IPS Inter Press Service en Cuba

Domingo, 21 de Septiembre de 2014
Yo blogueo
Montenegro: “Lo que escribo me tiene que gustar a mí ante todo, y luego al resto”.
Entrevista al bloguero Javier Montenegro.

Uno de Guanajay pertenece a esa familia de blog cubanos donde la ironía, el desenfado, la incurable espontaneidad campean por sus fueros. Algo que el lector --tanto el de paso como el habitual-- siempre agradece. Su autor, Javier Montenegro, periodista recién graduado y miembro del equipo de Cubahora, carga con la bitácora desde hace varios años y, aunque ha transitado, desde su época de estudiante, por varios medios importantes --léase Cubadebate o Trabajadores--,  nunca la ha abandonado. Montenegro vuelve a su blog, como el monje al convento, porque el blog se mantiene fiel. No le reprocha las ausencias, los descuidos. Es el espacio más fiel y también, por lo tanto, el más sagrado.

¿Por qué Uno de Guanajay? ¿Por qué un título, digamos, tan geográficamente circunscrito?
¿Porque soy de Guanajay? Me pareció bueno cuando abrí el blog. Sencillo, sin pretensiones, y con cierta exclusividad. Era yo en ese momento: orgulloso de ser de mi pueblo, ansioso porque me leyeran, un coprófago más que descubría las posibilidades de wordpress. Después me siguió pareciendo bien porque, entre los posts, publiqué varios sobre Guanajay, y hasta cierto punto pienso que contar historias locales es lo más universal que pueda hacerse.
No sé por qué, pero cuando escribo del pueblo, aunque sea una bobería, me siento bastante bien conmigo mismo.

¿Te sientes parte de alguna comunidad? ¿Te sentiste parte en algún momento? Ese término tan llevado y traído, blogosfera cubana, ¿qué te parece?
Soy vago, y eso incluye la lectura. ¿Dejar  comentarios? La muerte. A veces leo a mis socios, incluso puedo estar leyendo todo un día los post de alguien que me guste como escriba, pero me cuesta seguir con frecuencia las publicaciones de fulano o mengano, y hasta cierto punto creo que esta interacción es lo que en verdad te hace formar parte de una comunidad.
En mi caso, nunca me he sentido parte de esa comunidad. He interactuado muy poco con la “blogósfera cubana”; tampoco siento una necesidad de unirme bajo una etiqueta o buscar una definición que englobe lo que ocurre con los blogueros cubanos. No le doy importancia al fenómeno, como tampoco me interesa la blogosfera española o escandinava. Puedo encontrar un espacio que me guste, da igual si es mexicano, chileno o argentino, pero hasta ahí. No sabría definir qué es la blogosfera cubana y la verdad, tampoco me interesa. Leo lo que me gusta y ya.

Tus crónicas. ¿Qué referentes tienen? ¿Cómo las ves? ¿Cómo te las planteas en el momento de la escritura?
Los referentes los fui construyendo en el camino, después de empezar con el blog. Gracias a mis amigos, fui descubriendo muchos escribidores desconocidos para mí y escritores también. Si me viese obligado a decir algún referente inicial, creo que serían revistas deportivas y Nacional Geographic, por la claridad y la sencillez de las ideas en los textos. Si antes del blog leí crónicas, no lo hice a conciencia.
Quizás en la universidad, antes de comenzar con Uno de Guanajay, sí leí crónicas, aunque no recuerdo una influencia directa. De cualquier forma, cualquier lectura siempre lo alimenta a uno, más después de ese primer año de periodismo donde al menos yo me vi obligado a realizar una cruzada contra el queísmo.
Hoy, a conciencia, trato de imitar a quien esté leyendo en ese momento. No significa que tenga éxito ni mucho menos; además, siempre pongo por encima el desenfado; transmitir seriedad en un texto no se me da nada bien y tampoco me gusta.
Siempre trato de llevar la narración lo más dinámica posible y antes de escribir cualquier post tengo pensado el final, es muy raro que me siente a escribir algo si no sé cómo terminarlo. Hay otras dos cuestiones importantes para mí en mis textos: la primera es arrancarle al menos una sonrisa a quien esté leyendo, y la otra es provocar algún tipo de reflexión, aunque solo sea por unos segundos. Si una de esas cosas se logra, ya soy feliz.

El desenfado más que calma. ¿Por qué?
Me gusta escribir textos cortos, me gusta el dinamismo y buscar la confianza del lector. El desenfado es la manera que he encontrado para lograrlo, o eso creo. Además, en la web, por mi experiencia, si los primeros párrafos no enganchan, te dejan de leer. Es una herramienta desarrollada por estar tanto tiempo en Internet.
Pero creo que llevo dentro eso de escribir así. La anterior no es la mejor justificación, y la verdad, ni a mí me convence mucho. No tengo un motivo. Me gusta, eso es suficiente. Lo que escribo me tiene que gustar a mí, ante todo, y luego al resto.

Actualmente mantienes, además, un blog de fútbol en Cubahora. ¿Qué diferencias marcadas y qué semejanzas encuentras tú entre ambos espacios?
Yo pensé en un inicio que me censurarían un poco, pero la verdad es que he dicho todo lo que me ha dado la real gana, sobre todo del fútbol cubano, el cual no está jodido, sino lo siguiente. Como es lógico, tengo una colección de detractores, con los cuales soy muy feliz, porque si cada artículo mío de fútbol gustara, o de cualquier tema, me pegaría un tiro.
La mayor diferencia es la posibilidad de ser leído por cubanos. La otra es tener un espacio donde tengo cierta presión a la hora de escribir. El fútbol es una pasión para mí y te juro que a veces me gusta más leer sobre el más universal que verlo en vivo. Todo tiempo pasado no es mejor, pero rememorarlo a través de lecturas que te invitan a revivir partidos épicos y jugadores increíbles es maravilloso. Aún no me propongo hacer eso, pero dentro de poco hablaré más del pasado que de la misma historia de siempre entre Cristiano y Messi, Madrid-Barça y las especulaciones sin fin. Si de algo disfruto hoy es del “cholismo” y su impronta en el Atlético de Madrid por esa diferencia, por la épica, por ser un rara avis.
Eso es lo maravilloso del blog, que puedo decir todo lo que quiera del fútbol sin limitarme.

¿Has sentido decepción en algún momento? ¿Has sentido presión de algún tipo? ¿Has adquirido algún tipo de responsabilidad? ¿Qué te provoca el blog, mayormente?
Muchas veces he estado tocando fondo con deseos de no escribir más, pensando que nadie se leía ni hostia. Pero siempre aparecieron personas para sacarme del bache. Hoy estoy convencido de quién es el público de Uno de Guanajay: yo.
Antes sí sentía presión, hoy me da igual pasarme meses sin escribir. No siento compromiso con lectores ni nada. El blog es como un diario, cuando tengo algo que contar lo hago y ya, pero no voy a forzar nada por un supuesto compromiso. Los interesados en leer tienen sus herramientas para recibir notificaciones cuando hay algo nuevo. La presión es nula, como la responsabilidad con escribir.
Hay otro tipo de responsabilidades que son inevitables y muchas veces he preferido callar a escribir algo. Nadie es profeta en su tierra; me costó aprenderlo, pero hoy me queda claro. Hace un tiempo publiqué en Cubadebate una crónica, acompañada de unas fotos, de un asentamiento de tráilers en una playa. A un miembro del gobierno del municipio le gustó, lo imprimió y lo pegó en varios puntos de aquel lugar. Resultados: fueron a verme a mi casa para saber por qué había publicado aquellas fotos y dejaron bien claro que en largo tiempo no pusiese un pie por allá.
De ahí en adelante, no tanto por el temor por mi persona como por el de joder a alguien, me aguanto un poco a la hora de decir algo. Más de Guanajay, donde casi todo el mundo se conoce. Pero, en general, sí me aguanto a la hora de escribir mal de un fenómeno.
Igual, aunque evite ciertos temas, el blog es un espacio de libertad. No puedo definirlo de otra forma. No significa que un texto determinado no me lo acepten en otro sitio, pero le he cogido cariño y muchas veces prefiero publicarlo ahí que en otro lugar donde tuviese más lecturas. Sensiblería barata.

Añadir comentario

Normas para comentar
  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.