IPS Inter Press Service en Cuba

Jueves, 24 de Abril de 2014
Entre dos siglos
Con valor patrimonial
  • Lucía López Coll
Con valor patrimonial Archivo IPS Cuba
A propósito del Congreso Art Decó 2013.

Quizá una de las características que más definen a La Habana desde el punto de vista arquitectónico es la variedad de estilos que desde los lejanos días de su fundación han ido conformado su fisonomía. Así lo vio nuestro novelista mayor (y arquitecto frustrado) Alejo Carpentier, quien a su regreso de una larga estancia de once años en Europa, se maravillaba de la “multiplicidad” recién “descubierta” en la urbe trasatlántica. Y esto ocurría apenas en 1939, cuando aún no existía una buena parte de las construcciones que hoy se levantan (o se derrumban) en la ciudad actual.

    Debido a esa característica convivencia de tendencias y estilos presentes en La Habana y otras ciudades del país, y a las múltiples dificultades que entraña la protección de ese legado, no resulta extraño que desde hace varios años exista un capítulo cubano de la organización internacional DOCOMOMO (por sus siglas en inglés, Documentation and Conservation of Modern Movement), empeñado en preservar los valores patrimoniales del Movimiento Moderno en la isla, ni que en el año 2010 se creara el grupo HabanaDeco, adjunto al Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC), con el objetivo principal de proteger y conservar las edificaciones representativas del estilo conocido mundialmente como Art Decó, cuya influencia también se hizo visible durante las primeras décadas del pasado siglo en la arquitectura y diversas manifestaciones del arte y la cultura cubana.
    Gracias a un esfuerzo conjunto de instituciones nacionales e internacionales, como el ya mencionado grupo HabanaDeco y el Consejo Internacional de Sociedades Art Decó (ICADS), que cada dos años convoca a una cita mundial, se celebró en La Habana el Congreso Internacional Art Decó 2013, en su duodécima edición, del 14 al 21 de marzo pasado.
Como suele ocurrir en este tipo de eventos, se realizaron conferencias magistrales, se inauguraron muestras y se impartieron talleres, cuyo objetivo central fue la caracterización, identificación y conservación en Cuba de esa tendencia que tuvo su origen en Europa y se irradió al resto del mundo convertida ya en sinónimo de modernidad, especialmente cuando bajo su inspiración se construyeron inmuebles como el conocido Edificio Chrysler (1930, Nueva York), que fue en su momento el más alto del mundo.
Resulta interesante que también en Cuba dos de los edificios de mayor altura construidos en las primeras décadas del siglo XX abrazaron los cánones del Art Déco: el célebre Bacardí (1930), que albergó las oficinas de la famosa marca de rones cubanos, y el “López Serrano” (1932), de doce y catorce plantas respectivamente. El primero se considera el más brillante ejemplo de ese estilo en la isla, mientras el segundo es calificado por algunos como el primer “rascacielos” cubano, aunque antes ostentaron ese honor la Lonja del Comercio (1909), y el Hotel “Presidente” (1928) con una altura de “vértigo” de seis y diez pisos respectivamente.
El patrimonio cubano relacionado con el Art Decó en el terreno arquitectónico no se limita a los edificios más conocidos y emblemáticos como los ya mencionados, pues a esa lista se suman otras muestras apreciables como el teatro “América”, la librería “La Moderna Poesía”, o el inmueble que ahora sirve de sede a la Casa de las Américas, construido tardíamente en la década de 1950. Incluso en zonas más alejadas del centro y diseminados por toda la ciudad también se encuentran diversas edificaciones marcadas por el Art Decó, que quizá por su modestia o grado de deterioro pasan inadvertidos para el transeúnte común.
Una parte apreciable de estos inmuebles tiene la buena suerte de conservar aún sus características originales y mantener un buen estado constructivo. Otra, sin embargo, no ha sido tan afortunada pues ha sufrido modificaciones, requiere de una reparación capital, o se ha perdido definitivamente, como ha sido el lamentable caso del Hospital Infantil Pedro Borrás Astorga (1933), más emblemático aún en tanto fue la primera instalación hospitalaria construida con esa función en La Habana.
No sólo el paso del tiempo es culpable del deterioro que han sufrido algunas construcciones deudoras del Art Decó. Las causas se encuentran sobre todo en la falta del mantenimiento requerido para una obra de varias décadas -especialmente si está sometida a las inclemencias del clima tropical-, en el mal uso de sus instalaciones, el maltrato, el desinterés o el desconocimiento de las entidades que deberían ser responsables de preservarlos. Asimismo han influido los problemas de vivienda que propicia intervenciones desafortunadas, modificaciones arbitrarias, o la imposibilidad de sus ocupantes de afrontar una costosa reparación.
Para el arquitecto cubano y Doctor Honoris Causa Mario Coyula, una de las personalidades que participaron en el Congreso Internacional Art Déco 2013, el evento no solo permitió el encuentro entre especialistas y propició una reflexión más amplia sobre la influencia de ese estilo en Cuba, sino que focalizó la atención sobre el tema y permitió divulgar información necesaria para promover y apoyar la conservación de ese patrimonio constructivo que, debido quizá a su relativa modernidad y cercanía en el tiempo, hasta hoy no ha sido valorado en su justa medida.
Un mayor conocimiento sobre ese aspecto de nuestra herencia cultural, no sólo debe incentivar el cuidado y la consideración de los ciudadanos, sino que puede (y debe) sensibilizar a los organismos estatales con poder de decisión sobre el estado actual y el futuro de esas construcciones.
¿Por qué un evento como el Congreso Internacional Art Decó 2013 sólo llama la atención sobre una parte de lo construido, cuando el déficit de viviendas es uno de los problemas sociales más acuciantes en todo el país y son incontables los inmuebles destinados a esta u otras funciones que requieren de algún tipo de reparación?
En circunstancias ideales no tendría sentido formular esta disyuntiva pero lamentablemente no es posible resolver de una sola vez tantos problemas acumulados y se impone la lucha por preservar lo más valioso. (¿Acaso ante un desastre los primeros en recibir auxilio no son las mujeres y a los niños?) De ahí la convocatoria a preservar tanto las centenarias construcciones de La Habana Vieja, como esos inmuebles de reconocido valor patrimonial, inspirados por el Movimiento Moderno o el Art Decó, dos estilos cuyos aires renovadores contribuyeron a dibujar esa multiplicidad que hoy define y enriquece el perfil de la ciudad. (2013)

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1 comentario

  • Enlace comentario Jueves, 30 de Mayo de 2013 13:51 Publicado por albert

    El grado de deterioro del edificio Lopez Serrano es preocupante. Elevadores rotos, destruccion de los jardines, suciedad, alteracion de las fachadas (ventanas), grietas estructurales.
    Una pena.

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