IPS Inter Press Service en Cuba

Viernes, 24 de Octubre de 2014
Diario fotográfico
Sostiene Carolina su Turno Corrido
  • Dainerys Machado Vento
Turno de la mañana Turno de la mañana Carolina Vilches
El quehacer diario de las mujeres cubanas es retratado en la colección autorreferencial de la fotógrafa villaclareña Carolina Vilches.

Carolina Vilches tiene hijos, nietos, esposo, suegra. Su familia la ayuda en su realización profesional, pero también depende de esa capacidad desarrollada por ella para cumplir con muchas labores en 24 horas.

Vilches es fotorreportera de Vanguardia, periódico local de la provincia de Villa Clara, a 268 kilómetros de la capital cubana.

Pero es también colaboradora de varias revistas digitales, fotógrafa creativa, y dueña de un archivo de imágenes personales al que muchas personas acuden en busca de ayuda.

Es una mujer que sostiene sobre la espalda, por horas interminables, una mochila llena de enseres fotográficos, y que posee la capacidad de dejar testimonio gráfico hasta de tres eventos que transcurran simultáneamente.

Trípode, cámara, laptop y pesados lentes forman parte de su equipaje diario. Se sube en un tractor, un jeep o una motocicleta cuando se trata de llegar a una cobertura. Mientras calcula el tiempo exacto para participar en la fiesta de cumpleaños de su hijo.

Turno de la mañanaTurno de la mañanaSu truco para lograr tal capacidad de trabajo está exento de cualquier pase mágico. Radica en renunciar a casi todo su tiempo libre, y en afrontar las precariedades.

Su vida como una mujer profesional, cuidadora además de su hogar, es precisamente el tema de su colección fotográfica Turno Corrido.

El conjunto de 20 fotomontajes autorreferenciales obtuvo en 2010 el Primer Premio de Fotografía en el Festival 5 X 7, promovido por el habanero Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

La esencia de la colección es la superposición fotográfica de los distintos instantes de una tarea doméstica o profesional.

En las fotos nunca es visible el rostro de la protagonista. Ella aparece siempre en blanco y negro, rodeada de colores sucios y poco saturados. El movimiento e indefinición de la silueta de la mujer imprime a las imágenes un ritmo elevado.

Dichos rasgos se traducen en las muchas obligaciones privadas y públicas que las mujeres afrontan, la mayor parte del tiempo en solitario.

En las fotografías de Carolina, los espacios donde se desarrollan esas actividades son transmutados en paisajes hiperreales gracias a los fotomontajes y al empleo de tiempos bajos de exposición.

Turno Corrido comenzó a ser exhibida en 2011 en Cuba. Está conformada por tres subconjuntos: Turno de la mañana, Turno de la tarde y Turno de la noche. Las series le adicionan un sentido cíclico al fenómeno que retrata.

Durante enero de 2014 acompañó la celebración del Festival Internacional de Teatro hecho por Mujeres Magdalena sin Fronteras IV, en la ciudad de Santa Clara. Más de un lustro después de ser concebida por su creadora, la colección resulta de total vigencia a nivel estético y discursivo.

"Ese agobio, esa frustración de no poder hacer todo lo que pudiera y ver pasar el tiempo que te toca sin poder zafarte de lo que te amarra es una situación muy común, pienso, en la mujer que comparte un trabajo apasionante con la responsabilidad de casa y familia", declaró Carolina al inaugurar por primera vez su exposición en 2011.

Turno de la tardeTurno de la tardeEn 2012, Turno Corrido fue exhibido en el encuentro Septiembre Fotográfico que se celebra en la ciudad de Guadalajara, en México. En esa oportunidad, la fotógrafa fue además jurado del concurso auspiciado por el Instituto de Fotografía Hall de ese estado.

Tres años después de su lanzamiento, la muestra ha recorrido varios salones prestigiosos y posicionó el nombre de Carolina en importantes espacios públicos. Pero su realidad como mujer, madre de familia y profesional continúa siendo la representada.

La fotógrafa comprendió que denunciar de manera autorreferencial los dilemas y obligaciones de las mujeres del presente casi nunca es un suceso individual.

Asegura que esta preocupación comenzó en 2005, cuando realizó un autorretrato que obtuvo mención en el VII Salón de Arte Digital.

Según cuenta lo que más le asombró entonces fue el acercamiento de muchas personas que se sentían identificadas con aquella imagen.

Como resultado de esas inquietudes, Turno Corrido resulta un llamado de atención sobre la pesada carga que sostienen diariamente las mujeres. Esto a través de la plástica deformación estética de los espacios y de sus protagonistas.

El compromiso de Vilches con una fotografía atractiva desde lo estético y comprometida desde lo social se conjuga a estas alturas en un sinnúmero de obras, que ella misma es acaso incapaz de enumerar.

En la Casa

Durante el mes de enero de 2014, el Centro de Investigación y Desarrollo de la Danza y el Teatro de Villa Clara acogió, además de Turno Corrido, otra exposición de Carolina.

Es poco común que un artista exhiba dos muestras a la vez, mucho menos en una misma área expositiva. Pero el suceso es solo una prueba de la asombrosa capacidad de trabajo de la fotógrafa y de su extrema curiosidad.

8 Años en la Casa es el título de la muestra más joven, inaugurada el 8 de diciembre de 2013.

Esta posee un sentido testimonial, periodístico. Pero sin renunciar a las preocupaciones estéticas, ni a la mirada vigilante sobre las representaciones de género que caracteriza el trabajo de Vilches.

La exhibición está compuesta por más de docena de imágenes en blanco y negro tomadas durante el Festival Para bailar en casa del trompo, que se celebra cada año en la central provincia de Villa Clara.Turno de la nocheTurno de la noche

El encuentro danzario es auspiciado por la Compañía de Danza Contemporánea Danza del Alma y por su director Ernesto Alejo.

Es habitual que, cada año, una de sus primeras actividades sea la inauguración de una muestra fotográfica sobre lo acontecido en el evento anterior.

8 Años en la Casa es una exhibición de pequeño formato. Posee menos complejidades técnicas que Turno Corrido. Sobresale sin embargo el conocimiento de la creadora sobre la manifestación danzaria.

En las instantáneas se muestra el vigor de los cuerpos de bailarines y bailarinas, así como el coqueteo homoerótico de muchas coreografías. Exhibe además hermosas instantáneas grupales que ensalzan el sentido coreográfico de la danza contemporánea.

Espacios abiertos y escenarios tradicionales, público numeroso y entusiasmado son también capturados como contextos de este Festival.
El testimonio amplio de Carolina Vilches sobre un evento que se extiende por más de siete días, reafirma su turno corrido cuando en materia fotográfica se trata.

Más cuando, almanaque en mano, percibimos que Para bailar en casa del trompo coincide todos los años con la Serie Nacional de Beisbol, otra de las coberturas obligadas y preferidas por la fotógrafa.

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