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Miércoles, 22 de Octubre de 2014
Yo blogueo
Charly Morales: aventuras de un bloguero cubano
Charly Morales es periodista de Prensa Latina, corresponsal y reportero en varias latitudes Charly Morales es periodista de Prensa Latina, corresponsal y reportero en varias latitudes Tomado del blog Botellas al mar
Entrevista exclusiva a Charly Morales, autor de los blogs Fufú con Empellas, Leyendo periódico viejo y Callejero Naranja.

Todos los lectores de Charly Morales coinciden en un punto: su sentido del humor es fantástico. Todos los que han leído a Charly Morales y que, además, lo conocen personalmente, coinciden al menos en otro punto: hay una perfecta sincronía entre su carácter y sus crónicas.

El hombre es un jodedor. No debe haber entre los periodistas cubanos actuales un heredero tan directo del tono y las chanzas y la muy cubana --pero para nada provinciana-- ironía de Pablo de la Torriente Brau.

Periodista de Prensa Latina, corresponsal y reportero en varias latitudes, fanático de Víctor Mesa y melómano empedernido, Charly Morales trabaja en una cuerda que, de tan personal, admite una sola definición: riesgo.

Tienes tres blogs: Fufú con Empellas, Leyendo periódico viejo y Callejero Naranja. ¿Por qué?

Porque cada uno tiene su identidad: Fufú se nutre de reflexiones, Callejero de impresiones y Leyendo fue mi propia revista, que duró mientras tuve ancho de banda en Vietnam. Cuando regresé al “estrecho de banda” cubano, tuve que “cerrar” Leyendo… y a los otros tuve que cambiarles la plantilla, porque hasta acceder al escritorio de administración era difícil. Con el Fufú trato de entenderme y entender mi realidad. Hago catarsis. Juego a hacer mi periodismo. No creo en el periodismo uniforme, porque no creo en la objetividad: creo en la falta de prejuicios y en quienes dicen lo que piensan, sin creerse dueños de la Verdad. A su vez, el Callejero responde a las ganas de compartir mi visión de los lugares donde he estado, de contar lo que no contará Wikipedia. Si yo tuviera cierta disciplina, podría actualizar este blog a diario tan solo con anécdotas y recuerdos de lugares y gentes. Pero soy vago…

Fufú con empellas es tu blog más viejo, el más leído, el que más actualizas. Primero estuvo hospedado en blogcip.cu. Ahora en worpdress.com. ¿A qué se debe el cambio de plataforma?

En primer lugar, a las prestaciones tecnológicas de Wordpress, donde podía colgar videos, cambiar la imagen del blog, emplear otras plantillas. Tampoco puedo negar que tenía interés en tocar temas con opiniones muy personales y, como sea, Blogcip es una plataforma oficial y, aunque nunca nadie me censuró una palabra, tampoco quería que lo hicieran. Pero me “mudé” tranquilo porque en su momento me entregué a Blogcip con sinceridad y ganas. Por aquellos tiempos yo era colaborador activo de la revista Cubahora, tenía un gran vínculo con el Centro de Información para la Prensa y el proyecto me enamoró: ahí se publicaron cosas muy buenas, muy valientes, esas que harían más creíble y respetado no solo al periodismo cubano, sino al sistema mismo. Pero ya se sabe, escobita nueva barre bien… Todavía se actualizan los blogs “copy-pasteando” del medio y le falta autenticidad a una voz que se supone sea sincera, íntima, personalísima. Hay quien se cree que repitiendo consignas se hace Patria y suelta unos nombres rimbombantes, proyectando una imagen que, si acaso alguien se la creyera, dejaría al bloguero en el lastimero estado del autómata.

Eres, para muchos, uno de los mejores cronistas deportivos del país. En Fufú se leen verdaderas joyas. ¿Qué es imprescindible en un cronista? ¿Qué es imprescindible en un cronista deportivo?

La crónica lleva sinceridad. Ser auténtico. Cagarse en las poses, la ridícula pseudo-lírica, la frase hueca. Lo principal de una crónica es tener algo que decir y decirlo. El resto es paja. Dicen que Hemingway botó una máquina de escribir, furioso porque quería verbos, no adjetivos. En Cuba tenemos cronistas consagrados, venerados casi, pero que escriben de más: es su discurso, pero a mí el regodeo me sobra. Mi prosa puede resultarle chocante a muchos, vulgar incluso, pero para gustos los colores. Creo que la crónica es un género libre, personal e intransferible, como el carnet. No hay recetas. Cada cual tiene, o debería tener, su voz. Trato de ser gráfico y coloquial, porque quiero que me entiendan. Todos critican el lenguaje de las agencias de noticias por supuestamente impersonal, pero a mí Prensa Latina me depuró el estilo, me enseñó a discriminar y creo que me hizo un mejor cronista. Respecto a la crónica deportiva, se “florea” demasiado para un país con poco espacio. Sobra estadística y falta criterio. Hay mucho texto cursi que pretende ser sensible. Y también hay intereses, vacas sagradas, temas tabú y puestos que cuidar, que matan la imprescindible libertad de la crónica. Pero también existe una tradición de cronistas talentosos e iconoclastas, desde el olvidado Eladio Secades antaño al excepcional Michel Contreras ahora, que desde sitios tan oficialistas como Juventud Rebelde o Cubadebate siempre se atrevieron a “contarnos” la pelota de cada día. Por desgracia, la regla en nuestros espacios deportivos es el bloque denso.

Tienes una frase: “Al César lo que es del César, y al Charly lo que es del Charly”. ¿Cómo se traduce tu máxima para un periodista cubano de hoy? De acuerdo, no seamos pretenciosos. ¿Cómo se traduce tu máxima en ti?

Esa frase es pura dialéctica: cada medio tiene su política editorial y no puedo pretender imponerle la mía. Amén de mi trabajo, colaboro con las 11 mil vírgenes y a cada medio le doy lo que me pide. Puedo negociar, proponer, defender un discurso que crea pertinente, pero si me lo rechazan, hey, son sus reglas, yo las conocía y las acepté. O busco otra pincha o publico en un lugar donde yo dicte la pauta, por ejemplo, un blog. Pero un blog no paga el alquiler, y aunque mi salario como periodista tampoco, al menos es un trabajo que me gusta. Es más, estoy orgulloso de ser un periodista en Cuba, porque la cerveza fría se la bebe cualquiera…

Hay en tu lenguaje, en tu tono, en el sentido del humor de tus posts, una marcada cubanía, lejana al chovinismo y al costumbrismo chato. ¿Qué define ese logro, tan raro actualmente? ¿Tus orígenes? ¿Tu formación? ¿Una mezcla de ambas? ¿Tus viajes a otros países, o sea, conocer Cuba desde la distancia?

Respuesta 1: Sí a todo.

Respuesta 2: Bueno, soy cubano. Pretender ser otro sería engañarme, lo cual es contraproducente. Fui un bitongo de Santa Clara que encaró dos escuelas al campo, nueve años becado, uno en el Ejército y luego una vida de nómada en La Habana. He conocido a mucha gente de diferentes estratos y filosofías, y de todos aprendí algo. Intento ser consecuente conmigo. Y sí, viajar ayuda a valorar lo que eres, cuando comprendes que por mucho que te adecues a un lugar y sus costumbres nunca dejarás de ser un extranjero, un extraño. Pero, aunque defiendo nuestro “dialecto” cubano, me cuido del cubaneo, del asere per se. Y el humor, además de ser parte de mi personalidad, es una estrategia para lanzar ramalazos. No soy un lector de Martí, lo admito, pero aquello del látigo con cascabel es una verdad como un templo.

El desenfado de tu estilo podría pasar como irresponsable, pero cualquiera sabe que no es así. Detrás de cada estilo hay una intención, horas de mesa. Resume, si es posible, tu acto creativo, tu proceso de escritura.

Soy un maniático. Escribo y borro en busca de la expresión precisa, la que menos artificial suene. Intento escribir como hablo, aunque cualquiera sabe que soy un pésimo y disparatado orador. Me surgen muchas ideas, de las cuales aprovecho unas pocas, porque las que no anoto se me olvidan, y las demás son víctimas de mi vagancia, o de otras obligaciones. Al final yo no soy solo un bloguero: tengo una vida, novia, familia, vagancia y un hedonismo del carajo, que me impide hacer lo que no me pide el cuerpo. Y el muy infame casi nunca me pide sentarme a pensar y escribir. Pero, cuando lo hago, me encierro y no paro hasta el punto final. Luego leo en voz alta para atajar cualquier pifia. Lo dejo descansar un rato y luego repaso a ver qué sobra, y solo cuando quede convencido de que mejor no voy a escribirlo, entonces lo publico. Escucho sugerencias, pero confieso que soy vanidoso: no me gusta que me critiquen o me censuren. Y confieso otra cosa: cuando escribo un post que gusta, tengo el trauma de que el siguiente no estará a la altura. Dice mi novia que tengo que ir al psiquiatra…

¿Qué referentes directos hay en tu periodismo?

De fiñe leía a Núñez Rodríguez y a García Márquez en Juventud Rebelde, me gusta ese estilo anecdótico. Siempre quise ser periodista de deportes, porque me gustaba, no por alguna influencia. De hecho, no tuve ídolos, por llamarlo de alguna manera, hasta que en la universidad leí a Manuel González Bello, Pepe Alejandro, Michel Contreras y a mi profesor Juan Orlando Pérez: me enseñaron que informar no era tirar ladrillos de datos. Leí a De Larra, los nuevoperiodistas, Vázquez Montalbán, Kapuscinsky, la Fallaci y Carpentier. Redescubrí a Pablo de la Torriente, no el internacionalista, sino el formidable reportero, que protagonizaba la historia y la contaba. Los periodistas siempre tienen que volver a los clásicos, sin olvidar que no son el único paradigma. Yo leo mucho a los más jóvenes pues tienen talento y ganas de ser diferentes, y el desenfado de quien aún está libre de los vicios del diario, de los desengaños y disgustos… Los consagrados, o están muertos o yo les importo un comino: yo compito con los que vienen detrás. Una competencia sana, enriquecedora, sin trampas ni zancadillas. En Cuba los medios deberían competir entre sí. Ganaría mucho el periodismo.

¿A qué blogueros cubanos te sientes cercanos?. O sea, ¿hay una blogosfera cercana a ti? ¿Hay una blogosfera que pueda cambiar algo?

Sigo los blogs de Fernando Ravsberg y Eduardo del Llano, verdaderos termómetros de Cuba, cada cual en su discurso. Me gustan los blogs de los estudiantes de periodismo, no esos donde publican trabajos de clase, sino los blogs donde se abren, retan, cuestionan y polemizan. Yo entré a la blogosfera por mi hermano Boris Caro, tipo talentoso y emprendedor, que hizo mil blogs, a cual mejor. Fui fiel a la extinta (ya reaparecida) Polémica digital, las Micro-crónicas, las Botellas al Mar, la Cuba profunda, etc. Ya no navego tanto, pero durante años sí tuve una blogosfera muy cercana, nos promocionábamos, leíamos y criticábamos mutuamente. El único problema es que te absorbe: se pierde mucho tiempo. Ahora bien, no creo que la blogosfera cambie nada, aunque la gente tiende a rechazar el discurso oficial y a legitimar las voces supuestamente independientes. Pero el blog, cuando más, sirve para desahogarse…

¿Cuál de tus blogs prefieres?

El Fufú, por ser el primero que asumí en serio. Es el más famoso y el que más leen. Me gustaría que el Callejero fuera más leído, pero la visualidad depende de la actualización, y yo demoro en actualizar.

¿Y cuál de tus posts?

No tengo un post predilecto. Me gustan todos, porque los que no me gustan, no los publico…

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1 comentario

  • Enlace comentario Jueves, 31 de Enero de 2013 16:12 Publicado por Héctor Miranda

    Charly es un grande. Solo en un país como el nuestro los medios "importantes" se privan te tenerlo en sus páginas. Lo mismo que pasa con Michel Contreras, a quien solo vemos en Cubadebate, donde nadie lo lee, o casi nadie, que es casi igual.
    Si Charly escribiera para Granma, o si Granma le pagara bien por escribir, ganaría en lectores el periódico y cambiaría la concepción que todos tenemos, porque Charly, a su manera, dice verdades. Y las dice bien dichas, con esa belleza que pretendía Martí que llevara la verdad para llegar más lejos.
    En fin...ya es grande, pero lo será más. Entre el y Michel Contreras está el mejor periodista de Cuba, para mi -aclaro. Y si alguien no está de acuerdo...no me importa. Es mi criterio.

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