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Sábado, 25 de Octubre de 2014
Diario fotográfico
Revelar las mieles
  • Dainerys Machado Vento
Erógeno 6 Erógeno 6 Cortesía de Erick Coll
"La fotografía es un balance entre idea y forma. No hay manera de definir lo correcto", dice Erick Coll en esta entrevista.

Erick Coll descorre inmensas cortinas negras por la habitación. Primero cubre con ellas una pared. Después la otra, la otra. La oscuridad se hace en minutos. Desaparecen puertas y ventana. Convierte así a la oficina de todos los días en estudio fotográfico.

Otorgan un encantamiento especial al entorno los contrastes de la zona, donde el silencioso Cementerio Cristóbal Colón corta el bullicio de la calle 23, en el Vedado habanero.

Entre los sonidos del obturador y la discreción de la luz artificial, cuerpos humanos desnudos juegan a tomar formas andróginas. Durante horas son guiados por la creatividad del fotógrafo, por su mirada.

A él le interesa mostrar en sus fotografías "textos muy abiertos". En el mismo estudio, convertido de nuevo en oficina, asegura que fragmentar a las figuras contorsionadas "convida a cada receptor a completar la imagen con su imaginación".

Erick Coll se graduó en 2005 como comunicador social en la Universidad de La Habana. Tiene 32 años y una amplia experiencia como fotógrafo que incluye portadas de discos, ilustraciones de publicaciones impresas, y exposiciones personales como Body Express I (2007) y II (2010), e Inventario de la Fundación Ludwing (2009).

Su más reciente serie de fotografía del cuerpo, titulada Erógeno, está aún en producción, pero aparece divulgada en múltiples espacios. Dice que completar un conjunto puede tomarle una tarde o tres años: "No hay esquema. La fotografía depende de todo lo que confluya en un espacio y tiempo determinados".

Haces fotografía de publicidad, erótica, documental. ¿Alguna preferencia?

Tengo una comodidad en la fotografía en estudio, con un ambiente controlado donde puedes manipular la información, y encausar tu discurso. No me considero un fotógrafo documentalista. No es que no lo haya hecho o que no lo disfrute. Pero los fotógrafos también tienen sus áreas de especialización.

No me gusta etiquetar la fotografía que hago como erótica. Fotografía del cuerpo me gusta decirle, porque es un poco más amplio el término. Y la fotografía erótica también tiene pautas marcadas, énfasis estereotipados. Pero digamos que mi preferencia es por la fotografía en estudio.

Erick Coll, ERÓGENO 10Erick Coll, ERÓGENO 10Que trasciende a tu preferencia por la fotografía del cuerpo.

Empecé con una cosa muy loca que llamé neoconceptual. Era una fotografía de un nivel de conceptualismo alto, en tanto que los recursos implicados en el montaje eran mínimos y las ideas trataban de ser pretenciosas. El arte es muy agradecido y permite hacer cosas como esas, y aquella era una fotografía muy pensativa, muy reflexiva.

La fotografía define una actitud de la visión. Y empecé con ese tipo de fotografía que me ha tocado recuperar y casi he perdido. Como la vida no se ha acabado, no puedo asegurar que no regrese a ese concepto.

Creo que aquel comienzo tuvo que ver con una falta de apropiación del medio, y también con mi condición de comunicador. La idea tuvo, en un primer momento, una preponderancia muy grande.

Ahora creo que la fotografía es un balance entre la idea y la forma. Entre el contenido, la belleza y la información. Pero creo que se puede desbalancear todo y ser efectiva. O puede ser puramente formal y ser muy efectiva—aunque es imposible que no exista contenido. No hay manera de definir lo correcto.

Pero si me preguntaras cuál sería el estado ideal en una fotografía, diría que para mí sería un 50 por ciento conceptual y un 50 por ciento formal. Y que el resultado movilice el pensamiento y los sentidos.

¿Tendrá que ver con aquella búsqueda primera de un neoconceptualismo este apelar constante a la fragmentación de los cuerpos que ahora caracteriza tu creación fotográfica?

Para nada. Aquella fotografía que comencé a hacer era muy objetual.

Hay una teoría que se llama semántica del objeto, de Roland Barthes, donde él plantea que todo puede ser juzgado por cómo se ve. Por eso se dice que la visión equivale al pensamiento, y se asume que ver es comprender. Por eso es que disfrutamos tanto yo codificando mis mensajes como el público recepcionándolos.

La fotografía es un medio artístico que, como muchos otros, crea una identidad entre receptor y emisor. O sea, veo algo que me llama la atención, y lo exhibo para que otra persona se identifique. Se crea una conexión entre el autor y el público.

Es decir, que ¿al crear esta fotografía del cuerpo piensas en un receptor?

Ya eso no me preocupa tanto, porque esta fotografía que hago es muy esteticista. Aunque promueve un mensaje definido de aceptación de lo andrógino, de disfrute de lo ambiguo, de la polisemia rica del camuflaje, no lo hace desde ideas concretas.

Son imágenes a las que te acercas por su belleza, por la sensación que promueven, por el erotismo —que me gusta lo más sutil posible. Son imágenes que entran mejor por los ojos que por el pensamiento.

En ese sentido es como la fotografía de Sebastián Salgado, que muestra una crítica social dura, temas muy álgidos, pero que son fotografías muy bellas, lo que en alguna medida anula su crítica social. Es increíble cómo la belleza puede actuar como un arma de doble filo. Puedes creer que la imagen es tan linda que no puede ser mala.

Como Salgado, empleas mucho el blanco y negro ¿por qué esa elección?

El blanco y negro es una abstracción de la realidad. Es una codificación impuesta, con un espectro más limitado. El blanco y negro es más teatral. El color es natural, tiene más información cuantitativa.

Hay elementos que pueden ser más efectivos en fotos en colores, y otros que pueden ser más disfrutables en fotos en blanco y negro. Me gusta más el blanco y negro porque es más simple, y la simplicidad en diseño y en comunicación siempre es un elemento agradecido.

Solo que en este caso simplicidad no significa menos elementos cuantitativos en la imagen, sino un mayor equilibrio, un mejor orden y eficacia de la distribución de la composición, que permite que el mensaje llegue con fuerza. El blanco y negro tiene más contraste literal y connotativamente, tiene una magia especial para esta foto que hago.

Erick Coll, ERÓGENO 8Erick Coll, ERÓGENO 8Hablabas sobre un interés explícito por mostrar la ambivalencia del cuerpo. Cuando presentaste tu primera serie de Body Express (2007), este era un discurso menos legitimado socialmente en Cuba. ¿Has enfrentado prejuicios ante tu obra?

Como yo lo he vivido, lo emocional supera lo racional. Soy una persona social, estoy lleno de prejuicios y estereotipos. Mi comportamiento ético trata de cambiar mi comportamiento moral: Quiero ser una mejor persona de la que soy.

En el arte esas fronteras se difuminan un poco. El arte en sí mismo es un espacio de movilización de ideas, y de rupturas de estereotipos, o de asunción de estereotipos para decir otras cosas, para criticar los estereotipos, ponerlos sobre la palestra pública, crear estados de opinión sobre determinados temas.

Sí he tenido mis prejuicios y he tratado de luchar contra ellos. Lucho por ser una persona más libre, más comprensiva, por aceptar más y tolerar menos. Por eso ante la imagen me vuelvo muy emocional.

En este tema de los cuerpos busco más los estados subjetivos: un dolor en el pecho, un desaliento, una contención, un estremecimiento. Y creo que aunque las series pueden aportar mensajes definidos me interesa dinamitar el sentido de todo, que la polisemia reine.

Preguntaba sobre todo acerca de los prejuicios de los otros. Porque recuerdo la polémica alrededor del número 69 de 2010 de la revista Unión, dedicado al erotismo. Háblame de esa experiencia.

Soy profesor de Fotografía en el Instituto Superior de Diseño (ISDI), y allí me convocan los diseñadores que estaban haciendo el número de la revista, orientados por Ernesto Pérez Chang. Él era el editor de Unión en aquel momento, una persona a quien estimo muchísimo, y cuya obra me conmueve.

Sencillamente Body Express fue idónea para complementar, de una forma sutil y no pornográfica, un espacio con muchas ricas aristas, que en ningún momento debió ser censurado, ni retardado en su salida. Si unos sonetos lujuriosos del siglo XVI todavía pueden detener procesos en los años dos mil, ¿a dónde vamos a llegar?

Para mí fue un honor y una conspiración, una invitación que me encantó, para dinamitar esquemas. Ese número de la revista se ha vendido muchísimo. Todavía se vende. Conservo muchos ejemplares en mi casa.

¿Para regalarlos?

Para regalarlos

Erick Coll,  ERÓGENO 3Erick Coll, ERÓGENO 3Cuando hablas de tu trabajo marcas mucho la diferencia entre pornográfico y erótico. ¿Te atreverías a definir límites entre uno y otro?

Me enfrento todo el tiempo a limitar y definir mis espacios de creación. Vivimos en relación a un sistema de leyes sobre la cultura, sobre la manera en que abordamos y recepcionamos los temas, e incluso sobre los temas que escogemos.

La creación nos identifica como personas, y queremos ser identificados como interesantes, capaces, fuera de liga, como personas excepcionales.

¿No son muchas ambiciones?

En general todo el mundo trata de proyectar una imagen excepcionalmente buena. Y te lo decía porque no me interesa limitar la creación de nadie ni segmentar espacios. Pero para mis propósitos creativos sí es importante definir lo que quiero, los códigos que voy a usar y los que no.

Los pornógrafos hoy están considerados como artistas. Yo también podría considerarlos así. Pero al menos por ahora no quiero que mi obra sea explícita. No quiero una obra que se lea sola, que no necesite más de un segundo para ser admirada y en consecuencia desechada porque no tiene nada que esconder.

Quiero que mi obra sea disimulada, tácita, camuflada, prohibitiva, rara, extraña, andrógina. Y en ese sentido me interesa modular la información que contiene.

Eres coordinador de la asignatura de Fotografía en el ISDI, pero también impartes asiduamente conferencias sobre el tema. ¿Algún interés en la pedagogía?

Cuando empecé a estudiar fotografía me costó mucho trabajo que alguien me revelara sus mieles. Y trato entonces de revelar la fotografía a los otros. La fotografía es muy subconsciente, intuitiva, y me encanta desmontar el medio.

Recibo además mucha retroalimentación de mis alumnos. Me mantiene actualizado técnicamente, historiográficamente. Aprendo y enseño lo mejor que puedo y lo disfruto porque me gusta ser polivalente.

Pensando en los temas más recurrentes de tus conferencias ¿crees que es valioso para quienes se acercan a la fotografía conocer su historia?

No solo aporta los referentes sobre la naturaleza de los medios, sino que dice de dónde vienes, a dónde puedes llegar, cuáles son las áreas de éxito.

La historia de la fotografía cubana es particularmente rica. Tiene un peso grandísimo en todo lo que se conoce como fotografía épica. Luego en el retorno al individuo, con la fotografía de los años 80, con el surgimiento de la Fototeca de Cuba, y de una nueva ola de fotógrafos en los años 80 y 90.

Ahora creo que se está diversificando, aún cuando todavía los intentos por crear una academia oficial de fotografía no llegan a las expectativas que nos hemos creado.

Hay un momento de tu carrera cuando muestras marcado interés en la dirección audiovisual, codirigiendo materiales como Calle G (2003). ¿Dónde queda hoy esa otra actividad?

Queda en un ámbito artístico y profesional. Disfruto más la fotografía fija, pero me encanta hacer fotografía de video y realizar. Mis pretensiones son abstractas. Quiero hacer las cosas lo mejor posible, y sentirme bien haciéndolas.

Todo ese trabajo ocupa un espacio placentero, de retribución espiritual y algunas veces material, que también hace falta. A veces le dedico más tiempo del que quisiera, pero eso me da la vida, y me permite estar en contacto con el mundo de la cultura.

El medio audiovisual tiene un alcance súper grande, ante el que la fotografía fija todavía luce limitada.

Y con la fotografía fija, ¿cómo logras posicionarte en esos espacios de legitimación sosteniendo tu interés por una obra "rara", "prohibitiva"?

Los retos en general son materiales. La fotografía es un medio que requiere de una técnica muy concreta y actualizada, que te pone en la disyuntiva siempre de gastarte una plata considerable para hacer algo que puede luego ser muy espiritual.

Creo que los espacios a veces están viciados, a veces no les dan suficiente participación a los más jóvenes. Pero en general también proponen cosas interesantes. Siempre hay que luchar por posicionarse en mejores espacios y mejorar el alcance de la obra.

¿Te consideras un fotógrafo joven?

Me considero un fotógrafo joven.

¿Te molesta esa categoría?

No. Me considero un artista. Pero la fotografía tiene una presencia mayor en mi vida, por eso no me molesta que me llamen fotógrafo. Hay gente que dice que la fotografía es un medio y tú como artista utilizas ese medio en función de los fines que persigues.

No quieren entonces que les digas fotógrafo porque estás diciendo que tiene un oficio y no que hacen arte. No me preocupa eso, aunque comprendo las disquisiciones.

¿Y en cuanto a lo de joven? ¿Te molesta la categoría?

He descubierto que los límites de la juventud se van estirando. Ahora pienso que soy joven, y que antes era un chiquillo. Es un tema súper relativo y que tiene que ver mucho con la obra, con el pensamiento, la actitud de cada uno.

¿Sientes que con el tiempo han cambiado tus intenciones como creador?

Mis intenciones y mis resultados, que no siempre están en concordancia con mis intenciones. A veces me cuesta mucho trabajo retomar conceptos anteriores. Por eso trato de disfrutar todo lo que haga. El proceso sobre todo.

¿Has hecho autoretratos?

La fotografía en general es un autoretrato porque aunque hagas un paisaje estás poniendo una verdad interior y buscando una identificación con el espectador.

Sí practiqué ese autoretrato explícito por el que me preguntas, sobre todo en una época de narcisismo. Pero me gusta además porque estoy acostumbrado a estar detrás de la cámara, y de vez en cuando es rico ser objeto de la fotografía, y manipular el proceso al mismo tiempo.

¿Has hecho autoretrato del cuerpo, como esa fotografía que prefieres?

Lo he hecho también. Tengo cosas bien íntimas con la fotografía del cuerpo. Algunas que mostraría, otras que no mostraría hoy. Tal vez mañana sí. No sé. He aprendido a desconfiar de lo que creo hoy.

Dicen que a los fotógrafos siempre les hacen las mismas preguntas. ¿Qué crees?

No. (Sonríe por primera vez) Al menos esta vez ha sido bastante inusual.

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1 comentario

  • Enlace comentario Miércoles, 02 de Abril de 2014 15:35 Publicado por Antonio Pons

    muy buenos los dos primeros parrafos

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