IPS Inter Press Service en Cuba

Domingo, 21 de Septiembre de 2014
Yo blogueo
Dazra Novak Dazra Novak
Entrevista con Dazra Novak, escritora y bloguera.

En uno de los textos más notables de Habana por dentro, Dazra Novak, autora del blog, toma una foto de la casa en altos que queda justo en frente del cementerio Colón. Novak en silencio, Novak observadora, Novak que aprieta el obturador y por un momento piensa lo que nadie más ha pensado en medio del vertiginoso trasiego de 23 y 12. Es, evidentemente, una casa inhabitada, se dice Novak.

Es como la casa del custodio de los muertos. Como la choza en que Caronte ha colgado los remos y se ha puesto a descansar. El sol desciende, el calor prende en el asfalto. Novak no distingue bien. Tiene ya una foto y una crónica, digamos, de color. Novak que se marcha. La casa del custodio de los muertos. Entonces se abre una ventana y un hombre saca la cabeza y sonríe. Mira directamente a Novak. Novak que aguza la vista y aprieta nuevamente el obturador. La luz echará a perder la foto. Luego la ventana se habrá cerrado. Novak no sabe si la ventana se ha cerrado definitivamente o no, no sabe si era un muerto o un vivo, no sabe si lo que vio realmente lo vio o si tiene alguna lógica, pero sabe a estas alturas -y con esa certeza escribe- que detrás de toda foto imperfecta comienza la fe.

¿Qué busca Dazra Novak, escritora ampliamente reconocida en el ámbito nacional, con un blog?

Partiendo del blog como plataforma personal para expresar todo tipo de ideas, ideas y/u opiniones en diálogo con el yo propio, me interesa trazar un mapa actual de la ciudad. ¿En qué punto se encuentra la Habana ahora mismo?, ¿cómo luce hoy?, ¿qué detonantes sociales la atraviesan? Normalmente se habla –se escribe- de la ciudad que fue, la que pudo ser, la que no queremos que sea o continúe siendo, pero poco o nada se dice de la que va quedando en nosotros, espiritualmente hablando, con el paso del tiempo, justamente esa que tanto se extraña cuando la dejamos atrás –o pretendemos dejarla- en cada proyecto de viaje temporal o definitivo.

El punto en común (probablemente el único) con mis textos concebidos para impreso, es justamente mi manera propia de trabajar: cuando escribo llevo esa sinceridad de quien cuenta cosas en un diario personal que, por íntimo, "nadie más va a leer". Ahora bien, si digo que no estoy buscando lectores, estaría mintiendo, un blog te da la posibilidad de un público otro que compensa de alguna manera la famélica promoción de autores en la isla.

Mi objetivo principal, al pensarme este espacio virtual, fue llevarle La Habana a los cubanos que no están más en Cuba, esos que viven soñándola, recordándola, las víctimas cubanas de la morriña que se convierte (traducción dolorosa) en homesick. Claro que, a fin de ampliar el diapasón en materia de público potencial –léase cubano dentro de la isla o extranjeros-, me pensé la estrategia usando varias perspectivas y propuestas para ese abordaje del blog, en tanto lectura de paso. Precisamente, para hacerla atractiva, articulo lo más cubanamente posible mezclando el argot popular, las creencias, el choteo, corriendo la cortina de nuestra idiosincrasia para otear qué hay detrás y, por supuesto, revisitando la ciudad en su Historia, desde los costumbristas y sus grandes escritores. La brevedad de los textos (también justificada por la dinámica efímera de la web) apenas si me permite, en lugar de los (necesarios) análisis, lanzar provocaciones a propósito de los cambios sociales a los que estamos asistiendo, pero me parece que el pie forzado ya resulta un aporte social válido. Así, si los que están hoy aquí piensan un poco la sociedad en la que están viviendo y los que no están la viven, al menos, desde mi visión, entonces yo saldo parte de mi deuda con esta Habana que, entre concesiones y privaciones, ha hecho de mí todo lo que soy hoy.

Tu devoción por La Habana es, podríamos decir, casi religiosa. Entre tantas definiciones ajenas que recopilaste en el blog, ¿cuál es tu definición de la ciudad?

Como buena cubana que soy, no llego o me paso. Con esto de la devoción por La Habana tengo que darte la razón, me paso. Me paso y te digo más: vivo orgullosa de ello. Es algo difícil de explicar porque La Habana que me tocó vivir se dividió en dos, de un lado están los que se fueron y del otro lado los que nos quedamos (tanto los que se quedaron por falta de oportunidades como los que nos quedamos porque sí). En ese sentido La Habana es el dolor de mi mano de tanto decir adiós y también la esperanza de no morirme con una definición tan triste. La otra definición –motivos por los que formo parte de los que se quedan- la forman las piezas de ese rompecabezas que intento armar en este blog, apenas un esbozo de una Habana donde "lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad". Por supuesto que muchos no estarán de acuerdo conmigo, vuelvo a Carpentier, "la sensación de lo maravilloso presupone una fe".

Contrario a muchos escritores cubanos jóvenes, Dazra Novak muestra una preocupación latente o directa por la situación política, o por los embrollos sociales de esta Cuba emergente. De aquí se desprenden dos preguntas. La primera es si sientes algún deber ciudadano como escritora. Y la segunda es bajo qué códigos trabajas estas prioridades en la ficción.

Mi deber ciudadano comienza antes, con la persona que soy, al considerarme actor y no simple espectador de esta sociedad. Puesto que existen tantas maneras de decir como personas hay, y uno siente, piensa, vive y escribe desde la persona que es, desde lo que le tocó vivir y desde lo que le preocupa e interesa. En lo que escribo sale a flote, también, la política, o esos embrollos sociales de esta Cuba emergente, así como el desarraigo, la Historia de mi país, el sexo, la ciudad como protagonista, la homosexualidad, el amor, la responsabilidad social, la emigración y tantos otros temas hilvanados por esas preocupaciones estéticas propias de la narratividad, según el soporte para el que se escriba. En la ficción es diferente –ahí mi verdadera prioridad es el individuo-, puesto que el tratamiento de estos temas me llega desde los personajes y las historias de vida de estos personajes. Si el blog es esperanzador y entusiasta, la ficción es perturbadora y opresiva; muestra, digamos, el lado más oscuro de la ciudad, esa cruda verdad que se niega tantas veces, pero también está ahí y forma parte de La Habana, pésele a quien le pese. Mi ficción protesta, es irreverente y, aunque pone el dedo sobre la llaga, no ofrece soluciones.

En ese empeño por radiografiar la cotidianeidad, ¿qué claves de lo cubano te sorprenden y cuáles te decepcionan, si es que hay algunas que lo hagan?

Me sorprende la capacidad del cubano para reinventarse, para sacar soluciones de donde no las hay y más, aprender a vivir en cuasi armonía con estas soluciones emergentes. Me conmueve su alegría innata, me enorgullece su desenfado, su entrega y disposición. A veces me gusta su manera de lidiar con el tiempo, a veces no. Me decepciona por supuesto la ligereza cuando, al emitir opiniones, todo es medido "por la misma vara", sin profundizar realmente en el asunto, peor aún, sin pensar en remedios ni asumir responsabilidades en esos momentos donde solo es cuestión de usar las pequeñas cuotas de poder.

El periodismo, tus crónicas, ¿qué te han dado? ¿Qué resortes, qué amores, qué desgracias esconde tu blog distintas a la de tu narrativa?

Mi blog ofrece una retroalimentación que la narrativa pocas veces me da, salvo en los casos en que encuentro al lector por casualidad y me comenta brevemente (esto es más difícil en persona, pero hay gente que sí lo hace) su reformulación de mis textos. Entonces yo evalúo en ese momento hasta dónde y bajo qué intereses se los apropió. Me interesa mucho lo que piensa el lector y, en ese sentido, en el blog leo desde las frías estadísticas de visitas y cantidad de posts leídos para mostrarme el alcance real de Habana por dentro –así como replantearme la estrategia-, hasta los comentarios de los visitantes que pueden estar de acuerdo o en contradicción con lo que escribo, o señalarme algo que pasé por alto o desconozco sobre un tema en cuestión; o más edificante aún, los correos privados donde me dan las gracias por el blog, me piden que no deje de escribir. Algunos me han dicho que después de muchos años han planificado un corto viaje de regreso a La Habana, otros me sugieren temas o me piden fotos actualizadas de los lugares donde vivieron, también están los retwitteos, reblogueos, los suscriptores, los seguidores de la página en Facebook. Todo esto, además de sorprenderme para bien, confirma que no es el mío ese blogueo egoísta de quien pretende imponer su opinión, sino que en verdad dialogo con el lector y de esta manera mi esfuerzo cobra un mejor y más noble sentido.

¿No te seduce una blogonovela?

Una blogonovela es todo un reto para las técnicas narrativas y ya lo creo que me seduce, pero está el problema de la conectividad. Mi blog existe gracias a los amigos que me ayudan, no puedo pedirles más de lo que hacen. Si lograra tener autonomía en ese sentido, entonces sí comenzaría a escribirla. Qué puedo decir, confiemos en el futuro.

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3 comentarios

  • Enlace comentario Lunes, 04 de Noviembre de 2013 20:44 Publicado por César

    Excelente entrevista. Gracias.
    Gracias también por la foto. No me pierdo su blog. Me la imaginaba aunque fuera con unas canitas porque su encanto y la profundidad de los textos no concuerdan con una joven...bueno, así.

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  • Enlace comentario Martes, 29 de Octubre de 2013 17:49 Publicado por MARGARITA

    Pues yo soy tu fan Dazra... me encanta lo que escribes y cómo lo escribes. Me encanta tu país y contigo lo conozco más a fondo y lo que no conozco lo QUIERO CONOCER!!!!
    FELICIDADES!!!

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  • Enlace comentario Jueves, 24 de Octubre de 2013 16:31 Publicado por Mar Farrey

    No tengo palabras. Pocas personas, a estas alturas y a estos años de mi vida poseen el Don de sorprenderme y el de hacerme admirable tan sólo creando eso que pueden. Tu eres la más de todas ellas.

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