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Jueves, 18 de Septiembre de 2014
Yo blogueo
Ajiaco: el blog de un martiano, comunista y gay
Francisco Rodríguez --o sea, Paco-- es hoy una de las voces más prestigiosas y controvertidas del periodismo cubano.

Desde su ya legendario blog Paquito el de Cuba ha roto más de una lanza a favor del servicio público, vocación primera del oficio. El blog, sobre todo, se ha convertido en la más seguida y respetada de las tribunas desde la cual se defienden los derechos de la comunidad LGTB en el país y es, además, una muestra clara de incidencia real desde las redes. Un compendio de singularidades, el autor y su espacio.

¿Qué te lleva a abrir un blog?

Fue el 4 de diciembre de 2009. A inicios de ese año hubo una venta masiva de computadoras para los periodistas en todo el país, a precios subsidiados. Fue la primera y hasta hoy única PC de mi propiedad que tuve en casa. Luego me facilitaron la conexión doméstica a Internet, también como miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Ya tenía los medios y pensé que debía aprovecharlos para algún proyecto personal de comunicación. Quería hacer algo diferente, escribir lo que no tendría espacio ni tiempo para publicar en ningún soporte tradicional, porque eran asuntos muy personales, íntimos. Quería explicar y explicarme, para mí, mi hijo, mi familia, mis amistades. Para abrir la página me auxilié de un joven estudiante de periodismo que, habitualmente, laboraba con nosotros en el periódico Trabajadores y me enseñó lo básico de Wordpress. Escribí de modo muy breve lo que quería y no quería de aquel espacio, y lo envié solo a dos personas que sabría me apoyarían. En realidad ya la decisión estaba tomada. Lo que nunca supuse fue todo lo que ocurriría después.

Tu perfil del blog, donde te defines, entre otras cosas, como “gay y comunista, ateo convencido y supersticioso ocasional”, es, con seguridad, uno de los más atrayentes y sinceros que se pueden encontrar en Cuba. ¿Dónde encuentra Paco la coherencia para todo el rosario de definiciones aparentemente contradictorias que ahí se exponen?

¡Ah, porque después de todo creen que hay coherencia! Es un elogio que no sé si merezco, porque me atrae más la autenticidad. Solo creo que la vida es más rica en combinaciones, en los caracteres humanos de lo que nos permiten darnos cuenta nuestros estereotipos y prejuicios. También hay muchas etiquetas e ideas preconcebidas sobre Cuba y su gente. El mejor ejemplo que conocía, el más cercano, para demostrar que no siempre somos como muchas veces se nos presenta o hasta como nos vemos a nosotros mismos, era mi propia vida, y quise contarlo. Como reza un viejo axioma marxista, las contradicciones generan desarrollo, así que tal vez quise probar suerte a ver si salía algo bueno de las tantas paradojas que, como cualquier individuo, yo poseo, sufro y hasta gozo. En verdad no me interesa mucho resultar coherente, solo hago mi mayor esfuerzo siempre por ser consecuente.

¿Siempre pensaste el blog con una temática específica o mayoritaria, es decir, la reclamación de los derechos de la comunidad LGTB en Cuba, o fue tomando ese rumbo a partir de las circunstancias?

Pensé el blog para narrar lo que me preocupaba y quería contar sobre mi existencia, como un todo, del cual nada es más o menos importante: Paquito es un paquete completo. Esto incluye desde la controvertida profesión de periodista, hasta mis convicciones políticas, creencias e incredulidades, la paternidad, los vínculos familiares, mis gustos y pasiones, en fin… Por supuesto, la homosexualidad y el hecho de vivir con VIH/sida son asuntos clave para entender mi personalidad, mi circunstancia. Al empezar mi bitácora, que yo fuera gay y seropositivo eran condiciones que muchas de mis amistades y quizás hasta familiares, cercanos o no, desconocían o preferían no hablar de ellas. Muchas personas piensan que de eso no debe uno hablar en público, con lo cual reproducen y profundizan, incluso desde la buena fe o hasta por una errónea compasión, el estigma y la discriminación que la sociedad todavía nos impone. Tenía conciencia de que ese tipo de confesiones era un rompimiento importante en nuestro contexto nacional, pero no sabía nada de derechos, ni de activismos, ni de comunidades. Eso vino después, como resultado de las reacciones de apoyo que recibí por el blog y de los conocimientos que adquirí a partir de conocer más directamente la labor de personas e instituciones que abogaban por tales causas en nuestro país y fuera de él. Sin dudas, fue básico el curso de derechos humanos y diversidad sexual que recibí en el verano de 2010 en el Centro Nacional de Educación Sexual, del cual nació un grupo incipiente de activistas y unos vínculos muy fructíferos de colaboración con el Cenesex que todavía perduran. Fue así que, lo que comenzó siendo una aventura individual de comunicación, terminó por arrastrarme a abrazar una causa colectiva y justa, un compromiso enriquecedor y retador, que ahora cada día me permite crecer como ser humano y profesional.

Tu diálogo con los lectores es profuso, tu debate es sostenido ¿Por qué lo haces?

Responderles a mis lectores me parece un gesto de elemental cortesía para agradecer y retribuir a cualquiera que tenga el trabajo de acceder y escribir en un blog. Además, aprendo y me informo mucho a través de lo que me comentan o reproducen en ese espacio. Casi no tengo que salir de mi sesión de administrador para enterarme por dónde anda el mundo y de lo bueno y lo malo que sucede o dicen sobre Cuba. Una de mis insatisfacciones en los últimos tiempos es que no siempre puedo ya dedicar aunque sea un renglón a cada uno de los decenas y hasta cientos de comentarios que recibo, y por eso tengo que seleccionar las intervenciones que más me motivan o requieren alguna precisión. Sí trato siempre de estimular e intercambiar, en el caso de nuevos visitantes, y de no interferir en las polémicas bilaterales entre las personas más asiduas, aunque de vez en cuando resulta imprescindible hacer algún llamado a la paz cuando alguna disputa toma un tono demasiado agrio u ofensivo, lo cual por desgracia también es muy frecuente, como reflejo de la poca cultura de diálogo y las posiciones extremistas y fanáticas que todavía pululan en Internet en relación con la Revolución cubana u otros procesos sociales progresistas.

¿Qué libertades, qué responsabilidades o qué prevenciones tienes como autor de un blog que no tienes como periodista del semanario Trabajadores?

La pregunta resulta engañosa, o al menos es muy posible que parta quizás de una equivocación conceptual. No me parece que la prensa tradicional deba ser constantemente comparada con los blogs. Son medios de comunicación que responden a intereses, leyes y dinámicas diferentes. Enfrentarlos sería tan injusto como tratar de equiparar el funcionamiento y los resultados de un trabajador por cuenta propia que fabrica zapatos de forma artesanal y los de una corporación trasnacional que produce cualquiera de esas zapatillas famosas en el mundo. Lo óptimo para un periodista tal vez sea tener muchas y diversas vías de comunicar, y estar a gusto en todos los espacios en los que participe, sin ser inconsecuente en ninguno con sus acciones y pensamientos. Me siento útil en mi labor como jefe de información del periódico Trabajadores, también como comentarista en Radio Rebelde o como bloguero invitado en Radio Nederland, u en otros espacios donde colaboro asidua o esporádicamente. También me realizo y soy pleno en mi bitácora, donde ejerzo mis derechos y cumplo mis deberes como ciudadano en el ámbito de la comunicación pública. En todos esos medios siempre soy y seré la misma persona, aunque a la vez puedo y tengo que tratar de expresarme diferente, porque soy solo uno, pero en cada lugar escribo o hablo para públicos diversos y con recursos comunicativos, lenguajes, rutinas productivas y subordinaciones o consensos de poder distintos. Mis libertades, responsabilidades y prevenciones en todos los actos de mi vida, incluyendo esta arista profesional, son siempre el resultado de una negociación íntima y también con las demás personas, que comprende lo necesario y lo ético.

¿Qué importancia le das a los blogs dentro del sistema de medios cubanos?

Los blogs forman parte del sistema de medios de comunicación, pero quizás son también más que eso. Pienso que tendrían que empezar a ser, cada vez más, una vía de participación ciudadana para la construcción de una sociedad más democrática, diversa e inclusiva. Constituyen, sobre todo, otro modo o posibilidad para ejercer y relacionarnos con el poder, hacer política en el sentido martiano de trabajar con nobleza y altruismo por el bien común, y promover y alcanzar los consensos sociales. En el caso específico de la prensa cubana actual, los blogs son sin dudas un elemento dinamizador que ya influye de manera apreciable en la agenda, y en los contenidos y formas de los medios tradicionales. Su importancia, sin embargo, me parece que trasciende al ámbito del periodismo, y es incluso más esencial para el modelo de democracia socialista y de amplia y consciente participación política que deberíamos diseñar.

¿Qué crees que hayas demostrado con tu espacio?

Nada. Ni las demostraciones ni las certezas son mi fuerte. Prefiero abrazarme a las dudas y hasta luchar por ellas.

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