IPS Inter Press Service en Cuba

Jueves, 31 de Julio de 2014
Diario fotográfico
Reflejos de una ciudad
  • Dainerys Machado Vento
La exposición fotográfica Charcos, del joven Jorge Félix Díaz Gómez, muestra la belleza arquitectónica de La Habana, y denuncia también sus descuidos.

Durante un año, las lluvias esporádicas que caían de madrugada, convidaron al joven Jorge Félix Díaz Gómez a salir de casa al amanecer, con una cámara fotográfica, a capturar los reflejos de La Habana en el agua estancada en una calle rota o desnivelada.

"Todo comenzó como un juego, casi por casualidad", confiesa ahora el fotógrafo ante el conjunto de 27 instantáneas, colgadas en las paredes de la céntrica galería habanera Fresa y Chocolate.

La exhibición lleva el título de Charcos, fue inaugurada el 8 de febrero y es el primer proyecto personal del creador.
Díaz Gómez rememora como "las primeras fotos de reflejos en el agua que hice, las mostré a mi familia. Les atrajeron. Así fue naciendo la necesidad de buscar más imágenes con esta técnica".

Cuando conceptualizó la idea, ya había conseguido más de 80 instantáneas de este tipo.

"Descubrí que nadie mira hacia arriba, que nadie contempla los accidentes y construcciones que están encima de la ciudad. Y yo, mirando hacia abajo, logré descubrirlos", comenta el artista para definir el nacimiento de su muestra.

Compartió curadoría y museografía con Jorge Alberto González Frómeta. El resultado es una evidente concentración en los iconos arquitectónicos de municipios como La Habana Vieja, Centro Habana y Plaza de la Revolución.

El muro del Malecón, la Catedral, el Hotel Nacional de Cuba y edificios de vivienda con determinadas tipologías se muestran reiteradamente desde esta particular perspectiva.

La muestra, sin proponérselo, redefine el axioma de "la maldita circunstancia del agua por todas partes", que se convirtió en filosofía del ser isla gracias al poema "La Isla en Peso" del escritor cubano Virgilio Piñera (1912-1979).

Esta vez el "agua por todas partes" sirve como espejo para los diversos estilos arquitectónicos que caracterizan La Habana. Pero también para algunos de sus principales dilemas como ciudad.

Díaz Gómez nos muestra a una urbe antigua e iconoclasta, de hermoso trazado, pero descuidada en muchos sentidos.

Piezas como "¿Nueva York?" muestran antiguos edificios, de sólida estructura, abandonados o en malas condiciones constructivas.
Mientras que otras como "La última afeitá" funcionan como denuncia a la proliferación de basureros en las calles citadinas, y a transeúntes que botan indiscriminadamente colillas y cajas de cigarro en cualquier acera.

La imagen del edificio del Capitolio, apuntalado hasta la cúpula, es reiterada en varias instantáneas. Es imposible eludirlo cuando se muestra en el presente la arquitectura habanera.

Esa insistencia del conjunto servirá como testimonio particular del momento en que fue producido. A la par que nos devela una mirada intencionalmente crítica al entorno.

Díaz Gómez nació en 1985, en la oriental provincia de Holguín. Cuenta que su mayor motivación para Charcos fue "reconciliarme con esta ciudad donde no acababa de sentirme cómodo, descubrir su poesía". Asegura que lo consiguió.

Luces, cámara

Jorge Félix es productor de audiovisuales, eventos y espectáculos. Ha incursionado como camarógrafo, por lo que puntualiza este acercamiento a la fotografía fija como "un reto".

Se define a sí mismo como "una persona muy tradicional", "amante de la fotografía analógica, y de la fotografía réflex".
El reto para él fue entonces doble: retratar una ciudad donde no se reconocía, y utilizar tecnología digital.

Sus soluciones fueron extremas: escogió fotografiar a La Habana en esos minutos que suceden a los aguaceros, cuando la humedad de la zona muchas veces hace difícil el tránsito, y la fotografió con un teléfono celular.

"La cámara grande, con la que tomé las primeras fotos, no me daba el ángulo que quería conseguir para el reflejo en los charcos. Por eso me decidí a cambiar a mi teléfono celular", cuenta Díaz Gómez.

Asegura que "quise hacerlo también como prueba de que no hacen falta grandes recursos para concretar un proyecto. Muchas personas detienen sus planes esperando mejores condiciones y Charcos es una prueba de que ello a veces no es necesario".

Detalla que "el teléfono móvil que uso tiene una aplicación que me permite regular la entrada de la luz, la velocidad. Era todo lo que necesitaba para hacer estas imágenes".

Defiende así "el concepto moderno del arte que valora la creación por el contenido de la obra, por el mensaje, y no por la calidad o profesionalismo de las herramientas que se empleen para ello".

Según el periodista Yosley Carrero, en las palabras del programa de la exposición fotográfica, las imágenes que reúne Díaz Gómez son "fruto de la complicidad del agua, la luz, y la mano que mueve la cámara".

Comenta Carrero que "en la muestra, el espectador también podrá encontrar sitios del pasado reciente, ahora solo visibles desde la fotografía, hasta piezas más cercanas al arte conceptual".

La imagen "Blanco y Negro", por ejemplo, podría clasificar desde su título como una de las más abstractas del conjunto.

Una sombra -autorreferencial tal vez- se proyecta en un charco de agua contaminado por aceite. Los colores vivos de la descomposición de la sustancia contrastan con la oscuridad de la silueta, pero también con los tonos pasteles que predominan en el resto de las imágenes.

El fotógrafo consigna en cada instantánea el dato de la hora del día en que fue tomada. Las saturaciones de los colores son tan diferentes, que este rasgo es posible de identificar a simple vista.

Las escasas fotografías tomadas entre las 6 de la tarde y la 7 de la noche muestran en toda su belleza el azul y naranja que dibujan los atardeceres de esta ciudad rodeada de "agua por todas partes".

Bajo el ingenuo nombre de Charcos, Jorge Félix Díaz Gómez muestra a La Habana con sus dolores y bellezas. La fotografió con una técnica antigua, desde una herramienta nueva. Prueba así que el arte es también un acontecimiento lúdico.

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