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Miércoles, 22 de Octubre de 2014
Yo blogueo
Un blog cubano califica de obsoleta la Constitución vigente y propone cambios, los cibernautas debaten los posibles escenarios…

“En el profundo proceso de cambios que vive Cuba, la Constitución se ha vuelto cada vez más obsoleta, se hace necesario sustituirla por una nueva que sea adecuada no solo en su contenido, sino también en la forma que se elabore. Pero… ¿acaso somos una sociedad empoderada, horizontal y participativa para lograr esto?”, así comienza el post de La Joven Cuba que aborda el tema del cambio de la Constitución cubana y los desafíos que implica.

Los blogueros de Matanzas instan al cambio, ya sea mediante asamblea constituyente o reforma constitucional, pero remarcan que lo importante no es la forma, sino que, en cualquiera de los casos, se cuente con la participación ciudadana desde el inicio hasta el final.

“La actual Constitución fue producto de un proceso en el año 1976 que no pudo disponer de una asamblea o comisión constituyente, sino que nació por un acuerdo entre el Partido y el Gobierno que designó una comisión de 20 personas que redactara el anteproyecto, el cual luego fue sometido a discusión pública, luego sometido a votación en el Primer Congreso del Partido y de allí salió finalmente el proyecto que fue ratificado masivamente en 1976”.

A Harold Cárdenas, quien firma el comentario,  le gustaría saber  “cuáles son las posibilidades reales para lograr un proceso transparente y participativo en nuestro país. Mientras en Ecuador había un canal televisivo de 24 horas dedicado solamente al proceso constituyente, en Cuba las sesiones de la Asamblea Nacional aún hoy son editadas y se transmiten solo ´fragmentos´ en la pequeña pantalla”, reflexiona.

“La nueva Constitución tendría que contemplar los derechos colectivos o de tercera generación: el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el derecho a la paz, el derecho a las minorías étnicas, etc. Podríamos también reconocer derechos que no aparecen en la Constitución actual, como el derecho al honor, el derecho a la vida, etc.

“Decía Víctor Hugo que nadie puede parar una idea cuyo tiempo ha llegado, veamos si es el caso a través de una consulta popular mediante referendo. Quizás entonces los cubanos decidan convocar a un proceso constituyente democrático, que implique la participación consciente de todos los ciudadanos y en el cual la forma en que se haga… será tan fundamental como la Constitución misma”.
Entre los comentarios, resalta el de Manuel, quien asegura que el país no precisa de una nueva Constitución: “¿Una nueva constitución? ¿Para qué? Lo que se necesita es respetar la constitución y la Dirección Central del PCC. La Dirección Central del Gobierno y la Asamblea Nacional han sido los principales violadores de la misma, hay cientos de directivas ministeriales que en nombre de defenderla revolución han violado y violan los derechos de los cubanos consagrados en la constitución vigente. Si no se revierte esta situación, no importa cuán avanzada y moderna pueda ser una nueva”.

El semanario Trabajadores se hizo eco del debate y entre las opiniones de los cibernautas se encuentra la de José Manuel Pérez, quien al viajar al extranjero constató lo alejado de la realidad mundial con lo que hay en Cuba. “Cuba pertenece a la generación actual y solo esta es la responsable de llevarla adelante y sacarla de la crisis en la que está sumida desde hace tantos años”.

Mercy es de la opinión de que “es un tema muy democrático, afín a todos siempre que mantengamos la esencia de nuestro Proyecto Social, mejorémoslo con la participación del pueblo trabajador y en general. Que nuestras leyes y La Ley primera de nuestra Patria responda siempre a nuestros intereses sin renunciar a nuestros principios de independencia, libertad y tradiciones históricas, acoplándonos al desarrollo de la humanidad y del nuestro propio, respecto a la economía, a la política y los intereses de la sociedad. Seamos mejores hacia adelante y hacia arriba. Y pongamos orden a todo lo que está fuera de contexto y armonía en todos los sentidos. Hay que lograr que el pueblo piense con profundidad como en los tiempos de Varela, Martí, Luz Caballero y participemos con inteligencia colectiva para construir una sociedad cada vez mejor”.

Ramón considera que lo principal es “el tema de participación real del cubano en la toma de decisiones de su país. La democracia participativa como realidad palpable y no el paternalismo de pensar que un grupo, por muy capaz que sea, puede decidir por nosotros en cuestiones tan importantes. Los derechos todos deben potenciarse y los monopolios de poder solo deben descansar en el supremo que es el pueblo, pero pueblo informado, culto, politizado y no masa manipulada por circunstancias o prebendas”.

En el blog de Fernando Ravsberg, Cartas desde Cuba, también se reprodujo el artículo de los matanceros, ahí comenta Carlos Pereda: “Lógico que en época de cambios tan grandes como los que están ocurriendo en la isla sea necesaria una nueva constitución o simplemente enmiendas a la misma, pero lo más importante es que los constituyentes que debatan esas reformas o nueva constitución representen a todos los sectores de la población obviando las filiaciones políticas. Las constituciones tienen que aprobarse cuando representan totalmente a todos los constituyentes, o sea a todas las opiniones de sus ciudadanos”.

Sobre ello disiente Alejandro González en Trabajadores: “Estoy cien por ciento de acuerdo con que la Constitución cubana tiene que ser reformada urgentemente y a fondo. No basta con ponerle parches, maquillaje o hacerle tres o cuatro enmiendas irrelevantes. Lo que necesita Cuba y al decir Cuba digo los cubanos, es una Constitución que les haga realmente dueños de su destino. La Constitución actual, apenas al comienzo recuerda a aquellos que lucharon contra la falta de derechos y libertades populares y deberían, quienes gobiernan, tener eso en cuenta en todo momento”.

Por último, Ricardo es de la opinión de que este debe ser un tema de alta prioridad para todos los cubanos. “La soberanía reside en el pueblo, no en el gobierno. Y eso no es solo para que esté escrito en la Constitución. Lamentablemente, este cambio constitucional se está “arreglando” entre bambalinas, sin la participación activa del pueblo y de aquellos que pueden representar mejor su voz. Debemos exigir en todos los foros que la Nueva Constitución emane de una discusión democrática”.

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