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Miércoles, 17 de Diciembre de 2014
Tips para la web
Apuntes para una historia: Internet en Cuba (II)
Con una longitud de 1630 kilómetros y un costo de 70 millones de dólares, el 9 de febrero tocó tierra cubana el cable ALBA-1 Con una longitud de 1630 kilómetros y un costo de 70 millones de dólares, el 9 de febrero tocó tierra cubana el cable ALBA-1 Archivo IPS Cuba
Segunda parte sobre la historia de Internet en Cuba.

Según el Anuario Estadístico de Cuba, publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en 2011 se reportaron 2.610.000 usuarios que accedieron a servicios de Internet o Intranet en la isla, con disponibilidad de correo electrónico, lo que representa 23,2 por ciento de la población cubana.

Las cifras obedecen a una política de uso social que privilegia el acceso a Internet desde instituciones académicas, médicas, de investigación, algunas empresas estatales y las entidades extranjeras. Desde estos puestos laborales se conecta la mayoría de los internautas cubanos. Sólo una pequeña parte de la población puede acceder a la red desde casa, entre ellos académicos, funcionarios públicos y algunos científicos, además de los empresarios extranjeros residentes en el país.

En varias ocasiones el gobierno ha explicado que el reducido ancho de banda y el alto costo que significa disponer solo de una conexión satelital son la principal razón por la cual ciudadanos cubanos no pueden contratar servicios de Internet en sus hogares. Según las autoridades, detrás las restricciones para la prestación del servicio directo a los particulares no hay un trasfondo político, sino técnico; y este servicio solo se brindará cuando se tengan los recursos financieros y técnicos suficientes para garantizar una oferta sostenible.

Al parecer se dieron algunos pasos en ese sentido, pues un artículo de Fernando Ravsberg –corresponsal de prensa de BBC Mundo–, publicado en el diario digital argentino La Nación, asegura que existe una resolución firmada por el ex-ministro de Informáticas y Comunicaciones, Ramiro Valdés, en la que se aprueba legalmente el uso de Internet para todos los ciudadanos cubanos. La disposición resuelve “autorizar a la Empresa de Correos de Cuba como Proveedor de Servicios de Acceso a Internet al Público, los cuales deberá prestar a personas naturales en el territorio nacional a través de sus áreas de Internet”.

Sin embargo, muchas personas continúan acudiendo a un mercado negro de cuentas de acceso a Internet en el que unos pueden “comprar” horas asignadas a otros que las reciben de su sitio de trabajo o a través de un extranjero residente en la isla. Aunque se trata de una actividad ilícita, sus tarifas son mucho más bajas que las determinadas en la citada medida.

Por ello, entre cuentas autorizadas y clandestinas, nadie puede saber a ciencia cierta cuántas personas tienen acceso a la red de redes desde la isla.

El cable submarino Cuba-Venezuela

El 24 de enero de 2007 se firmó en Caracas un acuerdo para la creación de la empresa mixta encargada del proyecto de poner en funcionamiento un cable submarino de fibra óptica que conectase a ambas naciones, con posibilidades de extenderse a otros países del área.

Con una longitud de 1630 kilómetros y un costo de 70 millones de dólares, el 9 de febrero tocó tierra cubana el cable ALBA-1, que multiplicaría por 3000 la velocidad de transmisión de datos existente en la isla. Estaba previsto que en julio de ese mismo año el sistema iniciara sus operaciones, ampliando los servicios de la lenta conexión satelital utilizada desde 1996.

A la ceremonia del arribo siguió el silencio: no hubo más noticias hasta mayo de 2012, cuando el ministro venezolano del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación, Jorge Arreaza, declaró que el cable se encontraba “absolutamente operativo” y que dependía del gobierno cubano “para qué lo utiliza”. A inicios de 2013, casi dos años después de la llegada del cable submarino, aún no se percibían mejoras en la conectividad, lo que sugería que la isla continuaba empleando el acceso por satélite. ¿Qué había sucedido con el cable?

Los medios estatales no ofrecieron información al respecto hasta el 24 de enero de 2013, cuando el diario Granma publicó un pequeño comunicado de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), en el que explica que el cable de fibra óptica “está operativo desde el mes de agosto del 2012, inicialmente cursando tráfico de voz correspondiente a telefonía internacional” y que las pruebas de calidad de tráfico de Internet estaban realizándose desde el 10 de enero.

Para los más optimistas, la llegada del cable representaba una excelente oportunidad para la democratización del acceso a la red, el inminente fin de la desconexión, su abaratamiento y puesta al alcance de la mayoría de los ciudadanos. Los más escépticos mantienen la desconfianza, augurando un desenlace no tan feliz.

ETECSA advirtió en el periódico Granma que “la puesta en operación del cable submarino no significará que automáticamente se multipliquen las posibilidades de acceso”, sin precisar cuánto tiempo tomará la etapa experimental. Por el momento, no se perciben cambios en las velocidades de conectividad para usuarios de centros laborales, docentes y cibercafés.

Muchos están entusiasmados con las nuevas noticias: Internet para los cubanos quizás esté más cerca de lo que parece, en una historia que continúa escribiéndose a diario.

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