IPS Inter Press Service en Cuba

Jueves, 18 de Septiembre de 2014
Camino al andar
El arroz es uno de los pocos renglones agrícolas que muestra un crecimiento fuerte y sostenido en los tres últimos años. El arroz es uno de los pocos renglones agrícolas que muestra un crecimiento fuerte y sostenido en los tres últimos años.
Convenios de transferencia tecnológica con Brasil y Vietnam y un fuerte programa de inversiones buscan ampliar la producción de arroz, que el año pasado alcanzó el récord nacional de 320.792 toneladas listas para el consumo.

Cuba sigue importando la mayor parte del alimento básico de su dieta, el arroz. Las recientes negociaciones de un foro empresarial de Vietnam en La Habana, simultáneas a la visita de una delegación oficial cubana a Hanoi, confirmaron el interés de ambas partes por mantener vínculos comerciales en campos diversos: industria, biotecnología, turismo y agricultura y, dentro de esta última, la compra del cereal a la nación indochina y el asesoramiento técnico ocupan un lugar relevante.

La presidenta de la Cámara de Comercio de Cuba, Estrella Madrigal, informó que Vietnam es el principal suministrador de arroz de esta nación caribeña. El comercio general entre ambas naciones, que asciende anualmente a unos 500 millones de dólares, dio un salto del 50 por ciento en el primer semestre de 2013, agregó Madrigal, lo que ratifica a ese país como segundo socio comercial de La Habana en la región de Asia y Oceanía.

Otro abastecedor importante del cereal es Brasil. Los consumidores cubanos suelen recorrer los mercados a la caza del arroz brasileño, que identifican entre sus preferencias. En tercer lugar, suelen ubicar al arroz criollo, como nombran en los mercados agropecuarios a la alternativa nacional, en expansión.

Los nexos con los dos países suministradores no se limitan a la importación pasiva. La estrategia impulsada por el Presidente Raúl Castro en persona, de avanzar hacia la autonomía alimentaria, tiene al cereal entre las prioridades, bajo el principio de que es un cultivo común en climas y suelos como los de Cuba, lo que hace insostenible que sea importada la mayor parte de las 700.000 toneladas consumidas cada año por los insulares.

A inicios de septiembre, el Instituto de Investigaciones de Granos, de Cuba, y el instituto del arroz de Rio Grande do Sul (IRGA), de Brasil, firmaron un convenio de colaboración para la transferencia de tecnologías y conocimiento durante cinco años. A la par, se ha expandido a casi todas las provincias el Proyecto de Cooperación Vietnam-Cuba, a fin de elevar rendimientos y calidad del arroz.

Los acuerdos pueden apuntalar a ese renglón como uno de los pocos que tiene crecimiento sostenido en la agricultura. A pesar de las medidas implementadas gradualmente en el sector, otras producciones del campo muestran irregularidad a lo largo del quinquenio más reciente. El arroz constituye una excepción.Cuba ha iniciado un millonario programa de inversiones, que ha incluido la compra de cosechadoras y aviones agrícolas, para reforzar la producción de arroz.Cuba ha iniciado un millonario programa de inversiones, que ha incluido la compra de cosechadoras y aviones agrícolas, para reforzar la producción de arroz.

Las cosechas del cereal han mostrado una clara tendencia al alza, aunque todavía lejos de cubrir la demanda nacional y resolver todos sus problemas. En 2012, la producción de arroz cáscara húmedo (sin procesar en secadores y molinos) aumentó un 13,3 por ciento sobre el año previo, hasta 641.600 toneladas, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

A diferencia de otras producciones del agro que retrocedieron, o crecieron menos que lo planificado, el arroz superó el plan en un 2 por ciento el año pasado y registró la mayor cosecha de la historia, con 320.792 toneladas listas para el consumo, según el balance del Grupo Agroindustrial de Granos. La cifra superó en 52.000  toneladas o un 19,3 por ciento el total del 2011.

Aunque con menor empuje,  2013 empezó también con cifras positivas: el arroz aumentó un 2,5 por ciento en el primer trimestre, de acuerdo con reporte preliminar de la ONEI.

El impulso lo ha aportado realmente el sector no estatal, que de conjunto incrementó su cosecha en un 20 por ciento en 2012 sobre el año anterior, con el protagonismo concentrado en los productores privadores: recogieron un 25 por ciento más que en 2011.

El cultivo del cereal es una de las actividades que más ha atraído a los campesinos que solicitaron tierras ociosas en usufructo. Un recorrido por las carreteras que atraviesan la Isla descubre arrozales en los más insospechados rincones de la geografía. En contraste, el sector estatal no alcanzó todos los resultados esperados en 2012. Los mayores incumplimientos los registraron la empresa agroindustrial de granos de Los Palacios, en la occidental provincia de Pinar del Río, y su similar de la provincia de Las Tunas, en el oriente cubano.

Los tropiezos respondieron a mala organización de las siembras y pifias en la planificación, admitieron fuentes oficiales. La demora en el abastecimiento de insumos agrava las limitaciones tecnológicas. La carencia oportuna de cosechadoras y otros equipos, y los incumplimientos en la recogida del cereal cosechado, son quejas comunes entre los arroceros.

Para cubrir ese vacío, el gobierno cubano ha emprendido un millonario programa de inversiones (aviones agrícolas, cosechadoras, tractores, carretas, silos de almacenamiento y secaderos), concentrado inicialmente en aquellos territorios y empresas donde mayor beneficio puede ofrecer. Uno de las empresas favorecidas es Sur del Jíbaro, provincia de Sancti Spíritus, en el centro del país, líder nacional en rendimientos, producción y eficiencia arrocera.

¿Quién financia las inversiones? “Contamos con los recursos financieros requeridos, los mismos que hoy gastamos importándolos”, dijo el Presidente Raúl Castro, al reiterar el reclamo de fortalecer el programa alimentario, en mensaje enviado a una reunión del Sindicato Agropecuario el pasado 14 de septiembre.

Para el actual año, el Grupo Agroindustrial de Granos ha planificado un nuevo récord en torno a 394.000 toneladas. Luego, continuaría ampliando áreas de siembra y rendimientos, para redondear más de 500.000  toneladas en el 2016. De lograrlo, el plato de arroz ineludible en la mesa de la mayoría de los cubanos tendría un sabor menos amargo para las cuentas nacionales (2013).

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