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Viernes, 28 de Noviembre de 2014
Diario fotográfico
Academia de fotografía a la cubana
  • Dainerys Machado Vento
Escape al cielo, de Ramses, fotógrafo graduado de la escuela Escape al cielo, de Ramses, fotógrafo graduado de la escuela Cortesía de los entrevistados
La Escuela de Fotografía Creativa de La Habana se consolida como una asociación de profesores a favor del aprendizaje y la apreciación artística.

La Habana, 28 de agosto- La Escuela de Fotografía Creativa de La Habana (EFC) reiniciará sus cursos básicos e integrales en septiembre. Su constancia la prestigia como asociación a favor del desarrollo y la apreciación de la foto fija, en un país donde es imposible cursar estudios superiores especializados en la materia.

Tomás Inda es el creador y uno de los directores de la academia, fundada de manera independiente hace dos años. Cuenta que pudo materializar el proyecto gracias a las nuevas formas de gestión económica del sector privado, impulsadas por el gobierno de Cuba desde abril de 2011.

"Somos un grupo de fotógrafos, con licencia como profesores de arte, que nos reunimos en un solo espacio para impartir nuestros conocimientos", declara la joven de 28 años Jenny Etcheverry, jurista de profesión, fotógrafa aficionada y profesora en la EFC de una asignatura asociada al derecho de autor sobre las obras de arte.

Ocho personas, entre hombres y mujeres, rigen el trabajo de la escuela. A estos se suma otra veintena de profesoras y profesores, invitados de manera intermitente para completar desde sus especialidades el mapa de asignaturas.

El curso básico se imparte dos veces por semana durante dos meses, en diferentes horarios. "Es para mostrar el gran universo de la fotografía, un abc para que el estudiante sepa si realmente le interesa profundizar sus conocimientos", explica Rogelio Durán, uno de los fundadores.

Entre 15 y 20 alumnos conforman la matrícula de cada grupo. La cifra permite combinar la teoría y la práctica según las individualidades de cada participante.

"El curso integral es más profundo, está dividido por módulos de contenido que se evalúan de manera independiente", aclara Durán.

Entre las asignaturas que conforman este programa más avanzado sobresalen las de técnica fotográfica, estética, semiótica de la imagen, historia del arte y derecho de autor. Las y los estudiantes pueden convalidar algún módulo o prescindir de él, según sus formaciones docentes e intereses individuales.

Otras variantes de estudio ofrecidas por la EFC son talleres, fotosafaris y conferencias de especialistas. Las conferencias tienen entrada libre y son convocadas casi todos los miércoles. Los precios del resto de las ofertas varían según sus horarios y niveles.

La academia también concibe programas de estudios personalizados. El éxito de varias experiencias con estudiantes extranjeros ha probado la factibilidad de esta opción.

El centro comenzó a funcionar en junio de 2011, en el municipio de Marianao, al oeste de La Habana. Hace meses se trasladó a la céntrica calle 21, entre A y Paseo, en la barriada del Vedado. Esto ha contribuido a incrementar notablemente su matrícula.

Orígenes

En diciembre de 2003, Tomás Inda comenzó a trabajar como profesor de fotografía digital en el estatal Instituto Internacional de Periodismo "José Martí". Allí conoció el sueño del también fotógrafo Félix Arencibia de fundar una escuela de la especialidad.

Inda se identificó de inmediato con el proyecto. Comenzaron a trabajar para llevarlo a la práctica, apoyados por el periodista Guillermo Cabrera Álvarez, director de ese centro de postgrados.

Los fallecimientos prematuros de Arencibia y de Cabrera Álvarez, en 2007, dejaron trunco el empeño.

"Siempre fui muy criticado en el Instituto porque dejaba entrar a mis clases a personas interesadas en el tema, aunque no trabajaran en medios de comunicación tradicionales", asegura Inda.

El deseo, compartido con Arencibia, de expandir el conocimiento de la fotografía, lo llevó hasta La Maqueta de La Habana y a otros espacios de la ciudad, donde era posible impartir talleres accesibles a públicos menos especializados.

En medio de esa labor Inda y su hija Mae, graduada en administración de empresas, concibieron la EFC, que desde su nacimiento ha perfeccionado y ampliado sus servicios. Para ello implicaron a más artistas del lente.

"Fui alumno de Inda en La Maqueta de La Habana", recuerda Rogelio Durán, uno de los primeros convocados para fundar la Escuela.

El ingeniero automático, devenido fotógrafo, asegura que desde el comienzo pretendieron evitar que las clases respondieran solo a sus necesidades profesionales. "Quisimos reunir las principales herramientas que necesita todo estudiante".

"Partimos de nuestras experiencias, pero para arreglar el programa buscamos referencias en las universidades de fotografía mejor catalogadas internacionalmente, como la EFTI en España y Zona 5 en Colombia", dice Rogelio.

"Hemos apelado a especialistas para cubrir las diferentes materias. Respetamos mucho la especialización, por eso tenemos bastantes colaboradores", asegura.

Para Margel Hernández, otro de los jóvenes profesores de la EFC, "es novedoso hablar de una escuela de fotografía en Cuba. Han existido clubes, grupos, pero esta idea es pionera".

Hernández cree que el centro "ya merece un lugar dentro de la historia de la cultura", independientemente de lo que logre en un futuro. "Ha ganado mucho prestigio en el gremio, a pesar de sus cortos dos años de vida", confirma Etcheverry.

Dilemas

Margel Hernández cuenta que la escuela abrió con un curso para profesionales de la imagen, seleccionados con rigor. "Esa modalidad se concibió con una duración de tres años. Pero casi todos sus estudiantes tomaron otros caminos".

"Existe una mayor permanencia en las matrículas de los cursos integrales y básicos. Por eso la primera exigencia para quien comience a estudiar es que tenga interés. También es necesario que posea una cámara", aclara el profesor, licenciado en pedagogía.

"La fotografía es comunicación. Quien no transmite un mensaje con su imagen, no es fotógrafo. Quien tiene que explicar una imagen no está cumpliendo su objetivo. No preparamos poetas, preparamos fotógrafos", jaranea Inda.

Los entrevistados evitan hablar de los requerimientos y costos de los equipos. "La escuela, como bien dice su nombre, es de fotografía creativa. Se enseña a los estudiantes cómo explotar al máximo la herramienta que tengan, independientemente de su modelo", apunta Hernández.

Las y los profesores de la EFC aseguran que alumnas y alumnos con cámaras compactas pueden recibir sus diplomas al terminar sus cursos integrales.

"Hacemos los diplomas con todos los requerimientos. Les incluimos el logotipo de la escuela y la firma de sus responsables. Pero el documento carece de valor legal", aclara Jenny Etcheverry.

La abogada asegura que dicho dilema se mantendrá por algún tiempo, aunque la Escuela continúe consolidando su prestigio en el medio.

"Centros no gubernamentales homologan sus títulos con carreras afines en la enseñanza superior. La Alianza Francesa lo ha hecho con la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. Pero en Cuba no existe la foto fija como carrera universitaria", lamenta la especialista.

Las alternativas más cercanas son los semestres y talleres de fotografía que se imparten en licenciaturas como Periodismo y Diseño. Mientras, es posible graduarse en dirección de fotografía audiovisual en la Facultad de Medios Audiovisuales de la Universidad de las Artes.

"Alguna solución encontraremos para esta validación", asegura Etcheverry. "Por ahora nuestro interés es continuar ganando prestigio, para llegar a cooperativizarnos".

En lo que va de año 124 cooperativas no agropecuarias han sido fundadas en el país. Aunque se han formado principalmente en los sectores privados asociados al transporte y a los servicios, los documentos reguladores no limitan la cooperativización de otras actividades.

"Existen pocos calificadores para el trabajo profesional por cuenta propia. Convertirnos en una cooperativa y dejar de ser una asociación permitiría el reconocimiento de otras figuras legales en nuestro grupo", abunda Jenny.

"La Escuela crece por si sola", asegura Inda. "Sus demandas aumentan a medida que se genera más movimiento en torno al desarrollo de la fotografía en Cuba. Queremos que los fotógrafos se acerquen y compartan aquí sus conocimientos".

Tres aulas y el salón de exposiciones "Félix Arencibia" conforman la infraestructura de este centro. Desde allí se promueven eventos teóricos y exposiciones fotográficas de sus mejores estudiantes.

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