IPS Inter Press Service en Cuba

Miércoles, 16 de Abril de 2014
Miradas cubanas
Quinto Festival de Música de Cámara Leo Brower.

Ha concluido la quinta edición del Festival Leo Brouwer de Música de Cámara. Entre el 24 de septiembre y el 13 de octubre, conciertos, conferencias, proyecciones cinematográficas y otras acciones culturales concedieron una especial animación primero a la ciudad de Santiago de Cuba y después a La Habana. Calificado por su organizador principal y anfitrión, el compositor Leo Brouwer, como un “maridaje perfecto de músicas inteligentes”, el evento va mucho más allá en tanto implica otras manifestaciones artísticas como las artes plásticas, las artes escénicas y el cine y hasta los muy actuales e inclasificables flashmobs.

No hay que olvidar que el maestro Brouwer a lo largo de más de medio siglo de carrera artística no se ha conformado con ser un legendario intérprete de la guitarra de concierto, ni un prestigioso director de orquesta, sino que ha sido un innovador dentro de la composición musical al incursionar en el atonalismo, el aleatorismo, la música electroacústica, en partituras concebidas no solo para el público de los auditorios sino también para el cine, lo que no le impidió animar y orientar el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y redactar textos teóricos y reflexivos. Con estos avales, el evento que él promoviera no podría resultar una convocatoria convencional.

No se atiene el Festival a un género específico, ni al repertorio de una época o región del mundo. La versátil concepción del programa contempló esta vez desde una noche entregada al cello –en la Sala Dolores de Santiago de Cuba- en memoria del 170 aniversario del natalicio de uno de los grandes maestros del instrumento, David Popper (1843-1913), hasta una gala dedicada al bicentenario de dos grandes figuras del arte lírico Giuseppe Verdi y Richard Wagner, en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional. Más allá, otras veladas estuvieron consagradas a la música brasileña, a las composiciones de Ernesto Lecuona y hasta hubo un concierto titulado Brouwer Flamenco que puso a vibrar al Teatro del Edificio de Arte Cubano del Museo Nacional con la guitarra de Josué Tacoronte y las bailarinas Thais Doimeadiós e Irene Rodríguez.

A esto habría que añadir el espacio para las reflexiones teóricas que acogió la conferencia concierto El más antiguo patrimonio musical de Santiago de Cuba, a cargo de las musicólogas Miriam Escudero, Claudia Fallarero, Franchesca Perdigón, Iránea Silva y Liliam Pérez, así como el panel Martí y la música animado por el investigador Salvador Arias y el erudito bibliógrafo y músico Emilio Cueto, sin olvidar los espacios dedicados a Ernesto Lecuona, Benny Moré y Bobby Carcasés.

Es indudable que una de las opciones más populares del Festival fue el recital ofrecido por el guitarrista español Paco de Lucía en el Teatro Karl Marx, el 2 de octubre, tras un cuarto de siglo de ausencia de la escena insular. Pero, a mi juicio, hubo otros momentos de tanta altura estética como ese. Es preciso evocar el concierto Órgano plus, ofrecido en la antigua de Iglesia de San Francisco de Paula, donde el organista francés Vincent Bernhardt supo dominar los secretos del instrumento que allí se atesora desde la mitad del siglo XIX, cuando las Hijas de la Caridad lo importaron para animar los oficios religiosos del Hospital. El músico ofreció a un público poco acostumbrado a sesiones como esta, obras que iban desde los pasajes del Códice Robertsbridge que datan de mediados del siglo XIV hasta los grandes exponentes del barroco: Louis Couperin, Dietrich Buxtehude, Juan Sebastian Bach. El programa concluyó con el estreno del Concierto para violín, órgano y cuerdas en Fa mayor de Antonio Vivaldi, en el que los intérpretes, especialmente Bernhardt y el violinista Reynier Guerrero debieron hacer gala de su profesionalismo, pues poco antes de iniciar la obra se quebró una cuerda del violín segundo y fue preciso suplir la presencia de este en buena parte de la obra con los recursos del órgano y la sonoridad del primer violín, con resultado verdaderamente notable. Precisamente al 335 aniversario del natalicio del autor de Las Estaciones fue dedicado el concierto del 3 de octubre en el Teatro Nacional con la ejecución de tres de sus concertos da camera, así como el Concierto para dos mandolinas, arcos y órgano, lo que alternó con la interpretación de obras contemporáneas de John Adams, Steve Reich, Michael Torke, Terry Riley y Leo Brouwer.

Otro momento más que digno de recordarse fue Amor de ciudad grande, dedicado el 10 de octubre a homenajear a José Martí con la ejecución en la primera parte de dos partituras de Brouwer: Es el amor quien ve (1972) y Elegías martianas (2009), mientras que en la segunda Pablo Milanés interpretó varias de sus canciones derivadas de textos del Apóstol, con acompañamiento al piano de Miguel Núñez y otros músicos, aunque el momento más emotivo de la noche llegó con la canción “Si ves un monte de espumas”, en la que el trovador fue acompañado en la guitarra por el mismísimo Brouwer, lo que produjo un impacto en los espectadores harto difícil de describir, en tanto muchos de los jóvenes presentes en el teatro no habían presenciado jamás una interpretación en vivo de este maestro.

¿Qué nos deja este evento? Ante todo la nostalgia de un ambiente de juventud y creatividad que desbordó las salas de conciertos y llegó hasta las calles habaneras y junto a ello la confirmación de que un festival de este tipo no es una opción exclusivamente para especialistas, sino la oportunidad de encuentro de artistas de diversos géneros y eso que se ha llamado “público en general”, pero que está compuesto por muchísima gente con sensibilidad y deseos de acoger propuestas originales. Por otra parte estas jornadas pueden dar lecciones de organización, cuidado de los detalles y profesionalismo a muchos otros certámenes.

En la introducción al programa general del Festival, Brouwer afirmaba:
“Nosotros cubanos, con esta vorágine de vida que nos regala el nuevo siglo casi estrenado, pensamos en el hoy y en el mañana, pero casi nunca volvemos al ayer. Cuando se ha vivido bastante tiempo y sobre todo con intensidad, convertimos el ayer en memoria recuperada. En esta quinta edición, nuestro equipo se felicita por proponerles a ustedes una reunión prodigiosa, un desfile que difícilmente pueda reunirse en cualquier parte del mundo de no existir el amor y el respeto de todos por Cuba y la vieja amistad que me honra con muchos de estos grandes”.

Pueden felicitarse el Maestro y sus colaboradores, porque han añadido otra página memorable al catálogo de sus siempre esperados festivales. (2013)

Añadir comentario

Normas para comentar
  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.