregados que giran todos alrededor de una base de datos o banco de textos y con la “Literatura Cubana Contemporánea” como concepto básico.

¿Qué autores incluye y cuáles no?

La idea de “lo contemporáneo” define el criterio de selección. Y justo por el hecho de que definir “lo contemporáneo” es tan difícil, hay también bastante subjetividad y flexibilidad en la manera en que lo manejamos. Pero, en principio, privilegiamos a los autores vivos, nacidos desde la década del cincuenta hacia acá, y hacemos énfasis en las generaciones más recientes (la “de los noventa” y la de los emergidos en el nuevo milenio), que son las más necesitadas de un empujón promocional. Por tanto, evitamos volver mucho la mirada hacia lo canónico, los autores ya sólidamente establecidos desde el discurso académico, el interés institucional o los premios definitivos; aunque hacemos excepciones cuando se trata de los autores de un “canon alternativo” o de aquellos que ahora mismo puedan estar jugando un rol importante como “influencias” sobre lo que hoy se escribe.

El portal, de literatura cubana contemporánea no puede ser visto siquiera por los cubanos con acceso a intranet, pues ha sido hospedado en un servidor extranjero. ¿Los limita esto?

¿Cuántos en Cuba, ahora mismo, podrían ver Isliada si estuviera colocada en intranet? ¿Llegarán a un millón? En cambio, hay 6.000 millones de personas en el mundo que son potenciales usuarios de Internet. Y si yo voy a desplegar mis esfuerzos y mis escasos recursos en un proyecto como este, la lógica más elemental indica que es preferible volcarlos hacia esos 6.000 millones. Pura cuestión de “economía del trabajo”, o simple estadística, ¿no les parece?

Además, qué puede ser más importante para cualquier escritor, ¿leerse a sí mismo en Internet o que lo lea su vecino del barrio, en vez de (potencialmente) 6.000 millones de personas? Y si el propósito del sitio web es promocional, ¿acaso un escritor necesita de él para hacerse notar dentro del terreno propio y las pocas editoriales del patio, o es preferible que su obra esté al alcance (potencialmente) de todas las editoriales del mundo y todos los interesados en literatura cubana? Me parece que una contesta de sentido común sirve ya para dar respuesta a la interrogante.

Isliada no pertenece a ninguna institución. En la Cuba de hoy, ¿resulta viable la búsqueda de caminos, de discursos alternativos –blogs, páginas, revistas digitales- que se alejen de las editoriales estatales para promover una obra literaria o a determinados autores?

Yo no entiendo el sentido de “viable” de la pregunta, pero sí puedo decir que resulta necesario. Porque todos esos caminos y discursos alternativos pueden estar generando nuevas formas e iniciativas, que ocupen los huecos negros, los autores o corrientes sin cubrir, las debilidades promocionales y de estrategia en esas editoriales estatales. Y la intención no sería “competir” o “desplazar” a esas editoriales, sino complementarse con ellas, ser precisamente una “alternativa”. En definitiva, nadie o ninguna institución puede creerse legítimo y absoluto dueño de la literatura cubana. La literatura cubana pertenece a todos los que la escriben y a todos los que quieren promoverla y hacer algo con ella, para que se haga visible y se resalten sus valores.

Si pensamos el ambiente literario cubano como un “ecosistema”, me parece claro que una amplia “biodiversidad” sería más favorable para su desarrollo que la estrecha y endogámica promiscuidad entre unas pocas instituciones.

Los colaboradores no cobran. Los gestores no cobran. ¿En qué se sostiene Isliada?

¡Del aire! De eso y de la mejor voluntad, de las ganas (otra vez), de motivaciones, esperanzas y expectativas. Así, dicho sea de paso, es como se han sostenido todas las pequeñas cosas que luego han llegado a ser importantes y grandes. No estoy profetizando que Isliada llegará a ser el non plus ultra, pero aún si esto no ocurriera, ya ha marcado un camino, ha asentado un paradigma y otros vendrán detrás, y al lado, y nos acompañarán en este propósito. ¡Ojalá sea así!

¿Se ha pensado Isliada como un proyecto que en el futuro pueda autofinanciarse, generar dinero, publicaciones, beneficios materiales? ¿A partir de qué estrategias pretenden llevarlo a cabo?

Si digo lo contrario entonces cabría pensar que somos simplemente unos alucinados, unos pobres locos sin asidero a la tierra. ¿Quién puede obviar el factor económico? Tenemos en mente, por supuesto, esta posibilidad de llegar a ser un proyecto “viable” (aquí sí me cabe la palabra) en términos económicos.

En cuanto a cómo llegar ahí, pues puede darse por varias vías a la misma vez, ya sea consiguiendo sponsors y financiamiento para captar la logística necesaria que permita el desarrollo del proyecto, o con algunas extensiones dentro de la web de Isliada que queremos echar a andar en un futuro cercano, como una editorial digital (de la cual sacaríamos algún dinerito no sólo los que hacemos Isliada sino también los escritores que publiquen con nosotros); o con la Librería-Centro Cultural, un sitio físico que aspiramos tener, para asentar el proyecto y desde ahí promover y vender libros (de uso, en formatos digitales) y también ofrecerlo como espacio para presentaciones de libros, tertulias y talleres literarios, acciones de promoción de la lectura volcadas hacia la comunidad.

¿Existe algún vínculo con otros proyectos literarios cubanos o latinoamericanos, o Isliada es simplemente una gota en el desierto?

Un escritor cubano radicado en México nos describió recientemente como “una playa en el desierto”, pero en realidad Isliada sola no es tal. Ya han surgido otros sitios web que nos acompañan y a los que disfrutamos verlos en compañía: Claustrofobias, Vercuba, boletines como Viento y Marea, algunos blogs y medios alternativos que han aparecido, y lo que están haciendo los muchachos de la ciencia ficción a través de revistas como Korad, Qubit, Estronia… Recientemente celebramos en la sala Villena de la Uneac (Unión de Escritorires y Artistas de Cuba), con el apoyo de esa institución a través de la persona de Senel Paz, y también de la AHS (Asociación Hermanos saíz), un Taller de Proyectos de Autor y Promoción de Literatura en Internet, en el que nos reunimos y compartimos experiencias, y nos dimos ánimo mutuamente. Un encuentro casi íntimo, discreto, que no recibió demasiada cobertura mediática, pero que los participantes disfrutamos muchísimo y nos resultó muy valioso desde el ángulo cognoscitivo.

En cuanto a las relaciones extrafronteras, Isliada está enlazada al contexto de medios similares de todo el mundo y por esas vías nos llegan usuarios y colaboraciones. Hay en este momento, incluso, muchos escritores cubanos que viven fuera de la isla interesados en publicar con nosotros. También hemos empezado a funcionar como referentes acerca de la literatura cubana contemporánea y nos han contactado académicos de Bélgica y Francia o una editorial alternativa de España (Verbum), y nos visitan escritores de paso por el país, como el cubano José Manuel Prieto (radicado en Nueva York) o el mexicano Juan Pablo Villalobos.

Todo lo cual es, justamente, lo que queríamos cuando iniciamos el proyecto. Sin esos resultados, Isliada no valdría un kilo… simbólicamente hablando, porque el kilo todavía no lo tenemos.

La literatura en Internet, ¿es o será esencialmente distinta a la literatura impresa?

La inscripción en piedra y luego el papiro y pergamino permitieron el tránsito de la transmisión literaria oral a la impresa. El surgimiento de la imprenta sustituyó a los copistas medievales y democratizó la lectura, dio lugar a los periódicos y a la literatura seriada (por entregas), dando un empujón al despegue de un género como la novela y a la escritura de los grandes tratados filosóficos y la literatura de pensamiento. Pero fíjense que estamos hablando de cambio de soportes porque, en esencia, la gente sigue contándose cuentos y reflexionando sobre la realidad.

¿Traerá Internet, y sobre todo los nuevos soportes del libro digital: Kindles, Tablets, celulares, un cambio en la “forma” y los contenidos literarios? No lo sé. Pero si así fuera, no estaría ocurriendo nada que no fuera simplemente lo que puede esperarse del lógico cambio civilizatorio de lo humano. Hoy, por ejemplo, el ser humano está llegando (o llegó ya) a un cambio cognoscitivo radical: ya no pensamos con palabras, sino con imágenes. Ha pasado la era de la literatura del lenguaje, simplemente porque hoy los escritores somos más bien “traductores” de un proceso que ocurre en nuestra conciencia, donde “convertimos” o “traducimos” las imágenes en palabras. De ahí las nuevas formas de la narrativa, su carácter “cinematográfico”, eso quizás explique también el ocaso de la poesía. Pero aunque estemos viviendo en el Reino del Audiovisual, no ha desaparecido (ni desaparecerá, por el momento al menos) la palabra como “valor de cambio” de la transmisión de información y la comunicación de vivencias y experiencias; por tanto, no hay motivo para creer en “el fin de la literatura”.

De modo que yo no soy de los que ve que, en sí, sean malos estos cambios. Creo que la actitud de negar los nuevos soportes del libro es retrógrada o reaccionaria. Esa es una actitud nostálgica; la melancolía por los tiempos del buen salvaje, que aparece, fundamentalmente, en aquellas generaciones que nacieron en la Era Gutenberg y no han podido, o no han querido (muchas veces por esa resistencia al cambio, por prejuicios o por ignorancia) “evolucionar”. Porque las generaciones de los nativos digitales tienen una actitud muy diferente, y lo que tenemos es que ser listos y ofrecerles la posibilidad de recibir sobre esos nuevos soportes el bagaje cultural que necesitan para ser mejores personas y seres humanos más libres y más cultos.

Ahora, lo que sí me parece es que hoy se lee más, pero se piensa menos; la lectura se ha venido ajustando a la velocidad de los tiempos y ha perdido en profundidad. Sin embargo, a la vez, la mente humana está cambiando y es hoy, justo como un recurso de adaptación a las nuevas circunstancias, mucho más ágil, más preparada para “captar” en menor tiempo. Es una suerte de “sincronización” la que se está produciendo entre la velocidad de recambio tecnológico y la velocidad de procesamiento mental del ser humano.

Sinceramente, esto a mí me parece muy positivo, y serán las instituciones y organizaciones encargadas de la educación y la cultura las que tendrán que refundarse y adoptar los nuevos paradigmas que les permitan sacar el jugo a estos cambios.

Entonces, ¿qué espacios busca conquistar Isliada?

El mundo entero, ¿a qué otra cosa cabe aspirar?

Añadir comentario

Normas para comentar
  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.