IPS Inter Press Service en Cuba

Martes, 16 de Septiembre de 2014
Miradas cubanas
Hablemos de las malas costumbres.

Mi esposa casi está impedida de trasladarse por La Habana: sufre de tinitus, una afección auditiva que se exacerba con el ruido y le provoca cefalea, aturdimiento, estrés, fatiga mental. Como ruido es lo que sobra en guaguas y almendrones, apenas puede salir del barrio.

Con el ruido en el transporte urbano –y en casi todas partes– sucede como con muchas de las indisciplinas sociales, pero a diferencia de otras, no hay consenso para detener la agresión sonora, no importa que haya decretos que dictaminen al respecto y estén identificados los organismos responsabilizados en aplicarlos. En la concreta el ruido sigue, o más bien aumenta y no pasa nada. O sí: nuestra salud física y mental se sigue deteriorando.

    Acaso este sea el tema más tratado en las secciones de correspondencia de los diarios cubanos en los últimos veinte años; si las quejas contra el ruido en disímiles espacios urbanos (y no solo en la capital) se contabilizaran, la estadística sería sorprendente. Luego, ¿por qué su persistencia?

    En las últimas décadas no han sido pocas las investigaciones que muestran los riesgos y consecuencias para la salud que entraña el ruido, pero la población, en general, parece no estar consciente de ese peligro y la situación continúa, o mejor, se agrava. Parece ser que el daño que ocasiona el ruido, aunque avalado por la ciencia, es ignorado a nivel popular donde no es un tema que goce de atención.

Ciertamente La Habana se ha tornado una ciudad muy ruidosa, en parte como consecuencia del aumento de la población, esa tendencia de expansión hacia los espacios urbanos que se vive a nivel global.

Cada ciudad debe poner orden en sus espacios para no ir hacia un caos en las costumbres; y en la mayor urbe de la isla se impone ese reordenamiento en el estilo de vida, para que nuestra existencia transcurra dentro de un ritmo tolerable, donde cada quien respete normas de convivencia en los espacios públicos y en los privados.

¿Cómo es posible que nada impida que los choferes de los ómnibus urbanos, esos que no respetan las señales de parada, nos agredan con una música infernal, la cual, además, les entorpece escuchar lo que sucede dentro del transporte, por ejemplo si alguien le grita porque cerró la puerta antes de tiempo?

    Esos mismos choferes que se hacen acompañar de varios socios, en animada charla, quienes interrumpen el paso y hasta bloquean la alcancía, artefacto cada vez menos utilizado, porque el dinero se deposita en manos del propio chofer o de entusiastas “recaudadores voluntarios”.

    ¿Y los pasajeros que nos torturan con “música” en sus teléfonos celulares?, ¿y los que bloquean las puertas a la hora de bajar o de subir?, ¿y los que suben a la guagua con vasos de ron?... ¿Nadie está encargado de poner orden allí?

    En una ocasión le dije a una muchacha, con quien compartía el asiento en la guagua, que me molestaba la bulla que salía de su teléfono móvil y esta fue su respuesta: “¿Qué tú quieres papi?, a mí me gusta así”.

El deterioro en las conductas de las personas se refleja en el lenguaje: en la semántica, la fonética, la sintaxis y la morfología de la lengua al hablar. No hay que ser experto en sociolingüística para advertir que los diálogos se cargan de constantes muletillas –como “¿entendiste?”–y carecen de riqueza lexical.

    Entre los aspectos más empobrecidos, a nivel de lenguaje, están las formas de tratamiento. Resulta inquietante notar que no pocas personas, nacidas en el seno de generaciones que conocían a quién se debía tratar de señor, señora; joven, señorita; compañero o compañera, ahora llamen tío, puro, abuelo, incluso a sus coetáneos.

    El uso incorrecto de las formas de tratamiento está extendido por todos los grupos etáreos (aunque se culpe sólo a los jóvenes) y afecta incluso a entornos donde debía guardarse la mayor corrección: las empleadas de los centros comerciales, tantas veces distraídas, pueden sorprendernos con un “¿qué tú quieres papi?” que nos deja sin aliento.

    La lengua hablada en la ciudad está cargada de palabras y frases de los márgenes y las obscenidades se expresan a voz en cuello en los espacios públicos; quienes las profieren hablan a gritos entre sí, con total irrespeto hacia mujeres y niños, una conducta verbal que no existía en la isla y ahora es “normal”, otra palabreja de la época.

    El retroceso en los hábitos y conductas sociales, que va más allá de hablar a gritos, derramar basura donde quiera, ignorar los derechos de los demás, es un asunto muy complejo que requiere de estudios desde la teoría de la complejidad para desentrañarlo y explicarlo en profundidad. Porque resulta insuficiente decir que se han perdido valores: es importante interrogar y conocer cuándo, cómo y por qué para poder actuar con inteligencia.

    Constituye una necesidad la conjunción de los saberes de sociólogos, sicólogos, filósofos, historiadores, etnólogos, antropólogos, lingüistas, pedagogos, juristas, para indagar causas y proponer proyectos en consecuencia.

    Algunos efectos de las malas costumbres pueden ser cortados de la raíz, pero otros, intrincados en el tejido de la sociedad llevan tratamiento, no son quirúrgicos, de ahí la necesidad de un diagnóstico exacto.

    Debe reconocerse que las crisis no comenzaron en los noventa, allí solo se agravaron. Así como los maestros emergentes no deben ser los chivos expiatorios de una vieja cadena de errores en la educación y la epidemia del ruido es más antigua que el reguetón, el ¿género musical? que mejor representa cuánto nos vamos alejando no solamente de Mozart, sino hasta del homo sapiens.

    La noticia es que los cambios (para mal) en las costumbres forman parte de un virus universal. La última película del afamado director iraní Abbas Kiarostami muestra la violencia física y verbal que ejerce un joven, en Tokyo, contra una muchacha y un venerable anciano, a quien le apedrea la vivienda mientras le grita insultos. ¿Qué dirían los samuráis de tal afrenta?

    Justamente samuráis, “médicos chinos” y sanadores se necesitan para cortar cabezas (cuando sea indicado y pertinente) y curar tantas heridas en el cuerpo y el alma de la sociedad cubana. (2013)

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2 comentarios

  • Enlace comentario Lunes, 23 de Septiembre de 2013 10:39 Publicado por Mirtha

    Comparto esa angustia, que me lleva cada día a pensar si LE DIGO O NO al vecino que por favor disminuya el volumen de su equipo de música, al jóven en la esquina que, sin ser el mismo, escucho decir palabras que no puedo repetir, a viva voz y sin rubor alguno ( sin discriminación de sexo) EXPLICARLE que es inaprOpiado y vulgar como se expresa..., al que te propone en la acera CUALQJUIER COSA Y TE DICE TÍA, algo mal humorada, decirl no soy tu tía....soy una señora ...al que TIENE un nuevo negocio en los espacios comunes DEL EDIFICIO DE APARTAMENTOS y te obliga a vivir con ruidos y olores insoportables....Y TODO LO TIENE EN REGLA....y no puedes decirle NADA...Algunos vamos caminos de convertirnos en ostra....o aceptamos la dura realidad que no podemos modificar...si es que resiste nuestro sistema nervioso

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  • Enlace comentario Sábado, 21 de Septiembre de 2013 07:59 Publicado por Felipe

    NO SABE UD, ESTIMADO PADURA, CONQUE DOLOR SE LEEN ESTAS REFLEXIONES SUYAS QUE NOS ACOMPAÑAN EN ESTE VIVIR DE DIA A DIA.
    HE ELABORADO UN SLOGAN QUE DICE: DIME COMO SUENA TU CARRO Y TE DIRE COMO TU PIENSAS, TAL VEZ SE PODRIA EXTENDER A COMO SUENA TU CASA, PORQUE PARA QUE HABLAR DE LOS QUE SE COMPRAN UN EQUIPO DE MUSICA Y NOS REGGETONEAN DESDE LAS PRIMERAS HORAS DE LA MAÑANA HASTA LAS ULTIMAS DE LA NOCHE. Y NO PASA NADA...NADA DE NADA DE NADA.
    OJALA SE LE PUDIERA HACER UN TEST MENTAL A LOS CHOFERES DE LOS ALMENDRONES Y HACER PUBLICO LOS RESULTADOS. SE SABE QUE SON NECESARIOS, UN MAL NECESARIO - DIRIA YO -Y ASI DEJAMOS QUE LA ANARQUIA SE ADUEÑE DE LAS CALLES, PITAN, GRITAN, DAN CAÑONA, SE CAMBIAN DE SENDA...PERO NADA DE NADA DE NADA....Y ES POSIBLE QUE ALGUIEN SE PREGUNTE: ¿CARAMBA A QUE SE DEBE EL AUMENTO EN LOS ACCIDENTES DE TRANSITO ?. NO VOY A MENCIONAR LA CONTAMINACION AMBIENTAL, PORQUE PARA QUE....
    ...Y LA TELEVISION SE DESGAÑITA LLAMANDO A LA CORDURA, (Y LUEGO, DE GUILLETEN, TE METEN UN PROGRAMA DE REGGETON QUE SE OYE EN LAS ISLAS ALEUTINAS), PERO NADIE VE, NI OYE Y MUCHO MENOS HABLA (LOS TRES MONOS SABIOS), Y SI QUIEREN VER Y OIR, QUE VAYAN A LOS SUPERMERCADOS DE 70 Y 3RA, DEL NAUTICO, DE LA COPA, Y EL DE 5TA Y 42, PARA QUE VEAN A UNOS MUCHACHONES LLENOS DE VIDA, HERMOSOS, SABROSONES, METIENDOTE UN REGGETON A TODO LO QUE DA EL VOLUMEN DEL EQUIPO ESTEREOLATONICO, SI UD ES HOMBRE, ATREVASE A SENTARSE A TOMARSE UN REFRESCO EN LAS CAFETERIAS ALEDAÑAS A ESTOS CENTROS.
    PERO ..OH...NADIE OYE NADA, DECENAS DE CIENTOS DE PERSONAS PASAN A DIARIO POR ESTOS CENTROS Y NO, CEGUERA, SORDURA, MUDEZ UNIVERSAL.
    ESTIMADO PADURA....PARA QUE EMBORRONAR CUARTILLAS.
    PERO LE AGRADEZO QUE NOS DE EL GUSTO DE SABER QUE EN CUBA AUN TENEMOS ESCRITORES.
    GRACIAS.
    FELIPE RAFAEL OCHOA CRUZ
    AVE 43 NO 10407 E/104 Y 106
    MARIANAO, CIUDAD HABANA.

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