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Jueves, 30 de Octubre de 2014
Red Cuba
Meñique: lo bueno, lo malo y lo relativo
Finalmente llegó a las pantallas el 1er animado cubano en 3ra dimensión. En redes sociales y medios de comunicación comienzan las batallas de la crítica especializada y aficionada…

Como regalo para todos los niños y niñas de Cuba, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) estrenó masivamente Meñique, dibujo animado con tecnología 3D. Todos los medios de comunicación cubanos, algunos blogs y perfiles de Facebook han comenzado batallas semióticas que analizan desde las referencias ocultas  y el doblaje, hasta las similitudes con los héroes y heroínas de Disney.

La Jiribilla publica que el director del animado, Ernesto Padrón, “quizá se propuso dialogar con los públicos cubanos e internacionales desde presupuestos ortodoxamente establecidos, sin intenciones de aventurarse en construir una estética más auténtica, que buscara singularizar la cinta en medio de un sobrepoblado mercado, y que sobre todo aprovechara a su favor las deficiencias técnicas del 3D cubano, en vez de seguir los cantos de sirena que conducen hacia una engañosa exquisitez formal, muy lograda ya por los experimentados artífices de entidades como la Pixar y lejos de ser equiparadas por Cuba”.

El crítico Antonio Enrique González prosigue su comentario en ese sitio especializado en temas de la cultura cubana; “el momento más feliz, singular y auténtico de Meñique, no corresponde irónicamente al 3D ortodoxo que defiende Padrón, aunque sí está concebido desde la animación digital con estética 2D, específicamente la llamada “animación de marionetas” (ver la obra del ruso Yuri Norstein): una breve ensoñación de la princesa sobre el amor de su vida se grafica con una figuración de bordados y parches de tela. Resalta este plano secuencia por la sencilla exquisitez, que comulga bastante con los códigos de la gráfica desde la propia planimetría de los personajes y ambientes, hasta la sensación de ver una ilustración estática cobrar inusitada vida”.

Los televidentes también opinaron; en Cubadebate, por ejemplo, a Sl4shno le pareció “nada mal, pero después de tantos años (6) en producción esperaba algo mejor”. Rnaranjo, luego de leer varías criticas desfavorables, ratifica que “los cubanos nunca estamos conformes con nada, si quieren que las cosas las hagan mejor y en poco tiempo háganlas ustedes y no critiquen más, bastante que se esforzaron. Hay que ponerse en el lugar de ellos y razonar para que vean que hacer una película en 3D no es tan fácil como parece”.

Eusebio también emitió su criterio: “hoy vi el filme en el cine de 23 y 12. Está bonito y la idea es buena, aunque yo no hubiese puesto las escenas del cuadro casi al final. Las voces son buenas, pero me parece como que “no pegan” con los personajes. Me hubiera gustado con más música”.

En Juventud Rebelde algunos cibernautas alegan que se trata de una excelente película, reconocen además que no fue una superproducción de Pixar, BlueSkyStudios o Disney, pero supo entretener durante poco más de 80 minutos a todos los pequeños que asistieron a los cines del país a disfrutar de algo diferente.

“Esta vez no era el estreno de un Shrek o de la ardillita de Ice Age, ni ninguna princesita en apuros de Disney, era una magia del ICAIC que mostraba que Cuba también, a paso de hormiga (si me permiten decir) ha logrado colarse, con tropecientos esfuerzos, eso sí; en el desarrollo de largometrajes de animación”, refiere Pedro Antonio Hernández.

Otro de los puntos más debatidos fue el doblaje de la cinta. El crítico de La Jiribilla subraya que la cinta de marras adolece, como todo el animado institucional contemporáneo cubano, de un trabajo convincente, “que delata la pérdida de una tradición cubana en este sentido, asentada en décadas pasadas en los talentos de, entre otros, Tony González, Manolo Mesa, Frank González y Manuel Marín. La presencia de este último en Meñique, como voz de varios personajes secundarios (el gigante Tom, el hermano Pablo, Hachibaldo y el Capitán de la Guardia Real), me sorprendió agradablemente, aunque para nada alcanza la altura de sus glorias pasadas”.

Alejandro Ulloa comparte públicamente en Facebook: “Qué mal Meñique. Mal guión, malas soluciones dramatúrgicas, mal sonido, transiciones simplistas entre escena y escena... Qué pobreza imaginativa... Sigo confirmando mi tesis sobre la crisis del animado cubano…” Su comentario recibió 25 me gusta y generó 41 comentarios diversos.

Karla Maria Venereo comenta en el espacio de Ulloa para decir que tampoco le ha gustado y que desaprueba la utilización de frases populares y adultas en voz de los personajes infantiles: "La técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica".

Por su parte, Mónica Imilla recomienda a los usuarios de Facebook no guiarse por el catastrofismo de Ulloa. “No es Vampiros en la Habana, pero tampoco el desastre que él describe. Mi primito de seis años dijo que le "encantó cantidad" y me preguntó, preocupado, si cuando él tenga "un hijito también van a poner Meñique en el cine" para que él pueda llevarlo.

En el mismo debate y a favor del filme opina Francisco Rodríguez Cruz, “me gustó, pero no sé nada de tantas sutilezas técnicas, solo fui como un niño, no como un crítico sabihondo”.

Muchas fueron las opiniones que versaron sobre la calidad de las salas de cine en todo el país y la imposibilidad de algunos niños y adultos de disfrutar del filme. Granma contiene el comentario de  Eduardo, quien espera que algún día los niños de Alquízar (municipio de la provincia de Artemisa) puedan disfrutar en su cine de esta película y no tengan que conformarse con una copia pirata.

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