IPS Inter Press Service en Cuba

Jueves, 30 de Octubre de 2014
Diario fotográfico
Una fotografía es una mirada
  • Dainerys Machado Vento
Una fotografía es una mirada Cortesía de Abel Carmenate
"Ya no son tiempos de Korda, ni de Salas", asegura el fotógrafo Abel Carmenate.

Abel Carmenate comenzó a hacer fotografía hace poco más de seis años. Uno podría pensar que mira la vida a través de su cámara, porque trabajos suyos aparecen en incontables portales web cubanos y extranjeros, y acompañan páginas de jóvenes revistas como Cuba contemporánea, On Cuba, y las más añejas tablas y Conjunto.

Pero al borde de los 40 años, él se declara en un momento de redefinición creativa. Y aunque no hace fotos a cada paso, como uno podría imaginar, su nombre está muy asociado a las imágenes culturales que cuentan a la Cuba de hoy.

Carmenate ha sido expositor en muestras colectivas como Transgresiones (2013-2014) y Luz a tu propia química. Con otro par de proyectos personales bajo la manga, asegura sin embargo que es imposible en la actualidad "acaparar el espacio fotográfico."

"Ya no son tiempos de Korda, ni de Salas", comenta. "Durante años, un grupo de creadores escribía la historia de la fotografía en Cuba. Hoy es imposible saber quién está haciendo el trabajo más interesante o el que resultará más iconográfico para el futuro".

Con el mismo hablar apresurado e inteligente con que asume ese fenómeno, defiende "la democratización de las tecnología". "Sin dudas la proliferación de cámaras en manos de más personas está a favor de la calidad, aunque hace seis años escucho críticas constantes a ese proceso".

A finales de 2007, a punto de graduarse como bibliotecólogo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, comenzó a trabajar en la institución cultural Casa de las Américas, donde aún labora.

Recién llegado, entabló una polémica personal con el fotógrafo cubano Julio Albite, que asegura le cambió la vida. Carmenate no creía entonces en el valor de la fotografía digital, que reconocía solo como los montajes de moda en los álbumes de las quinceañeras.

"Albite me invitó un día a su casa y me mostró el trabajo que estaba haciendo con fotografía digital desde hacía tres años. Eso cambió mi opinión. Me di cuenta de que era un medio totalmente eficaz para transmitir información, con un potencial tremendo.

"Hacía Albite sutiles manipulaciones, suprimía o añadía elementos en las fotos sin llegar a hacer arte digital. Así supe que esa fotografía funcionaba perfectamente como expresión artística."

Si tuvieras hoy que definir la fotografía digital ¿cómo lo harías entonces?

Desde mi punto de vista no hay diferencia. En el mundo anglosajón sí utilizan los términos de "fotografía" y "fotografía digital". Pero en el mundo hispano parece que se resuelve hablando solo de "fotografía". Sí hubo un cambio de medio.

"Históricamente la fotografía ha estado subordinada a la tecnología. Surgió en 1839, como parte de cambios que estaban ocurriendo en el siglo XIX, con procesos inventivos asociados a la Revolución Industrial. Pero luego no hay una línea continua en el desarrollo de la fotografía tradicional, como la gente cree. Sino que fue evolucionando permanentemente hasta llegar a lo que hoy se entiende como fotografía digital.

"Se dio un proceso paulatino. Primero fue el escaneo de imágenes, la posproducción fuera del laboratorio, y después sencillamente se sustituyó la película por el sensor.

"Es fotografía, en mi opinión, cuando el nivel de manipulación de la imagen no deforma la realidad captada. En todos los tiempos ha existido manipulación de la imagen, desde el siglo XIX. Aunque para mí tiene que haber un determinado grado de objetividad para diferenciarlo de lo que reconocemos como arte digital.

¿La polémica ética en cuanto a la manipulación de una imagen tendría más que ver con declarar u obviar esa transformación?

Sobre todo en términos fotoperiodísticos. Me parece claro que en la fotografía de prensa la manipulación de imágenes no debería existir. Pero ese no es un dilema de la fotografía digital. Se manipulaba en el laboratorio: Se suprimían figuras de las fotos, se utilizaban técnicas mucho más primitivas como los tapados de las reservas.

"Lo que pasa es que la tecnología digital facilita que incluso gente con poca destreza técnica, elimine o añada contenido en una foto. Te digo por lo claro que para mí hay menos dilema en suprimir elementos en una imagen que en añadirlos.

"El encuadre es una selección de tres por dos donde eliges un fragmento del cuadro. Eso es ya un proceso de supresión de información. Desde que eliges un encuadre estás recortando la realidad. Pienso que se puede hacer mientras no pongas en peligro la información, el sentido de la verdad, que es lo más importante.

abelcarmenate 01 resizeabelcarmenate 01 resize"En términos periodísticos y documentales, la fotografía es información, está relacionada con lo que el medio de comunicación quiera transmitir. El pie de foto, el texto del fotoreportaje, o el texto periodístico que se apoya con una fotografía, son lo que determinan el contenido de la imagen. Así lo entiendo, y todo ello apunta hacia la objetividad y deja la manipulación en un segundo plano."

¿Cuál es el valor que los espacios de prensa en Cuba otorgan a la fotografía?

Los medios digitales son el espacio fundamental hoy para posicionar la fotografía. Son los únicos que a mí me engendran verdadera preocupación. Solo en términos de receptividad ya demuestran su valor. ¿Cuántas personas ven una foto publicada en un sitio web? ¿Cuántas la ven en un medio impreso? Muchas menos.

"Además de que me da la impresión de que la fotografía digital se expresa mejor en los medios que son auténticamente digitales. Para mí una foto digital se expresa mejor en el monitor de una computadora o de un teléfono móvil, que en el papel fotográfico."

¿Por qué?

Los soportes digitales tienen la capacidad de reproducir la imagen con su máxima calidad. El papel se convierte en una segunda aproximación. En una época, digitalizar imágenes era menos auténtico que los procesos estrictamente de laboratorio. Ahora sucede lo contrario.

"Además, los medios impresos limitan la cantidad y tamaño de las fotos, mientras las galerías de imágenes que se pueden publicar en un sitio web son impresionantes."

¿El libre acceso a la fotografía desde esos sitios ha transformado las formas de comercialización de esas obras?

Sería bueno conocer la experiencia de gente que sabe cómo funciona el mercado del arte fotográfico en países desarrollados. Sin duda se vende la foto digital con calidad equivalente a la del negativo que se vendía antes. El problema está en las restricciones de comercialización de esa obra de la cual puedes hacer de todos modos múltiples copias.

"Hay corrientes reaccionarias a esos procesos. No existe una búsqueda sincera de lo auténticamente artístico. Por eso uno se pregunta hasta dónde el mercado es legitimador de la calidad.

"En el mercado del arte hay personas tratando de ajustarse a los viejos esquemas del trabajo de laboratorio. Es como si en términos fotográficos se hubiera vuelto de una forma muy cómica al estructuralismo que predominó entre los años 70 del siglo XIX y principios del siglo XX.

"Entonces se buscaba la impresión noble, como un tipo de acabado fotográfico. Mientras más intervención tenía la imagen era mejor según los principios del estructuralismo. Y hoy el miedo a la proliferación del original hace que los galeristas busquen desesperadamente algo auténtico.

"Pero los bancos de imágenes internacionales venden sus fotografías a quien las quieran comprar. Los medios publican imágenes que dan la vuelta al mundo tal y como fueron tomadas. La búsqueda exagerada de la originalidad ha hecho que algunos fotógrafos vuelvan a montar rollo, desempolven sus viejos cacharros y empiecen a tirar fotos.

"Admiro mucho ese tipo de fotografía, la he estudiado mucho aunque no la he hecho prácticamente. Pero la realidad es una vuelta de página sin marcha atrás."

¿Crees que a pesar de estas transformaciones la fotografía sigue siendo una manifestación de las artes plásticas?

La fotografía se impuso en el espacio cubano como un fenómeno más popular, como un oficio alejado de centros artísticos. En Cuba no hay escuela oficial de fotografía, mientras existen instituciones de artes plásticas con prestigio enorme, y algunas con 200 años, como San Alejandro.

Hablas de la fotografía como un fenómeno popular, pero es más cara la tecnología para practicarla, que algunos medios de expresión de pintura por ejemplo.

Paradójicamente ha sido siempre así.

¿Crees de todos modos que "popular" es su mejor definición?

Te lo puedo probar, y creo que te lo puedes probar tú misma: Asómate a la calle para que veas el nivel de proliferación de personas con cámaras fotográficas en las manos, y sobre todo con una intención mayor de utilizarlas con un sentido coherente.

"Hace cerca de dos meses comencé a impartir clases en la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, en la calle 21. La afluencia de matrícula ahí es permanente. Las personas tienen una preocupación por la intención técnica que va más allá del snap shop que habitualmente hacían los aficionados.

"Mi aula tiene 14 alumnos, pero hay cantidad de grupos. Y el proyecto debe tener más de cinco años, porque existía antes sin ese nombre. Pero además, hay otras escuelas de fotografía abiertas en estos momentos, en La Habana y creo que fuera de la provincia también.

"Esos proyectos particulares no tienen ningún apoyo institucional, pero proliferan como lo hacen los talleres de fotografía. Esto pasa sobre todo a partir del auge de la fotografía digital. No existía con la fotografía de laboratorio, que siempre tuvo tantas dificultades para trabajarse en Cuba por las condiciones materiales.

"El interés por la fotografía es hoy tan grande que creo que puede hablarse de un movimiento de masa. No veo esta democratización en el resto de las expresiones plásticas."

Esa total democratización de los medios, ¿qué retos impone a los profesionales?

El más obvio es el reto competitivo. Aunque para mí siempre es positivo. Surge una obligación por parte de los fotógrafos que trabajan en una rama profesional de incrementar sus habilidades técnicas y comunicativas.

Si pretendes sobrevivir o marcar una diferencia, no puedes pensar como hace 30 ó 40 años cuando el fotógrafo de prensa era prácticamente el único reconocido. Los medios de comunicación modernos se alimentan hoy también del trabajo de aficionados.

¿En Cuba también sucede este fenómeno, a pesar de las bajas cifras de acceso de la población a Internet, y a las tecnologías asociadas a su uso?

Sin dudas.

También ha aumentado la cantidad de fotógrafos que cubren una misma noticia. Lo notas en las coberturas que hacemos en Casa de las Américas, en el teatro.

Cuando comencé a hacer fotografía hace seis años, trabajábamos el teatro Jorge Luis (Baños) y dos o tres personas más. Ahora vas a una sala y escuchas sonar cámaras por todos lados. Eso facilita que en ausencia de una cobertura noticiosa profesional, los medios echen mano al material que haya.

¿Qué fotografía prefieres hacer?

Me gusta mucho eso que llamo fotografía del teatro. Creo que todas las expresiones escénicas son espacio para que los fotógrafos puedan sentirse realizados.

El asunto ahí es hasta qué punto tiene protagonismo el fotógrafo. En escena ¿quién hace la foto?, ¿el fotógrafo o el escenógrafo?, ¿el diseño artístico o el de luces? ¿Tiene mérito el fotógrafo o solo registra lo que ya estaba concebido? Pero sin dudas ejerce en mí una enorme fascinación.

Siento que una obra de teatro bien iluminada, con vestuarios y colores atractivos, que se conforme interesante desde su concepción escenográfica, es para tirar fotos en tres o cuatro puestas. Sinceramente me da mucho deleite contemplar después esas fotos, porque inevitablemente uno se apropia de lo que hace.

En realidad lo que me choca mucho es ver después que mucha gente tenga fotos similares a las mías. (Ríe) Pero la verdad es que a diferencia de lo que puede pasar con la fotografía de objetos estáticos, en el teatro puedes captar expresiones o incidencias que otra gente no capturó, y que le dan cierto carácter único a tu trabajo.

Me gusta también hacer fotografía documental. Aunque al final la fotografía de teatro es documental.

¿Alguna puesta te ha fascinado especialmente?

Josefina la Viajera (Teatro El Público)... También porque la sala Llauradó, donde la vi, permite un acercamiento particular, cercano.

¿Has logrado alguna fotografía que te guste especialmente?

En la puesta brasileña Las tres viejas logré hacer fotos que me gustan mucho. Es una obra interesante desde el punto de vista fotográfico. Noté que otras personas consiguieron también buenas imágenes con esa puesta.

No me gusta ver la fotografía como un logro exclusivo, ni como competencia, ni al fotógrafo como un músico virtuoso. Hay muchas mediaciones detrás de una buena fotografía.

Fuera del teatro, prefiero algunas fotos documentales que he hecho. Tengo un proyecto personal que se llama Mi Ciudad. Estoy aún preparándolo, pero quisiera que se exhibiera en la galería de 1ra y 42 en Playa, que tiene significación especial para mí.

Mi Ciudad muestra determinados aspectos agresivos que caracterizan a La Habana. Me interesa la participación de la gente en su entorno, dar una visión de determinados sucesos que me llaman la atención.

La Habana es una ciudad muy fotografiada, ¿qué persigues de diferente esta vez?

Podría tener interés en que sea un trabajo diferente, pero creo que eso sería un fracaso. Como dices, es una ciudad demasiado fotografiada.

Creo que estoy huyendo de la iconografía turística, y de esa otra vertiente marginal y violenta de la ciudad, que también se ha explotado demasiado. Trato de mostrar lo que veo de la manera más objetiva posible.

Me sale muy melancólica la fotografía. Es el aspecto que más logro captar con la cámara, quisiera quitármelo de arriba, pero no puedo. Y esa melancolía de la ciudad creo que es lo que está predominando en esas fotos.

Pero tampoco puedo fotografiar La Habana sin mostrar ciertos aspectos deprimentes y hasta macabros, que se hallan sobre todo en la zona más fotografiadas. Centro Habana y La Habana Vieja llaman mucho la atención de los fotógrafos porque son esas áreas densamente pobladas, donde encuentras a la gente en la calle, haciendo su vida.

¿Haces fotografías todos los días?

No.

Estoy en un momento de redefinición. Tengo más trabajo que antes. Pero eso atenta contra las fotos que hago. Siento que hacía mejores fotos cuando no tenía tantos encargos, ni preocupaciones, ni tenía la mínima idea de cómo sobrevivir.

Pero al final se impone la preocupación económica, la necesidad de vivir.

¿Ves la vida en fotos?

Eso no se quita. Ya ni sé si es bueno. No puedo evitar ver en términos fotográficos. Se supone que al principio es una necesidad, pero después te impide ver la realidad: no puedes disfrutar del paisaje porque estás viendo los cables y las ramas que le sobrarían en una fotografía.

Me dices que hay mucha melancolía en tu trabajo, ¿se muestra también el fotógrafo en las imágenes que capta?

Sin dudas. Ese es probablemente el único sentido de estilo auténtico. Una fotografía es una mirada. En esa mirada, en el momento escogido y en el qué mirar, está uno. Hay personas que hacen fotografía de acción, otras las hacen más frías.

Me he dado cuenta de que la melancolía de los sucesos o de los individuos es la que registro con más verismo y es evidente que se debe a que ahí estoy yo.

¿Eres entonces un hombre melancólico?

Creo que sí. Quizás también un poco loco. Es casi una condición para hacer fotografía.

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1 comentario

  • Enlace comentario Lunes, 17 de Marzo de 2014 13:54 Publicado por antonio pons

    todas las entrevistas a fotografos son iguales, asi como las respuestas de estos.

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